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El estigma de Clayton Kershaw

Otra noche de postemporada para el olvido en la carrera de uno de los mejores pitchers de la historia.

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Juan Soto ya bateó y Clayton Kershaw, un talento generacional que coquetea con los mejores pitchers de la historia de las Grandes Ligas, se pone en cuclillas sin siquiera seguir la trayectoria de la bola porque ya conoce su destino: las tribunas del Dodger Stadium. “¿Me estás tomando el pelo?”, lanza Kershaw, el segundo jugador mejor pago de la MLB, al aire mientras maldice su suerte.

La pelota se escabulle entre las manos de los fanáticos que, aunque con el corazón partido, luchan por quedarse con el recuerdo de un home run que empata el marcador en la octava entrada del decisivo quinto duelo entre Los Angeles Dodgers y Washington Nationals en la Serie Divisional de la Liga Nacional.

Es el segundo home run consecutivo que permite Kershaw en la octava entrada, la segunda vez en su carrera que permite un back-to-back en la postemporada. Segundos antes había sido Anthony Rendón su verdugo, el encargado de sacar la pelota del estadio.

Dave Roberts, manager de los Dodgers, había elegido a Kershaw por delante Kenta Maeda y Adam Kolarek para reemplazar al titular Walker Buehler después de su 117º lanzamiento de la noche. La decisión era arriesgada: Kershaw promedió 5.79 ERA durante su primera entrada durante la temporada regular. En el cierre de la séptima entrada, despachó a Adam Eaton para conseguir el tercer out. Minutos más tarde, en la octava, fue su debacle: Roberts decidió reemplazarlo inmediatamente por Maeda.

Kershaw se dirige al dugout y se hunde en su propia tristeza. Se sienta y, cabeza agacha, se desconecta de la realidad y se pierde en el pasado inmediato. La desoladora imagen conmueve al mundo. Kershaw, quien ya no está en su prime pero sigue siendo una estrella, es trend topic. Muchos se burlan, algunos insultan, otros empatizan. Mientras tanto, Maeda apaga el incendio en la octava entrada aunque será apenas un parche: en la décima entrada, la primera extra, Howie Kendrick conecta un Grand Slam ante un lanzamiento de Joe Kelly que decreta el final de las ilusiones para un equipo que estableció un récord histórico de 106 partidos ganados durante la temporada regular.

Es la enésima frustración de Los Angeles Dodgers, obsesionados con una Serie Mundial que no conquistan desde 1988. Candidatos permanentes, en las últimas dos campañas alcanzaron la definición pero no pudieron celebrar. La decepción fue mayúscula en 2017 cuando perdieron en el séptimo juego, en casa, frente a Houston Astros. En 2018 volvieron a sucumbir ante su público, aunque esta vez fue en el quinto cruce frente a Boston Red Sox.

“Cada postemporada en la que no ganamos la Serie Mundial, creo que agrega un poco más de presión, un poco más de urgencia para ganar, especialmente cuando uno está en el mercado en el que estamos, cuando uno está en el equipo en el que estamos. Hay un poco más de presión, seguramente, solo porque hemos tenido un gran equipo. Y ha pasado mucho tiempo desde que ganamos una Serie Mundial”, había reflexionado Kershaw antes de la presente postemporada.

Lidiar con la obligación de ganar un título para una de las franquicias grandes de la MLB no es una tarea sencilla. Kershaw lo sufre en carne propia: su historial en playoffs está considerablemente por debajo de lo esperado para un jugador de su calibre. Candidato al Salón de la Fama, con un MVP y tres trofeos Cy Young al mejor pitcher en sus vitrinas, su rendimiento en octubre es su gran lunar. 12 años, 17 series y una misma deuda.

La diferencia entre sus estadísticas son impactantes.

Kershaw en temporada regular: 2.44 ERA y 0.7 HR/9 en 2,271 2/3 entradas

Kershaw en postemporada: 4.43 ERA y 1.4 HR/9 en 158 1/3 entradas

Si bien suma múltiples decepciones, la eliminación a manos de los Nationals es una de las peores de su carrera. Amén de las responsabilidades evidentes de Dave Roberts en el manejo del bullpen y de una ofensiva que no estuvo a la altura, Kershaw fue inmortalizado como el símbolo de la derrota: le remontaron el partido con dos carreras consecutivas y coronó una noche para el olvido mostrándose como un alma derrumbada, aislado y desconsolado.

El futuro parecía desolador para los Nationals después de haber perdido a Bryce Harper, quien firmó un contrato sideral de 330 millones de dólares por 13 años con Philadelphia Phillies. Sin embargo, consiguieron un triunfo histórico: ganaron la primera serie divisional de su historia desde que se mudaron de Montreal en 2005.

La temporada terminó en fracaso para los Dodgers, con una de las mejores formaciones de su historia. Kershaw sumó un nuevo capítulo a un estigma de postemporada que asume: “Todo lo que la gente dice en este momento sobre la postemporada es cierto. Lo entiendo. No puedo hacer nada al respecto en este momento. Es un sentimiento terrible. Realmente es. No voy a colgar mi cabeza. Voy a estar aquí el año que viene e intentaré hacer lo mismo”.

MLB para novatos

Home run: cuando el bateador consigue sacar la pelota de la cancha. Tanto él como todos sus compañeros en las bases corren con total libertad hasta el home. Cada uno suma una carrera para su equipo.

Grand Slam: cuando las tres bases están completas y el bateador consigue un home run. Su equipo suma cuatro carreras en una misma jugada.

Dugout: el “banco” de cada equipo. Existen dos en cada estadio, para los locales y los visitantes.

ERA: earned runs average o promedio de carreras limpias permitidas. Es una ecuación que se calcula mediante una fórmula matemática cuyo resultado indica la efectividad del lanzador. Cuanto más bajo es el resultado, mejor producción del pitcher. Ejemplo Kershaw: permite 2.44 carreras cada 9 entradas, cifra que prácticamente duplica en postemporada (4.43 ERA). El promedio 2019 en la MLB es de 4.51 ERA.

HR/9: representa la cantidad de home run que permite un pitcher cada nueve entradas (la extensión de un partido). Ejemplo Kershaw: permite menos de un home run por partido (0.7 HR/9) durante temporada regular y el doble en postemporada (1.4 HR/9). El promedio 2019 en la MLB es de 1.39 HR/9.

Bullpen: es el área donde los pitchers que no están activos calientan antes de ingresar al partido.

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“Robo de señas”: el escándalo del béisbol que pone a Houston Astros bajo la lupa

Un informe de The Athletic reveló cómo funciona el entramado tecnológico para informar a los bateadores

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Houston Astros 2017

La era de los Houston Astros, líderes de su división en las últimas tres temporadas y campeones de la Serie Mundial 2017, suele estar asociada con la tecnología, el big data y un fuerte trabajo fuera del campo. La famosa tapa de Sports Illustrated de 2014 quedará para siempre como ejemplo de cómo se puede predecir un campeón: “La franquicia está construyendo el equipo para algo grande: acá está el campeón de la Serie Mundial 2017”. La portada tenía sus fundamentos. Desde 2011, los Astros dejaron atrás sus marcas negativas con una actualización del plantel basada en el cruce de datos. Esas contrataciones fuera de toda lógica hicieron sonar las alarmas de la redacción de SI. Y finalmente dieron resultado: dominan la MLB desde entonces y este año volvieron a estar cerca del título, de no ser por la increíble serie que perdieron en manos de Washington Nationals y su épica del “Baby Shark”. Pero algo empieza a oler raro en Texas.

Un informe publicado por The Athletic, firmado por los periodistas Evan Drellich y Ken Rosenthal, reveló cómo robaban señas de los rivales con un sistema de cámaras y cómo transmitían esa información a los jugadores durante la temporada 2017. La de la gran consagración. Un entramado tecnológico que ya había estado bajo sospecha en el último otoño (durante la Serie Mundial empezó a tomar temperatura), pero que finalmente fue desestimado por las Grandes Ligas, concluyendo que Houston no quebrantaba ninguna regla. La polémica en cuestión surgió porque se transformó en un tema reiterativo en los medios durante la postemporada: había sospechas de los Yanquis de New York que los Astros silbaban desde la cueva para comunicar la selección de pitcheos a sus bateadores.

Todo indica que esta problemática se extiende a otros equipos, pero ahora quienes están bajo la lupa son los Astros. La mayoría de los casos publicados son de 2017, con un sistema en el Minute Maid Park que incluía una cámara de campo, un monitor cerca de los escalones y un equipo especialista en descifrar señas que después alertaba a los bateadores. Una decodificación de signos que puede ser clave en las grandes definiciones. “El equipo tenía un sistema avanzado y estaba dispuesto en ir más allá del límite para ganar”, dijo Mike Fiers, un exlanzador de los Astros citado por The Athletic. El garganta profunda del béisbol moderno.

La respuesta de Houston no tardó en llegar, aunque prefirieron hacer un comunicado bastante formal: “Con respecto a la historia publicada por The Athletic, la organización de los Astros de Houston ha comenzado una investigación en cooperación con Major League Baseball. No sería apropiado comentar más sobre este asunto en estos momentos”.

Según los periodistas de The Athletic, el sistema se inició en 2017 e involucró a parte del equipo de los Astros (al menos dos integrantes). La historia sobre el robo ilegal de señas puso sobre la mesa un tema que suele tener miles de conjeturas anónimas, pero que nunca había había contado con la voz de un jugador. Y Houston Astros es la punta de lanza de una investigación que cruza a toda la MLB. Sus grandes desempeños y el interés que despertó en las últimas temporadas le dan un peso específico que genera mayor impacto. Pero se sospecha que no es un problema de un solo equipo y que varias franquicias más pueden estar en la lista en las próximas semanas.

Mientras, la MLB prefiere no hablar y solo explica que hay una política revisada antes de la temporada 2019 en la que se incluyó una nueva regla para evitar el uso del video para robar señales. Y en Houston saben que más allá de la tecnología, en los últimos años también fueron investigados por otras maniobras: hubo denuncias por silbidos, por aplausos antes de los lanzamientos, por juegos de luces y hasta por grabar con un teléfono los movimientos del rival en pleno juego. “Nos queríamos asegurar que el rival no utilice maniobras para robar señas”, se justificaron los Astros cuando salió a la luz que alguien grababa con su celular desde la posición de los fotógrafos.

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El hito de “Baby Shark”: los Nationals se quedan con la Serie Mundial 2019

Vencieron a los Astros por 6-2 en el séptimo juego e hicieron historia: se adueñaron de la definición de “los visitantes”.

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Washington Nationals

Los números no cerraban. El récord negativo hacía cuesta arriba la posibilidad de pensar en la postemporada. Pero un tiburón cambió el rumbo. En mayo, el venezolano Gerardo Parra empezó a escuchar una canción infantil en la previa al bateo y la música no solo lo inspiró para conectar dos home run sino que terminó empujando al equipo. Fue el símbolo de la unión. Los Washington Nationals empezaron a forjar la revolución de la mano de “Baby Shark” y cerraron el año reescribiendo los libros: vencieron 6-2 a Houston Astros y se quedaron con la Serie Mundial 2019, en la primera definición en la historia del deporte estadounidense en la que los dos equipos ganan todos sus juegos como visitantes. Fue el hito de “Baby Shark” en una definición inédita.

“Probé merengue, reggaeton, hip-hop. Pero entonces dije: ¿sabés qué? Quiero poner Baby Shark, que es lo que escuchan mis hijos. Y estoy feliz por ello”, le confesó Parra a los periodistas cuando la música empezó a tener su boom entre los adultos del DC.

En un último partido que entró en cierto caos en la séptima entrada, los Nationals no solo festejaron por primera vez en un Clásico de Otoño sino que dejaron atrás la sequía de títulos que se había esparcido en la ciudad capital. Ya no son los herederos de los viejos Senadores de Washington, campeones en 1924. Ahora, los Nacionales destacan por peso propio.

Aunque en las próximas horas tendrán que saltar un escollo político que vive en el barrio: Donald Trump se sumará a las celebraciones, más allá de cómo fue abucheado cuando se hizo presente en el juego 5 de la Serie Mundial. El día que empezó con vítores tras anunciar la muerte de Abu Bakr al Baghdadi,  uno de los terroristas más buscados del mundo, terminó en medio de silbidos. Era su primera aparición en un partido de béisbol desde que es presidente.

 

Boom Baby Shark en Trends

El crecimiento de las búquedas de “Baby Shark” en Estados Unidos desde mayo: la Serie Mundial, el pico

En una SM que parecía formar parte de la era de los Astros y su Big Data, los Nationals sacudieron la estructura y se movieron sin presión en el último juego. Cómodos, como si los títulos fueran una sana costumbre. Como los tiburones, olieron sangre y fueron por ella. No tuvieron problema a la hora de remontar la serie (llegaron a Houston en desventaja) ni el último juego (2-0 para las Naranjas hasta la séptima).  Acostumbrados a remar contra la corriente en la temporada, esta vez no fue la excepción. El 3-0 de la séptima dio vuelta el partido (con la firma de Howie Kendrick para un home run de dos carreras) y después dejaron en cero a los locales, mientras sumaban en la octava y la novena.

Los siete juegos del visitante

Los Nationals festejaron en el Minute Maid Park y los Astros hicieron lo suyo en el Nationals Park. El efecto localía se hizo trizas en una definición apasionante que encontró el quiebre en el séptimo juego, con los de Houston cediendo sus últimos dos juegos en casa. Los texanos llegaron 3-2 al juego 6 y partían como los favoritos, pero no hubo caso: fue 7-2 en el #6 y 6-2 en el #7 para los visitantes.

Todo se logró lejos de su gente. Y dejó una marca que no existía ni en la MLB, ni en la NBA, ni en la NHL… nunca había pasado que los siete juegos queden en manos de la visita. Ya el 6-0 había prendido las alarmas de quienes llevan las minuciosas estadísticas históricas, y los principales reportes dieron cuenta que jamás se había dado en más de 1420 series del deporte estadounidense.

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