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China vs NBA: el conflicto que se desató a partir de un tweet

39 caracteres pueden dinamitar un negocio billonario. El dinero no es todo, pero la liga más progresista de Estados Unidos se enfrenta a una crisis inesperada.

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Winnie the Pooh y Daryl Morey son dos de los enemigos públicos del gobierno chino de Xi Jinping.

El osito de peluche ideado por Alan Alexander Milne está censurado por las comparaciones entre ambos en internet desde que un meme se volviera viral durante una visita de Jinping a Barack Obama en 2013. En un país en el que apenas se permite el estreno de 34 películas extranjeras por año, Christopher Robin: un reencuentro inolvidable fue prohibida en 2018.

Morey era hasta el viernes 4 de octubre el ideólogo detrás del éxito reciente de Houston Rockets, el segundo equipo NBA más popular entre los 1400 millones de habitantes del país oriental. El general manager de la franquicia texana, uno de los genios que impulsaron la revolución del deporte profesional estadounidense, publicó una imagen con siete palabras para sus casi 210.000 seguidores.

Fueron 39 caracteres en inglés que desataron una polémica que escaló en un conflicto internacional que involucra a Morey, a Houston Rockets, la NBA, a Yao Ming, a dos empresas colosales, al gobierno chino e incluso a todos sus habitantes: “Fight for freedom. Stand with Hong Kong” (“Lucha por la libertad. Apoya a Hong Kong”). La poderosa consigna desató el escándalo geopolítico.


Hong Kong se convirtió en colonia británica en 1842: concluida la primera guerra del opio, la debilitada Dinastía Qing cedió el territorio a perpetuidad para que el Reino Unido construyera un puerto. Recién en 1984, los gobiernos de ambos países firmaron la Declaración Conjunta Chino-Británica sobre la cuestión de Hong Kong que determinaba la devolución del territorio a partir del 1 de julio de 1997.

La República Popular de China estableció en el tratado “Un país, dos sistemas” que Hong Kong mantendría su autonomía social, legal, económica y política. También su propia moneda y sus propias autoridades, elegidas por un comité de 1.200 miembros. China, un país socialista, admitía que Hong Kong continuara bajo las leyes del mercado capitalista.

“Nuestras políticas con respecto a Hong Kong permanecerán sin cambios durante 50 años, y lo decimos en serio”, asumió como compromiso el gobierno chino en junio de 1984. El decalustro se cumplirá en 2047, cuando la Ley Básica que rige en el territorio llegará a su fin. Qué sucedará después es una incógnita absoluta.

Un millón de habitantes de Hong Kong colapsaron por primera vez las calles el último 9 de junio en una marcha pacífica para oponerse a una propuesta de ley impulsada por el gobierno que permitía la extradición de supuestos criminales sospechosos de delitos como homicidio y violación para ser juzgados por el sistema legal de China, Taiwán o Macao.

La ley nació a partir de Chan Tong-kai, un joven de 19 años: acusado de asesinar a su novia embarazada en Taiwán en febrero de 2018, huyó y se escapó a Hong Kong. El femicida, quien según el South China Morning Post, cumple una condena por lavado de dinero por la que podría ser liberado en octubre. Si bien las autoridades taiwanesas han solicitado su extradición, la ausencia de un acuerdo imposibilita su traslado.

Uno de cada siete residentes de la ciudad semiautónoma exteriorizó su rechazo. En Hong Kong pronostican que la ley es un método de coerción política por parte de China: “Nadie estaría a salvo, incluyendo activistas, abogados de los derechos humanos y trabajadores sociales”, declaró Sophie Richardson, de la organización internacional Human Rights Watch. Con tratados de extradición firmados con más de 20 países, en Hong Kong no confían en el gobierno chino: según el estudio Freedom in the World 2019, China es un país que viola las libertades individuales.

“El régimen autoritario de China se ha vuelto cada vez más represivo en los últimos años. El gobernante Partido Comunista de China está reforzando su control sobre la burocracia estatal, los medios de comunicación, los discursos en línea, los grupos religiosos, las universidades, las empresas y las asociaciones de la sociedad civil, y ha socavado sus propias reformas de estado de derecho, ya modestas. El líder del Partido Comunista y presidente del estado, Xi Jinping, ha consolidado el poder personal en un grado no visto en China durante décadas, pero sus acciones también han provocado un descontento creciente entre las élites dentro y fuera del partido. Los movimientos de derechos humanos en ciernes del país continúan buscando vías para proteger los derechos básicos a pesar de la represión de varios años”, resume el informe.

Tres días después, rodearon el Consejo Legislativo en donde se debatiría el proyecto. La policía reprimió con gas pimienta y gases lacrimógenos. La presión fue tal que Carrie Lam, Jefa Ejecutiva de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, anunció la suspensión de la sesión y del tratamiento del proyecto el 15 de junio. Cumplido el objetivo inicial, la resistencia redobló la apuesta y dos millones enaborlaron una nueva demanda en la mayor movilización de su historia: una investigación independiente por el uso de la fuerza policial durante los incidentes del 12 de junio.

La escalada de violencia fue en aumento. Durante el primer día de julio, el Consejo Legislativo fue el foco de la furia popular. Lam aseguró que el proyecto había “muerto definitivamente” en una conferencia del 9 de julio pero ya era tarde: en la ciudad de Yuen Long, una fuerza de choque alineada con las intenciones chinas atacó en el tren a un grupo de manifestantes. La policía reaccionó tarde y nadie fue arrestado.

Los ánimos no se calmaron y ya son más de cuatro meses con constantes protestas pro-democráticas en Hong Kong. Con más de 2000 detenidos, una contramarcha en el Día Nacional chino, un joven de 18 años recientemente herido de bala por la policía y nuevas exigencias (amnistía para los prisioneros y sufragio universal para elegir directamente a sus autoridades), el movimiento se mantiene en pie.


Morey había cumplido 25 años durante la descolonización de Hong Kong. Tres años después consiguió su maestría en administración de empresas en el MIT, un paso fundamnetal para meterse de lleno en el mundo del deporte. Morey revolucionó a la NBA: implantó en la NBA un sistema construido en torno a la estadística avanzada. Las sabermetrics, el fundamento en torno al cual Morey desarrolló su propio “Moreyball”.

Primero experimentó con Río Grande Valley Vipers, el equipo afiliado de los Rockets que participa en la G-League. Comprobado el éxito de su propuesta, calcó los pilares fundamentales de su identidad en Houston. Sus fundamentos consisten en reducir el componente azaroso del deporte capitalizando los lanzamientos que ofrecen mayores márgenes de productividad. Sus leyes son simples: apostar por los tiros más efectivos (triple, libre y lanzamientos debajo del aro) y evitar el midrange, el tiro de media distancia que representa una mayor dificultad que un tiro cercano al aro y que entrega un punto menos que el triple. 

Considerado un genio, diseñó a unos Rockets a imagen y semejanza de la genética que codificó. Eligió a James Harden como epicentro de su sistema y edificó un equipo plagado de tiradores. El éxito de Houston encontró un verdugo imbatible: Golden State Warriors. Uno de los mejores planteles de la historia estropeó sus chances de campeón por duplicado, extirpándole el anillo que hubiera consagrado definitivamente su etapa al frente de la franquicia. GM desde 2007, alcanzó dos finales de conferencia y durante las últimas dos campañas amenazó la dinastía construida en torno a Stephen Curry y Steve Kerr.

Durante la última agencia libre, Houston realizó una apuesta arriesgada: con la confirmación de un vestuario quebrado, se desprendió de Chris Paul y sumó a Russell Westbrook a su plantel. El ex Oklahoma City Thunder no parece un jugador ideal para su Moreyball, pero sin dudas es una de las estrellas de la liga. Mientras Harden y Westbrook se reencuentran en Houston a la caza de su anillo pendiente, los rumores sobre la mala relación entre el dueño Tilman Fertitta y Morey aumentaron con el correr de los días. Nada es oficial, pero Morey estaría molesto con un dueño que pretendía ahorrar dinero para no pagar impuestos por encima del límite salarial y que sería la piedra en el zapato para extender el vínculo con Mike D’Antoni.

Después de doce años, y tras haber sido premiado como el ejecutivo del año en 2018, por primera vez surgieron dudas en torno a su continuidad en Houston. Comprometido con las causas sociales, es uno de los donantes que financian a la Unión Estadounidense por las Libertadores Civiles. Si finalmente se da su desvinculación, será por motivos que exceden a los rumores deportivos: según The Ringer, en sus últimas horas debatieron su continuidad en el seno de la franquicia.


Yao Ming es indiscutidamente el mejor jugador de la historia del básquet chino. El 26 de junio de 2002 fue elegido como el número uno del Draft por Houston Rockets en la gala celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York. Con una altura de 2,29 metros, el pivote fue autorizado por la Asociación China de Básquet a jugar en la NBA con la única condición de que fuera elegido con la primera posición. Pese a sus lesiones constantes, disputó ocho temporadas con la camiseta de Houston y participó de siete All-Star Game.

Su proceso no fue exitoso desde lo deportivo (alcanzó la postemporada en cuatro oportunidades y en solo una ocasión superó la primera ronda), desde lo económico fue un negocio fantástico para la liga en general y para los Rockets en particular. La política de expansión internacional de la NBA había encontrado al hombre ideal para ingresar en un mercado billonario.

Houston se convirtió rápidamente en uno de los equipos más populares de China. Las camisetas de Yao Ming se vendían una tras otra a un ritmo imparable. El 14 de octubre de 2004 se jugó el primer partido de pretemporada NBA en territorio chino: los Rockets de Ming vencieron a Sacramento Kings. Desde aquella noche fundacional, 23 partidos de pretemporada se disputaron en el país oriental entre 2004 y 2018: en ocho participaron los texanos.

NBA inauguró oficialmente sus oficinas en China en 2008. Ocho años más tarde, abrió tres academias en China. Una de ellas fue emplazada en Xinjiang, una ciudad que fue el eje de una campaña de activistas de derechos civiles: más de una veintena de mezquitas fueron demolidas y millones de musulmanes fueron recluidos en “centros de capacitación”, con un excesivo aroma a campos de concentración, en una cruzada del gobierno chino contra el Islam.

Yao Ming se retiró en 2011, hastiado por las continuas lesiones que truncaron su carrera. Promedió 19 puntos y 9.2 rebotes en 486 partidos de temporada regular. Con argumentos más que cuestionables ingresó al Salón de la Fama del básquet cinco años más tarde y en 2017 fue elegido de forma unánime como presidente de la Asociación China de Básquet. El crecimiento del deporte en China es imparable: el reciente Mundial no hizo más que atizar el fervor.


Fertitta reaccionó inmediatamente al tweet de Morey. También por Twitter, se apresuró a despegar a la franquicia: “Escuchen… @dmorey NO habla por Houston Rockets. Nuestra presencia en Tokio se trata de promocionar a la NBA internacionalmente y NO somos una organización política”, escribió durante la gira de su franquicia por Japón para enfrentar a Toronto Raptos en dos amistosos de pretemporada en Saitama.

“Tuvimos una violenta repercusión y quería aclarar que la organización no tiene una posición política”, agregó Fertitta en ESPN. El escándalo escaló rápidamente. En medio del caos, Morey borró su tweet y el domingo publicó un descargo en su cuenta personal: “No tenía la intención de que mi tweet causara ninguna ofensa a los fanáticos de los Rockets y amigos míos en China. Simplemente estaba expresando un pensamiento, basado en una interpretación, de un evento complicado. Desde ese tuit he tenido muchas oportunidades de escuchar y considerar otras perspectivas”.

“Siempre he apreciado el apoyo significativo que han brindado nuestros fanáticos y patrocinadores chinos y espero que quienes estén molestos sepan que ofenderlos o malinterpretarlos no fue mi intención. Mis tweets son míos y de ninguna manera representan a los Rockets ni a la NBA”, profundizó. Pero la explicación de Morey, quien no pidió disculpas en su aclaración, no fue suficiente.

En plena gira por tierras niponas, James Harden también alzó la voz: “Pedimos disculpas. Nosotros amamos a China”. La Barba suele viajar a China para promocionar sus zapatillas, como símbolo de un equipo que incluso escribe el nombre de su franquicia en chino en sus uniformes.

Las consecuencias fueron automáticas, días antes de que Los Angeles Lakers de LeBron James, la principal figura y el mayor activista de la liga, y Anthony Davis se enfrenten a Brooklyn Nets en Shanghai el 10 de octubre y en Shenzhen dos días más tarde.

Li Ning y Shanghai Pudong Development Bank Card Center, sponsors de los Rockets, comunicaron que pausarán su vínculo con los Rockets.

Tencent Sports, que hace días desembolsó 500 millones de dólares para renovar sus derechos de transmisión hasta 2024-2025, puso a los Rockets en su lista negra y anunció que no transmitirán sus partidos. El impacto será significativo: 500 millones de fanáticos chinos vieron las finales entre Golden State Warriors y Toronto Raptors a través de sus plataformas y 21 millones fueron testigos del sexto partido de la serie. Las cifras triplican las estadísticas de 2014-2015.

La Asociación China de Básquet, presidida por Ming, cortó los lazos con Houston a través de un comunicado que publicó en Weibo, una versión censurada y monitoreada de Twitter para China. En su misiva, rotuló de “observaciones inapropiadas sobre Hong Kong” los comentarios de Morey.

El consulado de China en Houston denunció a Morey: “Estamos profundamente conmocionados por los comentarios erróneos sobre Hong Kong hechos por el Sr. Daryl Morey, gerente general de los Rockets de Houston. Hemos presentado representaciones y expresamos una gran insatisfacción con los Rockets de Houston, e instamos a estos últimos a corregir el error y tomar medidas concretas inmediatas para eliminar el impacto adverso”.

El People’s Daily, el diario del partido comunista chino, fue contundente: “No puedes hacer dinero de China mientras insultas al país”, fue el título de una crítica editorial firmada por Curtis Stone. “Su movimiento demuestra que los Rockets tienen dos caras: hacer dinero de China pero también atacar china”, castigó.

Mientras tanto, un fanático chino de los Rockets expresó su disgusto en Weibo. En la localidad de Liaoyuan City, Wang Jingda subió una imagen suya con la camiseta de los Rockets puesta y un encendedor que amenazaba con quemar la bandera china: “Amo y muero con el equipo. Vengan y arréstenme”. La fuerzas de seguridad cumplieron: fueron y lo arrestaron.


Joseph Tsai es un magnate taiwanés-canadiense que amasó su fortuna como co-fundador y vicepresidente de Alibaba Group, un consorcio privado chino dedicado al comercio electrónico por internet. El Amazon oriental. Después de haber comprado el 49% de Brooklyn Nets en 2018, el pasado 14 de agosto de 2019 adquirió el 51% restante en manos del ruso Mikhail Prokhorov.

Por primera vez una franquicia NBA pertenece totalmente a capitales chinos. El renovado plantel que incorporó a Kyrie Irving y Kevin Durant intentará conquistar el primer anillo de su historia y escaparse definitivamente de la sombra que proyectan New York Knicks. Sin embargo, antes de sin siquiera disputar su primer partido oficial de la temporada, Tsai arremetió contra Morey mediante una carta que publicó en Facebook y rotulo a los manifestantes de Hong Kong como un movimiento “separatista”.

“El daño que ha causado este incidente llevará mucho tiempo repararlo”, es la frase más fuerte de una reflexión con aroma a panfleto de propaganda. Tsai también juega su partido: Houston inevitablemente perderá su lugar de privilegio en el corazón de los fanáticos chinos y los Nets podrían ocupar ese trono acéfalo.


La NBA es indiscutiblemente la liga más progresista del deporte profesional estadounidense. Desde que Adam Silver asumió como comisionado en febrero de 2014, la NBA se adaptó y actuó en sintonía con los tiempos modernos.

En 2017, por ejemplo, decidió mudar el All-Star de Charlotte a New Orleans después de que una ley suspendiera garantías contra la discriminación por razones de género y orientación sexual. El foco de la polémica era la “bathroom bill”, una norma que impedía que las personas transgénero pudieran elegir el baño con el que se sintieran identificados: tenían que usar el determinado por el género en su certificado de nacimiento. Las remeras con la leyenda I can’t breathe estampada en protesta por la muerte de Eric Garner o con la consigna Black Lives Matter son otra demostración.

Con Silver, los jugadores también encontraron una plataforma que respaldó su compromiso social. En los últimos años numerosas estrellas de la liga expresaron su disconformidad con Donald Trump, la brutalidad policial, el racismo sistémico y la violencia con armas. La liga, por convencimiento y también como propaganda, abrazó a su consciencia social.

Golden State fue bicampeón durante la era Trump y su plantel no pisó la Casa Blanca. Steph Curry y Steve Kerr fueron críticos con el máximo mandatario estadounidense, quien les retiró la invitación a la gala de campeones. LeBron James defendió a Curry, arremetió contra Trump y la NBA lo respaldó.

Consecuente, Silver apoyó a sus atletas e incluso los defendió ante los ataques de Trump y medios republicanos que cuestionaban su integridad: “Creo que hoy en día, realmente tienes que defender algo. Creo que, en última instancia, en la medida en que somos una marca, hay una marca de la NBA, creo que defender esos valores es un buen negocio porque creo que es coherente con la forma en que las personas ven nuestra marca. Nunca ha habido un momento en que el deporte haya tenido más impacto en la sociedad de lo que es hoy. Les animo a todos a que no se apeguen a los deportes. No se apeguen a los deportes. Abrácelo, celebre, y usémoslo para construir puentes y unir a la gente“, analizó el comisionado.

Sin embargo, el progresismo NBA afronta una contradicción. La libertad de expresión parece haber encontrado un límite: los negocios comerciales con China. Mike Bass, portavoz de la liga, emitió un comunicado sobre el incidente Morey: “Reconocemos que las opiniones expresadas por el gerente general de los Houston Rockets, Daryl Morey, han ofendido profundamente a muchos de nuestros amigos y fanáticos en China, lo cual es lamentable”.

Si bien había algunas diferencias con el comunicado publicado en mandarín en Weibo (un contundente “estamos extramadamente decepcionados por el inapropiado comentario de Morey”), Bass aclaró que “no debería haber discrepancias” y que “el comunicado en inglés es el oficial”.

Silver afronta la situación más delicada de su gestión al frente de la NBA. Inmerso en un escándalo geopolítico, está atrapado en una batalla entre la libertad de expresión y su política de expansión. China es uno de sus principales aliados, un país con 500 millones de fanáticos y 300 millones de jugadores.

En junio, mientras empezaban las protestas en Hong Kong y Donald Trump se enfrentaba a Xi Jinping, Silver analizó la situación: “No somos inmunes a la política global, es algo a lo que prestamos más atención”. Incluso destacó la función social que la NBA podría cumplir, equiparándola con la del ping pong durante la presidencia de Richard Nixon.

No hay un desenlace elegante para la NBA, entre un socio comercial furioso y una constelación política local indignada por sus comunicados. Mientras el propio Trump le prometió a China abstenerse del conflicto Hong Kong, Silver y la liga se ven atrapados en un laberinto sin salida. Encima, el fuego amigo llegó como un relámpago, en una jornada en la que el bipartidismo quedó de lado: republicanos y demócratas castigaron por igual la reacción de la liga, mientras algunos fanáticos estadounidenses cancelan su League Pass.

Ted Cruz, senador por Texas: “Como fanático de toda la vida de Houston Rockets, me enorgulleció ver a Daryl Morey opinar sobre el tratamiento represivo del Partido Comunista Chino a los manifestantes de Hong Kong. Ahora, en busca de mucho dinero, la NBA se retrata vergonzosamente. Somos mejores que esto; los derechos humanos no deberían estar a la venta y la NBA no debería estar ayudando a la censura comunista china”.

Rick Scott, senador por Florida: “Está claro que la NBA está más interesada en el dinero que en los derechos humanos. El comunicado de hoy del comisionado Silver es un chiste. La NBA se inclina hacia Beijing para proteger sus resultados y desautoriza a aquellos con la temeridad de #standwithHongKong. ¡Vergonzoso!

Tom Malinowski, congresista: “Una historia importante: China está usando su poder económico para censurar el discurso de los estadounidenses en Estados Unidos. Y la NBA, que (correctamente) no tiene problema con los jugadores/empleados criticando a nuestro gobierno, ahora se disculpa por criticar al gobierno chino. Esto es vergonzoso y no se puede soportar”.

Josh Hawley, senador por Misuri: “El gobierno chino tiene encerradas a un millón de personas en campos de concentración y está tratando de reprimir brutalmente a los manifestantes en Hong Kong – ¿y la NBA quiere trazar un puente entre divisiones culturales? ¿Divisiones culturales?

Andrew Yang, candidato demócrata a presidente: “Prohibir a los Rockets es un movimiento terrible para el gobierno chino”.

Julián Castro, candidato demócrata a presidente: “China está usando su poder económico para silenciar a los crítics -incluso a aquellos en Estados Unidos. Los Estados Unidos están obligados a liderar con nuestros valores y hablar en favor de las protestas pro-democráticas en Hong Kong, y no permitir que los ciudadanos americanos sean intimidados por un gobierno autoritario”.

Beto O’Rourke, candidato demócrata a presidente: “Por lo único que la NBA debería disculparse es por su descarada priorización de las ganancias sobre los derechos humanos. Qué vergüenza”.


La actitud de China oscila entre Barbra Streisand y el autoritarismo internacional.

El efecto Streisand es un fenómeno surgido de Internet en el que un intento de censura fracasa y resulta contraproducente: la información se acaba divulgando y obtiene mayor visibilidad de la que hubiera tenido naturalmente. El conflicto de Hong Kong, aunque masivo a nivel local, había tenido pocas repercusiones tras sus fronteras. Su reacción al tweet de Morey le permitió a las protestas pro-democráticas alcanzar un nuevo plano a nivel internacional.

La segunda alternativa es peligrosa, preocupante y terrorífica. China, con su poder político y económico, utiliza a Morey como ejemplo de un mensaje con tintes mafiosos para la NBA en particular y para Estados Unidos -y el mundo- en general. El gobierno de Xi Jinping consiguió que la liga le de la espalda a los propios ideales progresistas que encarnó durante el último lustro y logró que pida disculpas por ofender a aquellos que se ofenden con la verdad. Mientras tanto, Winnie the Pooh sigue estando prohibido.

Actualización

Nuevas consecuencias aparecen en escena: Nike eliminó todos los productos de Houston Rockets en su portal chino. El link dirige a al siguiente mensaje: “Lo sentimos, no pudimos encontrar lo que estás buscando”.

Después del comunicado NBA, Adam Silver fue contundente en una entrevista con Kyodo News: “No hay duda, el impacto económico ya está claro, ya ha habido consecuencias bastante dramáticas de ese tweet, y he leído algunos de los medios de comunicación sugiriendo que no estamos apoyando a Daryl Morey, pero de hecho lo hemos hecho”.

Shams Charania, de The Athletic, reportó que la Asociación China de Básquet canceló una exhibición de G-League en el que Rio Grande Valley, afiliado a Houston Rockets, se enfrentaría a su par de Dallas Mavericks.

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“El castigo”: la enésima volcada extraterrestre de LeBron James

Los Angeles Lakers vencieron 99-97 a Sacramento Kings y “The King”, de 34 años, dejó un doble inhumano

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Lebron James y una volcada bestial

El duelo tuvo todos los condimentos, con un final dramático y con una volcada bestial que revolucionó la noche del viernes en la NBA: Los Angeles Lakers (10-2 y Reyes del Oeste) vencieron a Sacramento Kings (4-7) por 99-97, en un encuentro donde la figura de LeBron James se llevó todos los flashes. Con 29 puntos y 11 asistencias, James lideró a los Lakers y dejó su firma en una volcada que la propia franquicia describió como “inhumana” en su cuenta de Twitter. Acompañado por Anthony Davis (17+2+5) y KCP (16 puntos de Kentavious Caldwell-Pope), “The King” se destacó en un partido en el que Sacramento vendió cara la derrota.

Eso sí, con el pasar de las horas, pocos valoran el final de película y muchos se quedaron con la enésima volcada extraterrestre del portento físico de Akron. A los 34 años (cumple 35 el 30 de diciembre), no perdona y sigue sacudiendo en la zona pintada. Pueden aparecer jóvenes promesas, pueden pelearle el trono, pero James sigue reinando.

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Básquet

Melo vuelve: la última oportunidad

Carmelo Anthony vestirá la camiseta de Portland Trail Blazers.

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Convertido en un paria, Carmelo Anthony se transformó en youtuber. Sin ofertas NBA y después de ser cortado por Chicago Bulls, en julio reinauguró su canal y publicó siete videos hasta el último 11 de noviembre. “Conociendo la verdadera Cuba con Melo” es el título de su última publicación: “Fue un viaje personal para mí, un viaje de cumpleaños”. La otrora tierra de Fidel Castro inauguró la sección Lunes de Melo, una serie semanal que ofrecerá un recorrido por su vida fuera de las canchas.

Pero el próximo lunes, en el segundo Lunes de Melo, el experimentado alero podría protagonizar una venganza inesperada cuando Portland Trail Blazers visite a Houston Rockets. Carmelo Anthony luchó y volvió del exilio: firmó un contrato no garantizado con Portland y retornará a la liga después de 371 días. Su último encuentro fue con la camiseta de los Rockets el pasado 8 de noviembre de 2018, el último de los diez partidos que disputó antes de ser condenado al ostracismo por Mike D’Antoni y Daryl Morey. Melo, quien se sumará en las próximas horas al plantel que fue finalista del Oeste en la última postemporada, podría concretar su debut en su antigua casa. El guión se escribe solo.

Melo vuelve

Anthony coqueteó con el olvido desde aquella pronta despedida de Houston. Tras su frustrada etapa de una temporada en Oklahoma City Thunder junto a Russell Westbrook y Paul George, fue transferido a Atlanta Hawks en un trade a tres bandas entre OKC, Atlanta y Philadelphia 76ers. Con los Hawks ni siquiera llegó a debutar: arregló un buyout para sumarse a James Harden y Chris Paul bajo las órdenes de D’Antoni en un Houston que buscaba una tercera estrella para desbancar a Golden State Warriors.

La simbiosis entre Melo y la estructura de los Rockets representaba un desafío mayúsculo. Anthony firmó un contrato por el mínimo, aceptó ser suplente por primera vez en su carrera después de 1054 partidos consecutivos como titular, promedió más lanzamientos de tres puntos que en toda su carrera e intentó domar su ego para aceptar un rol secundario como líder de la segunda unidad. Pero Houston no tuvo paciencia, Melo no encajó en su afianzada identidad construida en los datos analíticos y las seis derrotas en los diez encuentros iniciales impulsaron decisiones drásticas de una franquicia que no podía perder terreno.

Sin la posibilidad de recuperar a Trevor Ariza y Luc Mbah a Moute, e incapaces de asumir sus propios errores, la gerencia decidió sacar de la rotación a Melo hasta su traspaso rumbo a Chicago Bulls en enero. “El ajuste que imaginábamos cuando Carmelo decidió firmar con los Rockets no se ha materializado. Por lo tanto, pensamos que era mejor seguir adelante, ya que cualquier otro resultado habría sido injusto para él”, se excusó Morey.

Anthony finalmente fue enviado a Chicago en una transferencia meramente simbólica: diez días después, sin siquiera haber sumado un minuto, fue cortado. Melo estaba afuera de la NBA.

Los rumores fueron constantes durante los meses siguientes pero nadie concretaba su contratación. New York Knicks, Miami Heat, Brooklyn Nets y hasta San Antonio Spurs se erigieron como posibles destinos. Ni siquiera su amigo LeBron James, necesitado de piezas experimentadas con contratos baratos para completar el plantel de Los Angeles Lakers alrededor de su flamante sociedad con Anthony Davis.

Incluso la Selección de Estados Unidos lo descartó. Tres veces campeón olímpico, fue uno de los pocos que jamás rechazó al Dream Team. Estuvo presente en horas bajas e impulsó la resurrección de un equipo que hegemonizó nuevamente el básquet internacional hasta el último Mundial de China.

Sin acción NBA pero entrenándose por su cuenta, le había solicitado oficialmente a USA Basketball ser convocado. Jerry Colangelo, Director de Básquet de la Federación, descartó su oferta: “Amo a Carmelo. Contribuyó mucho en el pasado. Fue un gran jugador a nivel internacional. Pero en donde estamos y por lo que estamos haciendo, podría ser una distracción. Entiendo por qué hizo su pedido. Está tratando de reestablecerse. Pero creo que debería hacer eso en la NBA”. Con un sinnúmero de bajas, Estados Unidos completó el peor Mundial de su historia al finalizar en séptima posición.

Chauncey Billups, leyenda de la liga y compañero de Melo en Denver entre mediados de 2008-09 y 2010-11, explicó los argumentos de las franquicias para escaparle al 10 veces All-Star: “Me siento mal por Carmelo, pero su mentalidad es un problema. Para él anotar 30 (puntos) significaba demasiado. Podía tener partidos de 20 o 22 en los que ganábamos y él acababa enfadado. Luego podía anotar 36, perder y estar animando a todo el equipo en el vestuario. Anotar siempre ha significado demasiado para él. Todavía no ha retrocedido mentalmente a ese punto de decir: entra y juega para ayudar al equipo igual que otros veteranos”.

Melo respondió: “Creo que no se trata de algo de básquet, sino de mí como una persona capaz de aceptar un determinado rol en un equipo de baloncesto. ¿Estoy dispuesto a hacerlo? Sí. Extraño el deporte, estuve fuera por casi una temporada completa. Tuve la chance de dar un paso al costado y crecer como persona, y merezco otra chance”.

Su ego, coinciden en la NBA, es su mayor enemigo. También su incapacidad para defender, con un net rating negativo de -9.9 durante su última etapa en Houston. Goleador de la temporada 2012-13, Melo después de 16 temporadas promedia 24 puntos, 6.5 rebotes y 3 asistencias con una eficacia del 44.9% de cancha y 34.7% de tres en 3.7 intentos por partido. Portland finalmente le dará la chance de demostrar que, con 35 años y después de un año afuera, puede volver a ser útil en la liga. Es su última oportunidad.

La urgencia de Portland

El retorno de Melo se da en un contexto similar al que desembocó en su partida de Houston. Después de haber caído en ocho de sus 12 partidos de temporada regular, Portland atraviesa días desesperados con una temporada rumbo al naufragio. Finalista del Oeste durante la última postemporada, sus movimientos durante la última agencia libre, la ausencia de Jusuf Nurkic hasta febrero y la reciente lesión de Zach Collins obligaron a la gerencia a tomar medidas desesperadas.

Portland flaquea aún cuando Damian Lillard está redondeando la mejor producción de su carrera: después de doce partidos promedia 30.5 puntos, 6.9 asistencias, 4.8 rebotes y 1.3 robos con 48.2% de cancha y 38.6% de tres puntos en 9.5 intentos. Si bien la franquicia mantiene su mediocre producción defensiva (16º en 2018-19 con un rating defensivo de 109.5 y 19º en 2019-20 con 109.2), su debacle ofensiva es evidente: después de ser el tercer mejor ataque de la temporada anterior, durante 2019-20 cayó hasta el 15º puesto.

La contratación de Carmelo Anthony es una apuesta de bajo riesgo -su contrato no está garantizado y Portland puede cortarlo antes del 7 de enero- que le aportará una tercera opción a Terry Stotts en ataque. Aunque ya no es el formidable anotador que supo ser, Melo tendrá espacios gracias a que los rivales se concentrarán en la sociedad Lillard-CJ McCollum. Si consigue adaptar su juego a la NBA moderna, su presencia será útil.

En defensa los problemas son prácticamente insoslayables. Lillard ya es una defensa mediocre y Anthony no potenciará al equipo en un apartado en el que jamás fue especialista. Su última etapa entre Oklahoma City Thunder y Houston fue patética, incapaz de defender el pick&roll y en las cortinas. Atacado permanentemente por los rivales, será prácticamente imposible que Stotts pueda esconder a un pésimo defensor en una formación en la que apenas Kent Bazemore se destaca en ese apartado.

No es la primera vez que Portland intenta seducir a Melo. Cuando fue transferido desde New York Knicks a Oklahoma City Thunder, los Trail Blazers aparecieron como alternativa pero Anthony tenía poder de vetar cualquier transferencia y, según reportó Adrian Wojnarowski en 2017, planeaba hacerlo en caso de que Portland fuera su destino. La segunda oportunidad fue cuando Melo firmó con Houston en agosto de 2018.

Damian Lillard y CJ McCollum recibirán con los brazos abiertos a Melo. En 2017, CJ había publicado en su cuenta de Instagram una imagen editada en Photoshop de Anthony con la camiseta de Portland. Dame, quien aseguró una y otra vez que le hubiera gustado contar con él en el plantel, fue una de las voces más resonantes en hacer campaña por el regreso de Carmelo a la NBA. De la buena voluntad de las tres estrellas dependerá también el éxito del nuevo proyecto.

Anthony se sumará al plantel de Portland de cara a la inminente gira de seis partidos que comenzará en San Antonio este sábado frente a los Spurs. En ese mismo vestuario, mientras se preparaba para su undécimo encuentro con la franquicia texana, se enteró que no iba a volver a jugar con la camiseta de los Rockets. El lunes, los Trail Blazers visitarán a Houston. Ironías del destino, tendrá la posibilidad de sacarse los estigmas que lo aquejan desde hace más de un año. Será otro Lunes de Melo.

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Básquet

La noche negra de Jayson Tatum: el “1/18” para la historia de la NBA

El joven alero de los Celtics firmó una de las peores actuaciones de la historia, pero se lo tomó con humor

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Tatum Boston Celtics stats

Están quienes rompen marcas todos los días, los que reescriben los libros de historia o aquellos con un talento precoz que superan a los jóvenes de ayer. El deporte estadounidense, afín a las estadísticas, suele entregar noches de récords. Ya sea en la NBA, la NFL o la MLB, por citar algunas de las competencias donde los números impactan tanto como el juego. Pero lo que sucedió con Jayson Tatum en el triunfo de Boston Celtics (8-1) sobre Dallas Mavericks (6-4) por 116-106 es más bien para la historia más oscura. El joven alero, #3 en el Draft 2017, anotó tan solo cinco puntos en 35 minutos en cancha y firmó un 1/18 en tiros de campo que lo ubica entre las peores actuaciones (tomando en cuenta la efectividad) de toda la historia de la NBA.

Una noche negra que tuvo su pico más sorprendente cuando un tiro de Tatum rebotó hasta cinco veces en el aro antes de salir. “Te tenés que reír”, apuntó el jugador tras la victoria frente a unos Mavericks que tuvieron otra vez a Luka Doncic en estado de gracia (34 puntos y 9 rebotes), pero que no les alcanzó para vencer al cómodo líder del Este. “Cuando el balón rebotó cinco veces, pensé ‘¡Qué mala suerte!’, pero tenía que seguir jugando. Al final lo único que importa es ganar el partido y ganamos”, sentenció Tatum.

Entrenamiento de madrugada

“Hay que reírse de uno mismo alguna vez”, publicó Tatum en su cuenta de Snapchat, junto con imágenes de un entrenamiento de medianoche para poder recuperar el ánimo y la puntería. Algo destacado después de ser el tercer jugador en la historia en tirar al menos 18 tiros y solo embocar uno. Tatum no baja lo brazos.

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