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El deporte contra Trump

Colin Kaepernick sigue sin equipo en la NFL. Un viaje al pasado para recordar la génesis de su batalla.

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LA PRIMERA PROTESTA (14 DE AGOSTO DE 2016)

Colin Kaepernick, quarterback de San Francisco 49ers, permaneció sentado en el banco de suplentes durante el himno nacional de Estados Unidos en el partido inaugural de pretemporada frente a Houston Texans. Seis días después repitió frente a Denver Broncos. Sin embargo, nadie se percató de su sentada hasta el 26 de agosto a través de una foto que publicó una periodista en Twitter en la previa del duelo frente a Green Bay.

“No me voy a levantar para mostrar orgullo por la bandera en un país que oprime a la gente negra y a las personas de color. Para mí, esto es más grande que el fútbol americano y sería egoísta de mi parte mirar para otro lado”

Tienen que cambiar muchas cosas pero una específica es la brutalidad policial, hay personas que son asesinadas injustamente. Los policías están cobrando un sueldo para matar gente. Eso no está bien“, agregó semanas después de los asesinatos de Alton Sterling en Luisana y de Philando Castile en Minnesota.

Después de consultarlo con un veterano de guerra, Kaepernick se hincó por primera vez el 1 de septiembre en el último amistoso de pretemporada frente a San Diego Chargers. Cuestionado, argumentó que pretendía crear conciencia sobre el racismo, la injusticia social y la brutalidad policial contra “los negros y las personas de color”. Un día después anunció que donaría un millón de dólares a diferentes ONG.

TRUMP APARECE EN ESCENA (29 DE AGOSTO DE 2016)

Rumbo a la Casa Blanca, Donald Trump atacó a Kaepernick durante una campaña para recaudar fondos en Seattle: “Tal vez debería encontrar un país que sea mejor para él. Dejen que lo intente. No va a suceder“, expresó en una entrevista con Dori Monson en la radio KIRO de Seattle.

El candidato republicano profundizaba su discurso a dos meses de las elecciones dirigido a un sector del electorado que se identifica con su ideología. Kap se convirtió en blanco constante de los feligreses de Trump, casualmente con el mismo término despectivo que un año después utilizaría una de las estrellas del deporte norteamericano para referirse al propio Trump.

Sobre el cierre de su candidatura, Trump volvió a disparar contra Kaepernick al responsabilizarlo de la caída en la audiencia de la NFL: el clásico Monday Night Football había caído un 24% con respecto al año pasado mientras que el Sunday Night Football había bajado un 19% y el Thursday Night Football también había perdido un 18% de espectadores.

OBAMA DEFIENDE A KAEPERNICK (5 DE SEPTIEMBRE DE 2016)

CANIBALISMO EN LA NFL (14 DE SEPTIEMBRE DE 2016)

Como símbolo de la protesta, Kaepernick se quedó prácticamente sólo en la NFL. Los nombres propios que se sumaron a Kap fueron pocos, muy pocos: su compañero Eric Reid, Jeremy Lane (Seattle Seahawks), Brandon Marshall (Denver Broncos), Marcus Peters (Kansas City Chiefs), Devin McCourty y Martellus Bennett (ambos de New England Patriots, levantaron sus puños en alto evocando el saludo de Black Power que Tommie Smith y John Carlos inmortalizaron en los Juegos Olímpicos de 1968) fueron algunos de los jugadores que acompañaron el reclamo.

Inicialmente, ninguno de los dueños fue contundente e incluso algunos criticaron abiertamente la iniciativa de un Kaepernick que recibía amenazas de muerte. Muchos de ellos eran donantes de siderales sumas de dinero a la campaña a Trump camino a la presidencia de Estados Unidos: 7.75 de los 106 millones que recibió inicialmente salieron de las arcas de los popes de la liga de fútbol americano.

El aporte de los dueños de la NFL a la campaña de Trump

DueñoEquipoAporte
Shahid KhanJacksonville JaguarsUS$ 1.000.000
Robert KraftNew England PatriosUS$ 1.000.000
Robert McNairHouston TexansUS$ 1.000.000
Stan KroenkeLos Angeles RamsUS$ 1.000.000
Woody JohnsonNew York JetsUS$ 1.000.000
Daniel SnyderWashington RedskinsUS$ 1.000.000
Jerry JonesDallas CowboysUS$ 1.000.000
Jimmy HaslamCleveland BrownsUS$ 400.000
Joel GlazerTampa Bay BuccaneersUS$ 250.000

Jerry Jones, dueño de Dallas Cowboys que aportó 1 millón de dólares de su propio bolsillo, fue uno de los más críticos en torno a la rebeldía de Kap: “Tengo que dar una gran palmadita en la espalda a todo nuestro equipo, a nuestro cuerpo técnico, a toda nuestra organización… Apoyamos firmemente, firmemente a la bandera en todas las formas en que apoyamos -y es casi ridículo decirlo- a las personas que durante generaciones y generaciones lo han dado todo para que podamos salir aquí y lucir frente a millones de la gente en la televisión. Lo respetamos tanto. Ese es el verdadero negocio. El público de la NFL y el público en televisión es algo muy significativo. Estoy de acuerdo en que se utilice en todas las formas posibles para apoyar a los grandes, grandes contribuyentes en nuestra sociedad. Que cualquiera pueda utilizar partes de esa visibilidad para hacer lo contrario es realmente decepcionante”.

Stephen Ross, propietario de Miami Dolphins, fue uno de los pocos que se mostró a favor de la iniciativa impulsada por Kaepernick. Cuatro de los integrantes de su franquicia se arrodillaron el 11 de septiembre, en un nuevo aniversario de la caída de las Torres Gemelas: “No creo que haya sido una falta de respeto. Todos respetamos la bandera, a nuestros soldados y a todo. Pero creo que estos muchachos están haciendo una conversación de algo que es un tópico muy importante para este país, y los apoyó al 100%”.

ELECCIONES: TRUMP VENCE A HILLARY (8 DE NOVIEMBRE DE 2016)

Fue un día tan histórico como impensado: el hombre ridiculizado durante años se había convertido en presidente del país más poderoso del mundo. Donald Trump le había ganado la pulseada a Hillary Clinton.

Mike Evans, wide receiver de Tampa Bay Buccaneers, también permaneció sentado durante el himno tras las elecciones. Sin embargo, su reclamó no era el mismo que encarnó Kaepernick: “Estados Unidos no está bien ahora mismo. Lo había dicho hace un tiempo. Cuando se postuló pensé que era una broma, pero la broma continuó. No soy una persona política pero tengo sentido común y sé cuando algo no está bien”.

Trump asumió su cargo el 20 de enero de 2017.

EL SUPER BOWL DE TRUMP (5 DE FEBRERO DE 2017)

Como si hubiese sido un guiño, en el primer Super Bowl de la era Trump ganaron los New England Patriots en la remontada de todos los tiempos frente a Atlanta Falcons. ¿Qué relación hay entre Trump y los Patriots? Robert Kraft, dueño y amigo de Donald, fue uno de propietarios que aportó a la campaña del electo presidente. Bill Belichick, histórico coach de los Patriotas, le escribió una carta a Trump después de las primarias. Si bien Tom Brady, el mariscal de campo estrella de New England, no fue explícito, dejó entrever su apoyo a Trump.

Con el Super Bowl bajo el brazo, los Patriots fueron a la Casa Blanca con Kraft y Belichick como emblemas. El propio Kraft le llevó un anillo con el nombre de Trump grabado como ofrenda al flamante presidente. Tom Brady argumentó problemas familiares, pidió disculpas y se ausentó como en la visita a Barack Obama en 2014. LeGarrette Blount, Chris Long, Alan Branch, Dont’a Hightower, Devin McCourty y Martellus Bennett tampoco asistieron. Bennett, quien había bromeado en Instagram con irse a vivir al espacio exterior tras el triunfo de Trump, pidió que derriben el muro con Méxicoy anunció post Super Bowl que no iba a ir a la Casa Blanca.

La política también se ausentó del Super Bowl celebrado en Houston, un escaparate hacia millones de personas en todo el mundo. El mensaje de Lady Gaga en el comienzo del show de medio tiempo fue el único mensaje de una noche que le permitió descansar a un Trump hastiado de las críticas.

DE ESTRELLA A PARIA (3 DE MARZO DE 2017)

Todo fue abrupto en la carrera de Kaepernick: desembarcó en la NFL en 2011 y, en apenas un año, se ganó el puesto de mariscal titular, se consolidó como la primera opción y lideró a los 49ers hasta el Super Bowl. Si bien cayeron por 34–31 frente a los Ravens, Kap se convirtió en una estrella a la que le auguraban no solo una pronta revancha por el trofeo Vince Lombardi: pronosticaban que iba a hacer historia en la liga. Para asegurarse su continuidad, en junio de 2014 los 49ers le renovaron su contrato por 6 años y 126 millones de dólares.

Tres años después, Kaepernick es agente libre.

Como si fuera una premonición, reflexionó horas después de que el mundo se diera cuenta de su protesta: “No estoy buscando aprobación. Tengo que levantarme por la gente que está siendo oprimida, si me quitan el fútbol americano, mis patrocinios, sé que protesté por lo que es correcto“.

Su carrera se transformó en un calvario deportivo desde aquel 26 de agosto de 2016. Tras una pretemporada en la que solicitó sin éxito ser traspasado y en la que se sometió a tres intervenciones quirúrgicas, empezó la temporada como suplente de Blaine Gabbert (hoy en Arizona Cardinals). Las decepcionantes actuaciones de Gabbert, combinadas con la presión que ejercieron desde afuera los fanáticos de los 49ers, desembocaron en un eterno retorno: Kaepernick titular.

La campaña fue un fracaso, los 49ers terminaron últimos en su conferencia con apenas dos triunfos en 16 partidos y Kap rindió muy por debajo del nivel que supo ilusionar a todo San Francisco. Terminada la temporada se reunió con John Lynch, flamante GM, y elaboró una conclusión: o se iba o lo cortaban. En octubre, Kap había reestructurado su contrato con los 49ers: eliminaron los últimos cuatro años de contrato e incluyeron una cláusula que le permitía renovar su contrato unilateralmente de cara a 2017. Con la certeza de que Lynch iba a prescindir de sus servicios, Kap se fue solo y el 3 de marzo de 2017 se convirtió en agente libre.

Es que el escrutinio había derivado en un escarnio qué Kaepernick sufrió durante toda la temporada. Los ejecutivos de la NFL filtraban que tenerlo en el plantel era una distracción, que era una mala influencia, que podía dividir a un vestuario, que estaba más enfocado en el activismo que en el juego, que su estrella se había apagado. Incluso llegaron a exponer su veganismo como una de las razones para no contratarlo. Incluso Joe Montana, histórico quarterback de los 49ers que conquistó cuatro Super Bowl y probablemente el mejor de la historia del fútbol americano, lo criticaba abiertamente: “Es una distracción, no es uno de esos jugadores que querés tener en tu equipo”.

Otros, en cambio, aseguraban que Kaepernick estaba en una lista negra cuyo único integrante, a fin de cuentas, era él. Como si los dueños de la NFL hubieran acordado convertirlo en un paria, un reclamo aislado en una liga que temía la ira del presidente Trump.

Un GM que eligió mantenerse en el anonimato fue contundente:

Todavía puede jugar al máximo nivel pero hay tres problemas con él. El primero es que algunos equipos de verdad piensan que ya no puede jugar. Piensan que está acabado. Digamos que ese es el 20% de la liga. El segundo es que algunas franquicias temen la reacción de sus hinchas al incorporarlo. Piensan que puede haber protestas o incluso que Trump puede twittear algo sobre el equipo. Ese es un 10% de la NFL y hay otro 10% que tiene una mezcla de ambas sensaciones. La tercera es que el resto de la liga realmente lo odia y no soporta lo que hizo. No quieren tener nada que ver con él. No se van a mover por él. Piensan que no mostrar interés es una forma de castigo. Incluso creo que algunos equipos quieren usar a Kaepernick como una advertencia para otros jugadores en el futuro.

Trump, ahora presidente, se pavoneó en una conferencia en Louisville: “Ninguno de los equipos de la NFL incorporó al mariscal de campo de los 49ers porque temen que les escriba un tweet desagradable“.

Como agente libre, Kaepernick apenas tuvo tres ofertas. Con Seattle Seahawks llegó a trabajar pero no fue contratado. Los Baltimore Ravens buscaban un reemplazo para el lesionado Joe Flacco pero el dueño Steve Bisciotti se pronunció públicamente en contra de su protesta. El último fueron los New York Giants pero John Mara, uno de los propietarios, reconoció que desestimó su contratación cuando cientos de cartas de aficionados enfurecidos lo amenazaban: “Si alguno de nuestros jugadores hace eso, no volveremos jamás en nuestras vidas a un juego de los Giants”.

Aaron Rodgers, el mejor mariscal junto a Tom Brady de la actual NFL, fue preciso: “Él debería estar en un plantel ya mismo. Yo creo que no está en ninguno por su protesta”.

La temporada ya empezó y Kaepernick aún es agente libre pero todavía mantiene una esperanza: tendrá tiempo hasta el 31 de octubre para conseguir una franquicia que lo contrate.

CHARLOTTESVILLE (11 DE AGOSTO DE 2017)

La reacción de Trump a la manifestación Unite the Right en Charlottesville, Virginia, fue un cisma en su administración. Grupos de supremacistas blancos, nacionalistas blancos, neoconfederados, neonazis y milicianos se reunieron para reclamar contra el retiro del monumento ecuestre dedicado al general confederado Robert E. Lee. La movilización incitó a los contramanifestantes. Horas después, un hombre lanzó su coche contra una multitud de contramanifestantes, matando a una persona e hiriendo a otras veinte. El Fiscal General de los Estados Unidos calificó los hechos como un caso de terrorismo nacional e inició una investigación para descifrar si podría ser juzgado como un delito de odio.

La respuesta inmediata de Trump fue patética: “Creo que hay culpa en los dos bandos. No tengo ninguna duda sobre ello. Hubo un grupo de un lado que fue malo y hubo un grupo del otro lado que también fue muy violento. Hay gente muy buena en ambos bandos“. Los grupos de extrema ultraderecha celebraron la reflexión del presidente. Uno de ellos fue David Duke, ex líder del Ku Klux Klan, quien le agradeció su honestidad en Twitter.

Trump no condenó a los supremacistas blancos hasta dos días después, instigado incluso por su familia. Las consecuencias fueron impactantes a nivel interno e internacional. Por ejemplo, sus dos principales consejos de asesoría empresarial debieron ser desmantelados porque los integrantes renunciaron tras escucharlo exponer en cadena nacional la teoría de los dos demonios.

TRUMP VUELVE A LA CARGA (22 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

Trump sostiene la fórmula que lo llevó al poder: dividir, exacerbar y teatralizar en directo para todo el mundo los preceptos de la derecha. Nadie sabe efectivamente si Trump, que llegó a la presidencia de Estados Unidos por su capacidad para leer el descontento de una clase media blanca que se sintió desamparada durante la administración Obama, piensa lo que dice con la convicción con la que lo dice. Pero lo dice: “¿No les gustaría ver a uno de estos propietarios de la NFL, cuando alguna persona le falta el respeto a nuestra bandera, decir: ‘¡Saquen a ese hijo de puta del campo de juego ahora mismo! ¡Fuera! ¡Está despedido! ¡Está despedido!?”.

En Alabama, Trump recrudeció con su retórica fraccionaria una polémica que con Kaepernick fuera del campo había amainado, al menos deportivamente. Un mes después de que defendiera el accionar del movimiento supremacista blanco al equiparar a los activistas que protestaban contra el racismo con los neonazis y supremacistas blancos que se movilizaron en Charlottesville, Trump declaró públicamente que todo aquel que no respetaba el código de bandera era un hijo de puta que merecía ser despedido.

Trump pareció leer que era necesario ser contundente para erradicar del mapa la discusión sobre el racismo en Estados Unidos, corrió el eje e impuso una nueva: los deportistas son unos irrespetuosos con los símbolos patrios, con los veteranos de guerra, con el país.

Trump apuntó hacia los jugadores de una liga complaciente que, hasta el 22 de septiembre, solo había respondido con arrestos individuales. Trump, quien hace dos semanas pidió la destitución de una periodista de ESPN de raza negrapor llamarlo “supremacista blanco”, no esperaba el impacto que generaron sus declaraciones en Alabama.

LA NBA RECOGE EL GUANTE (23 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

El periodismo deportivo estadounidense funciona así: no importa el momento ni el contexto de la temporada, siempre hay espacio para cuestionar al poder. El primer día de pretemporada de Golden State Warriors, inmediatamente después de los comentarios de Trump, fue una oportunidad de oro para conocer la opinión del equipo campeón de la NBA que aún no había decidido si iba a visitar la Casa Blanca. Stephen Curry, al igual que Kevin Durant y Draymond Green, puso en duda la presencia de su equipo.

Trump acusó recibo y vía Twitter anunció que le retiró la invitación a Golden State.

LeBron James, el jugador más influyente desde Michael Jordan que durante la campaña apoyó a Hillary Clinton, bancó a Curry y arremetió contra Trump primero en Twitter (“ir a la Casa Blanca era un honor hasta que llegaste vos”) y después en la conferencia de prensa inaugural de la pretemporada de Cleveland Cavaliers.

La NBA reaccionó en forma conjunta. Ex jugadores, actuales, entrenadores y hasta el comisionado Adam Silver reprobaron a Trump. Gregg Popovich fue uno de los símbolos más críticos de Donald, no solo ahora sino también durante la campaña rumbo a la Casa Blanca: “Es una vergüenza para el mundo”.

La diatriba de Trump despertó automáticamente a las estrellas de la NBA, casi todos de origen afroamericano. John Wall, base de Washington Wizards, teoriza: “La mayoría de nuestros jugadores franquicia, los grandes jugadores de nuestra liga, son afroamericanos“. En la NFL, explica Wall, los quarterbacks son la cara de la liga y casi todos son blancos. “Hay muchos mariscales negros en el fútbol universitario pero cuando llegan a la NFL, ¿qué hacen? Lo cambian de posición. ¿Por qué? Porque los jugadores franquicia son quarterbacks. Entonces encontrás jugadores como Tom Brady, Aaron Rodgers… Hasta que esos jugadores no salgan a hablar, no creo que la NFL haga ningún ajuste“.

https://twitter.com/SInow/status/912350772259631104

LA NFL SE REBELA (24 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

Cuando Trump vociferó que los dueños de la NFL deberían echar a los “hijos de puta” que no respetan a los símbolos patrios, imaginaba que sus aliados en la liga iban a ser consecuentes con su discurso. Pero la jugada terminó mal. Todos, absolutamente todos, reprobaron a Trump, incluso quienes donaron millones a su campaña, los mismos que meses atrás habían castigado a Kaepernick.

Roger Goodell, el comisionado de la liga, defendió el derecho de los jugadores a expresarse con libertad y llamó a los comentarios de Trump como “divisores”. El sábado, 17 de los 32 dueños de la NFL se pronunciaron en contra de los comentarios de Trump. Cuatro de los 17 habían aportado a su campaña presidencial. El caso más resonante fue el de Robert Kraft, quien es amigo del máximo mandatario. Bill Belichick, ferviente seguidor y entrenador de New England, también se alineó con los jugadores. Hasta Nike y Ford, patrocinadores de la NFL, dejaron en clara su postura.

Los jugadores también estallaron por las redes sociales. Bennett, quien no fue a la Casa Blanca con los Patriots campeones, fue uno de los más indignados.

El domingo fue una respuesta constante y multitudinaria a Trump: alrededor de 200 deportistas repudiaron los comentarios de Donald. A ellos se sumaron entrenadores e incluso algunos dueños. The Ringer recopiló absolutamente todas las protestas de la NFL.

El mensaje dio la vuelta al mundo: en Londres, los jugadores de Baltimore Ravens y Jacksonville Jaguars entrelazaron sus brazos en señal de unidad y 27 de ellos se hincaron. Asombró la reacción de Shad Khan, el dueño de los Jaguars que también fue benefactor de la campaña de Trump.

https://twitter.com/AdamSchefter/status/911948452933898241[/embed]

La NFL mostró su repudio a través de diferentes métodos: algunos se arrodillaron, otros entrelazaron sus brazos y algunos equipos directamente no salieron al campo de juego hasta después del himno. Los Miami Dolphins salieron con remeras que apoyaban al hombre que comenzó todo: #IMWITHKAP, rezaban las camisetas. Incluso algunos de los que cantaron el himno reaccionaron.

Jerry Jones, una de las voces más críticas con Kaepernick, también se sumó. El dueño de los Cowboys terminó arrodillándose junto a su plantel durante el himno nacional.

https://twitter.com/SInow/status/912473528351559680

Incluso Aaron Rodgers y Tom Brady, los dos mariscales estrellas de la NFL, lanzaron sus misiles.

Trump se quedó solo.

PEQUEÑOS RESPALDOS (25 DE SEPTIEMBRE DE 2017)

Enfrentado con la NBA y la NFL, Trump encontró aliados en el NASCAR y en la National Hockey League. Dos de los deportes más conservadores de Estados Unidos eligieron apoyar -directa o indirectamente- al presidente.

El NASCAR, la categoría más popular de automovilismo en Estados Unidos, respaldó fervientemente a Trump. Fueron varios los dueños de los equipos que anticiparon que despedirían a cualquiera que esbozara un reclamo. Brian France, el propietario de la categoría, ha sido aliado del Presidente. Richard Childress y Richard Petty, expilotos y símbolos del NASCAR, se encolumnaron detrás de Trump.

Los campeones de la Stanley Cup, los Pittsburgh Penguins, anunciaron a través de un comunicado que irán a la Casa Blanca para celebrar el título que conquistaron: “Los Pingüinos de Pittsburgh respetan la institución de la Oficina del Presidente, y la larga tradición de los equipos campeones que visitan la Casa Blanca. Asistimos a ceremonias de la Casa Blanca después de campeonatos anteriores — recorriendo el edificio histórico y visitando brevemente con los presidentes George H.W. Bush y Barack Obama — y hemos aceptado una invitación para asistir de nuevo este año.

Cualquier acuerdo o desacuerdo con la política, políticas o agenda de un presidente puede expresarse de otras maneras. Sin embargo, respetamos mucho los derechos de otros individuos y grupos a expresarse como mejor les parezca”.

https://twitter.com/realDonaldTrump/status/912019957243883520[/embed]

La Major League Baseball tampoco se expresó ni individual ni grupalmente. Bruce Maxwell, catcher de los Oakland Athletics, fue el primero y hasta ahora único en arrodillarse en la MLB. Maxwell, nació en Wiesbaden, Alemania, mientras su padre estaba asignado en una base del ejército estadounidense.

LA RESPUESTA DE PENCE (8 DE OCTUBRE DE 2017)

Antiguo gobernador de Indiana y actual vicepresidente estadounidense, Mike Pence acudió al Lucas Oil Stadium de Indianápolis para observar el partido entre los Colts y los San Francisco 49ers, ya sin Kaeperinck en su plantel. Era la noche elegida para retirar el número 18 en homenaje a Peyton Manning, el quarterback estrella de la franquicia entre 1998 y 2012.

Más de 20 jugadores de los 49ers se arrodillaron y otros tantos de los Colts se sumaron a la causa. Ante lo evidente, Pence abandonó de inmediato su palco. Los anfitriones, además, vistieron una camiseta con las frases “We will” (Lo haremos) en el frente y “Stand for equality, justice, unity, respect, dialogue, opportunity” (Apoyo a la igualdad, justicia, unidad, respeto, diálogo, oportunidad) en el dorso por segunda semana consecutiva.

Pence twitteó minutos después, porque en la era Trump todo pasa por Twitter.

“Abandoné el estadio de los Colts porque el Presidente Trump y yo no honraremos ningún evento que le falte el respeto a nuestros soldados, a nuestra bandera o a nuestro himno nacional”, argumentó Pence.

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El Super Bowl de los 5.6 millones de dólares por 30 segundos

La NFL combina dos factores clave: sube la audiencia y la economía estadounidense goza de buena salud

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NFL Super Bowl 2020 ads

El Super Bowl LIV da por tierra con todas las teorías comunicacionales de los últimos tiempos: si la TV está en punto muerto, cuesta explicar el por qué del récord que consiguió Fox Corp. al vender los 77 anuncios de 30 segundos de la edición 2020 de la gran final del fútbol americano con un nueva marca: 5.6 millones de dólares por el medio minuto.

Los anuncios del Super Bowl (uno de los temas más frecuentes en la previa de la final, más allá de lo deportivo) suelen agotarse cerca de Navidad o Año Nuevo, pero esta vez el inventario voló por los aires el 22 de noviembre. “La NFL es la plataforma mediática más poderosa de todos los deportes y en toda la televisión”, sacaron pecho desde Fox Sports. Con índices de audiencia que repuntaron en los últimos tiempos y un entorno con cada vez más fanáticos a nivel global, la NFL y su bendito Super Bowl no detienen su marcha ni en tiempos de crisis para la TV.

Aunque los comerciales de 30 segundos para el partido del 2 de febrero en Miami cuestan 5.6 millones de dólares, se ofrecieron descuentos a quienes compraron más de un anuncio. Cada publicidad se vendió por más de 5 millones de dólares, a excepción de una compañía, cuyo pedido masivo de larga data mantuvo su precio por debajo de ese umbral.

El Super Bowl es el evento televisivo más visto del año en Estados Unidos y las ventas de anuncios suelen ser variables en función de la salud de la economía nacional y el interés en la NFL. Ahí es donde Fox logró sacar una gran tajada: ambas variables ofrecen condiciones favorables. Más allá de números de la gestión de Donald Trump a nivel macroeconómico, la NFL cuenta con una audiciencia en alza durante la temporada regular 2019/20.

Esta será la novena transmisión del Super Bowl de Fox, cuya primera transmisión se remonta a 1997. Fox, CBS y NBC rotan los derechos del juego como parte de sus acuerdos de transmisión nacional.

La política jugará su partido en el Super Bowl 2020

La campaña de reelección del presidente Trump compró un espacio publicitario para el Super Bowl, según información de BizJournals.com (Sports Business Journal). Por lo que revelaron fuentes oficiales, se desconoce si Fox le mantuvo el precio al candidato republicano o si negociaron una rebaja.

Así, la campaña de Trump repetirá en el Super Bowl lo que ya hizo en el juego 7 de la Serie Mundial (ganada por Washington) y en dos partidos de la temporada regular de la NFL. Durante este otoño estadounidense, también sumó segundos durante un evento de UFC en Nueva York.

No será la primera vez que una campaña presidencial tenga lugar en el Super Bowl, pero sí destacan en Estados Unidos que es común que pauten a nivel local o regional, pero no que compren un espacio para la venta nacional de publicidad.

El Super Bowl 2020 se jugará el 2 de febrero, en Miami. Al día siguiente se celebrará el Caucus de Iowa, el primer paso de las primarias demócratas. La política jugará su partido entre el domingo y el lunes.

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NFL

Colin Kaepernick: el nuevo capítulo de una historia sin fin

El mariscal de campo sigue bucando equipo en la NFL.

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Es incierto si Colin Kaepernick madrugó también este sábado. Desde aquel año nuevo de 2017 en el que disputó su último partido, el quarterback se despierta todos los días a las 4.30 de la mañana y entrena los cinco días hábiles de la semana bajo las órdenes del entrenador Josh Hidalgo a la caza de su obsesión: volver a jugar en la NFL.

Este sábado no fue un día más en su lucha, una lucha que sostiene desde la tarde en que decidió arrodillarse como protesta durante el himno nacional de Estados Unidos. Su justificado reclamo lo convirtió en un paria, en un nombre prohibido, en el objetivo más mediático de una lista negra que el propio Kap denunció ante los tribunales.

Fueron tres años, tres temporadas, sin que ninguna de las 32 franquicias demostrara interés real en un mariscal de campo que supo liderar a San Francisco 49ers hasta el Super Bowl XLVII. El último martes, sin embargo, se sorprendió con una extraña invitación: la NFL le ofreció la posibilidad de protagonizar un entrenamiento privado.

La historia no terminó en final feliz: fue un capítulo más de una novela sin fin.

La cronología de un sábado fallido

Con solo dos horas para aceptar o rechazar la oferta, Kaepernick recibió la propuesta sin margen de maniobra: la fecha, el lugar y las condiciones habían sido estipuladas por la liga.

Kap intentó dilatar el evento por un par de días por dos razones lógicas: para llegar en plenitud física y para concretar su oportunidad durante una jornada en la que los directivos o entrenadores importantes de cada franquicia, aquellos que tienen real poder de decisión sobre las contrataciones y el futuro de sus equipos, pudieran estar presentes. En un sábado, en la víspera de un domingo cargado de acción, era imposible que acudieran a la cita. Pero la NFL desestimó la contraoferta y Kap aceptó.

En el campo de entrenamiento de Atlanta Falcons, a las tres de la tarde, Kaepernick se iba a mostrar a ojeadores de 25 de las 32 franquicias de la NFL. En las adyacencias un grupo de manifestantes celebraba la segunda chance de Kap, mientras otros tantos rechazaban su presencia. Hue Jackson, coach de Cleveland Browns, había viajado especialmente a Atlanta para dirigir la práctica.

Pero la rutina nunca empezó. Mediante un comunicado de su abogado Ben Meiselas y de su agente Jeff Nalley, Kaepernick anunció su cambio de planes: “Como consecuencia de las decisiones recientes de la NFL, el entrenamiento de Colin Kaepernick se cambiará a un lugar alternativo en Atlanta y ahora comenzará a las 4 de la tarde. Basado en la conducta de la oficina de la liga de la NFL, Mr. Kaepernick únicamente pretende un proceso abierto y transparente que es por lo que una nueva locación fue elegida para hoy”.

Más allá de un significativo inconveniente con el tipo de exención de responsabilidad solicitada por la NFL, Kaepernick solicitó que su propio equipo de filmación grabara el entrenamiento y pidió que la práctica fuera abierta a la prensa. El rechazo de la liga provocó que Kap decidiera mudar su workout al Charles R. Drew High Scholl de Riverdale, a una hora de distancia del estadio de los Falcons.

La NFL no se quedó callada y, mientras Kaepernick empezaba a lanzar una hora más tarde de lo planificado con streaming en vivo por YouTube y frente a los medios, respondió: “Estamos decepcionados de que Colin no apareciera para su entrenamiento. Nos infomó de su decisión a las 14.30, al mismo tiempo que el público. La sesión de hoy fue diseñada para darle a Colin aquello que consistentemente dice que quiere: una oportunidad para mostrar su football y su deseo de regresar a la NFL”.

El entrenamiento en el complejo de los Falcons sería grabado por el equipo de filmación de Atlanta y el video se enviaría a las 32 franquicias. Pero Kap no confiaba en la NFL, que el día anterior había autorizado a que Nike grabara un spot publicitario durante el ejercicio. La negativa de la NFL a abrir las puertas del complejo de los Falcons impulsó la decisión de un mariscal de campo que no confía en la liga. “La decisión de Colin no tiene ningún efecto sobre su estado en la Liga. Sigue siendo un agente libre sin restricciones elegible para firmar con cualquier club”, aclaró la NFL.

Kaepernick salió a escena con una remera del esclavo Kunta Kinte, un personaje de 1976 que protagonizó la novela Raíces escrita por Alex Haley. Con sus propios receptores y sin la dirección de Jackson, quien decidió volverse directamente al aeropuerto pese a la invitación del campo de Kap, demostró que su brazo sigue perteneciendo a la élite NFL.

En la tribuna lo alentaba Eric Reid, el primero en hincarse junto a él, actual jugador de Carolina Panthers y su compañero en la queja que presentaron acusando a los propietarios de la liga de conspirar para mantenerlos afuera de la NFL por su activismo político. Ambos llegaron a un acuerdo multimillonario en febrero.

También desde su mansión lo seguía LeBron James, quien expresó su apoyo en Twitter: “Más allá del desenlace, sos especial y te agradezco por ser real”. Si bien muchos equipos se bajaron del workout, Kansas City Chiefs, Tennessee Titans, Buffalo Bills, Philadelphia Eagles, Washington Redskins, San Francisco 49ers, Detroit Lions y New York Jets estuvieron presentes.

Completada su rutina, Kaepernick fue determinante ante las cámaras: “He estado listo. Me mantengo listo. Y continuaré estando listo… La pelota está en su cancha. No tenemos nada que ocultar. Así que estamos esperando a los 32 propietarios, a los 32 equipos, a Roger Goodell (comisionado de la NFL), que dejen de correr, que dejen de correr de la verdad, que dejen de correr de la gente”.

El talento de Colin Kaepernick, quien cumplió 32 años el pasado 3 de noviembre, merece un lugar en la NFL. Sin embargo, no claudica en su lucha y mantiene intacto el lema que Nike le estampó durante la campaña publicitaria que protagonizó por los 30 años de la empresa estadounidense: “Cree en algo, incluso si eso significa sacrificar todo”.

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NFL

Brett Maher hace historia: ¿cuál es el récord de gol de campo en la NFL?

El pateador hizo historia en la NFL con un gol de campo de 63 yardas.

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La vida de los pateadores suele ser injusta: sus intervenciones duran segundos y suelen ser profundamente recordadas, especialmente sus errores. Brett Maher, kicker de Dallas Cowboys, había estado en el ojo de la tormenta durante las últimas semanas.

En la sexta semana marcó 10 de los 22 puntos de su equipo en la derrota frente a New York Jets pero falló un gol de campo desde 40 yardas y los Cowboys perdieron por apenas dos puntos. Días antes, frente a Green Bay Packers, su imprecisión fue aún mayor: erró goles de campo desde 33 y 54 yardas. Con 1:44 en el reloj del último cuarto, Dallas perdía por 34-24 y Maher intentó recortar la diferencia con una patada desde 28 yardas que, tras un arranque en falso de su compañero Xavier Su’a-Filo, finalmente fue desde las 33 yardas.

Su inconsistencia fue rápidamente destacada por los medios especializados de Dallas: “Brett Maher falló una patada (una conversión o un punto extra) en la mitad de sus partidos con los Cowboys”. Maher promedia el 78% de sus goles de campo (40 convertidos en 51 intentos) y el 98.1% de puntos extra (53 de 54).

Sin embargo, el legado de los pateadores se construye en los momentos calientes y en Cowboys tienen algunas dudas en cuanto a su carácter en los escenarios de máxima presión. Pero fue infalible durante el último fin de semana frente a Philadelphia Eagles: convirtió sus cuatro goles de campo y sus tres puntos extra.

Maher, de 30 años, acumula 23 encuentros en la NFL desde que aterrizó en Dallas en 2018 en reemplazo de Dan Bailey, kicker de los Cowboys durante seis campañas. Dos años le alcanzaron a al oriundo de la Universidad de Nebraska para establecer un récord en la NFL que consiguió en el duelo del último domingo: se convirtió en el pateador que más goles de campo marcó desde más de 60 yardas. Fue su tercera patada desde más de 60 yardas, un escenario que evidencia el poder de su pierna derecha. La segunda consecutiva después de que anotara desde 62 yardas frente a New York Jets.

Maher se quedó a apenas una yarda de la mejor marca de la liga, establecida por Matt Prater en diciembre de 2013 frente a Tennesse Titans. Desde las 63 yardas, igualó a otros cinco pateadores. Además, también estableció el récord de la conversión más larga de la historia de Dallas Cowboys.

Los otros dos goles de campo de Maher

62 yardas vs Philadelphia Eagles (9 de diciembre de 2018)

62 yardas vs New York Jets (13 de octubre de 2019)

Goles de campo récord en la NFL

  • 64 yardas: Matt Prater (Denver Broncos) vs Tennessee Titans (8 de diciembre de 2013)
  • 63 yardas: Tom Dempsey (New Orleans Saints) vs Detroit Lions (8 de noviembre de 1970)
  • 63 yardas: Jason Elam (Denver Broncos) vs Jacksonville Jaguars (25 de octubre de 1998)
  • 63 yardas: Sebastian Janikowski (Oakland Raiders) vs Denver Broncos (12 de septiembre de 2011)
  • 63 yardas: David Akers (San Francisco 49ers) vs Green Bay Packers (9 de septiembre de 2012)
  • 63 yardas: Graham Gano (Carolina Panthers) vs New York Giants (7 de octubre de 2018)
  • 63 yardas: Brett Maher (Dallas Cowboys) vs Philadelphia Eagles (20 de octubre de 2019)
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