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NBA vs China: LeBron James, el villano menos pensado

El mundo esperaba por el mensaje de LeBron James, aunque nadie esperaba semejante desenlace.

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Nike facturó seis mil millones de dólares en China durante su último año fiscal. LeBron James es su principal embajador, una estrella global: en 2015 rubricó un contrato de por vida con la marca estadounidense a cambio de 30 millones de dólares por año. El último 10 de octubre, en medio del caos que generó el tweet de Daryl Morey y mientras Nike eliminaba todo rastro de Houston Rockets de su portal chino, LeBron presentó en el duelo entre Los Angeles Lakers y Brooklyn Nets celebrado en Shanghai sus últimas zapatillas: las Air Force 1 More Than__, un modelo que forma parte de la campaña More Than an Athlete (Más que un atleta) que enarbola el Rey de la NBA.

LeBron se convirtió en el emblema progresista de la liga más progresista de Estados Unidos. En una era de figuras vacías que evitan comprometerse política y socialmente, James es una anomalía. Comparado con Muhammad Ali, su batalla dialéctica con Donald Trump ya es un clásico moderno. Por sus críticas, en febrero de 2018 fue el epicentro de una diatriba más de Fox News, la pata mediática del partido republicano. Laura Ingraham, popular conductora, le dedicó una pequeña editorial que concluyó con un contundente “shut up and dribble” (cállate y dribla).

“Definitivamente no nos callaremos. Significo mucho para la sociedad, significo mucho para los jóvenes, significo mucho para tantos chicos que sienten que no tienen salida. Lo mejor de lo que ella hizo fue ayudarme a crear mayor conciencia. Me puedo sentar acá y hablar acerca de las injusticias en la sociedad”, respondió LeBron.

James abrazó cada una de las causas sociales en pugna durante los últimos años. Es la bandera de la resistencia frente al trumpismo, frente a la derecha xenófoba y racista. Incluso construyó plataformas (Uninterrupted) para difundir su mensaje y una escuela para brindarles oportunidades a los jóvenes sin recursos de su Akron natal. Su legado fuera de la cancha es tan grande como su carrera en la NBA.

Los encuentros entre Lakers y Nets no se transmitieron en China. LeBron, sus compañeros y sus rivales, convivieron con las exageradas consecuencias del apoyo manifiesto del GM de Houston Rockets a la causa Hong Kong: los eventos del NBA Cares fueron cancelados por la Asociación China de Básquet, ninguno de los dos equipos atendió a los medios, toda referencia al evento fue eliminada de las calles de Shanghai y Shenzhen e incluso los partidos estuvieron en duda hasta último momento. La censura llegó a tal punto que el show de Adrian Wojnarowski, Woj in the house, fue cancelado por Tencent después de que Woj le pusiera me gusta al tweet de Morey.

De vuelta en Estados Unidos, el mundo esperaba por la opinión de LeBron. Su primera respuesta fue lógica: “Primero deben pronunciarse tanto Silver como la propia NBA y explicar cómo está la situación actual ante los medios. Sería injusto que los jugadores tengamos que hacerlo sin que la NBA lo haga antes”. James, en la misma sintonía que la mayoría de los representantes que aconsejan a sus jugadores esquivar la pugna entre NBA y China, tenía razón. Había sido una salida elegante ante un escenario espinoso.

Pero LeBron volvió a hablar en una breve rueda de prensa de siete minutos en la previa del cruce de pretemporada del último lunes entre Los Angeles Lakers y Golden State Warriors: “No quiero entrar en una disputa verbal con Daryl Morey. Pero creo que no sabía lo suficiente de la situación en cuestión, y habló. O estaba mal informado o no sabía suficiente del asunto. Y mucha gente pudo haber salido lastimada, no solo financieramente, también física, emocional y espiritualmente”.

“Si, todos tenemos libertad de expresión. Pero a veces hay ramificaciones negativas que pueden ocurrir cuando no estás pensando en los otros, cuando estás solamente pensando en vos mismo”, continuó en una declaración insólita para el mayor activista del deporte contemporáneo.

LeBron James, la leyenda y el revolucionario, arremetió contra Morey. Pero su postura va más allá del debate personal: es ideológica. LeBron se plantó en contra de la causa Hong Kong, en contra de la única voz del deporte estadounidense que defendió el movimiento pro-democrático que moviliza a millones, a favor de la China de Xi Jinping y, principalmente, a favor de la censura posterior. Su silencio lo condena y, si bien no arruina todo aquello que construyó en territorio estadounidense, puso en duda la fiabilidad de sus argumentos.

La reacción de los fanáticos estadounidenses fue negativa. Las redes sociales estallaron en contra de LeBron. Sin embargo, no era enojo ni odio: era decepción. Nadie esperaba que James se aliara con los villanos del último conflicto geopolítico.

Enes Kanter, pivote de Boston Celtics perseguido por el gobierno turco por ser enemigo público del presidente Recep Erdogan, fue uno de los más efusivos. Incrédulo, primero demostró su sorpresa y después castigó a James sin siquiera mencionarlo.

En contraste, publicó el calvario que atraviesa desde que decidió plantarle cara al poder político de su país: “No vi ni hable con mi familia en cinco años. Mi papá estuvo preso. Mis hermanos no encuentran trabajo. Revocaron mi pasaporte. Lanzaron una orden de arresto internacional. Mi familia no puede abandonar el país. Recibo amenazas de muerte todos los días. Fui atacado y acosado. Intentaron secuestrarme en Indonesia. LA LIBERTAD NO ES GRATUITA”.

Aunque ya era demasiado tarde, LeBron intentó controlar el daño de sus propias declaraciones a través de su cuenta de Twitter: “Déjenme aclarar la confusión. No creo que haya habido ninguna consideración por las consecuencias y ramificaciones del tweet. No estoy discutiendo la sustancia. Otros pueden hablar de eso. Mi equipo y esta liga pasaron por una semana difícil. Creo que la gente necesita entender lo que un tweet o declaración puede hacer a los demás. Y creo que nadie se detuvo y consideró lo que sucedería. Podría haber esperado una semana para enviarlo”.

Nike contrató a Colin Kaepernick, convertido en un paria en la NFL después de su protesta contra el racismo, la injusticia social y la brutalidad policial contra las personas de color durante el himno estadounidense, y lanzó una campaña con su cara y el siguiente lema: “Cree en algo. Incluso si eso significa sacrificar todo”.

Si bien se convirtió definitivamente en un símbolo, Kaepernick perdió todo: todavía vigente, ninguna de las 32 franquicias de la NFL mostró interés en contratar sus servicios. Después de tres años sin actividad en la liga, su carrera parece haber llegado a su fin. Su sacrificio es, a fin de cuentas, el único comparable con el de Ali: por defender sus ideales estuvo tres años y medio sin pelear durante su prime e incluso fue encarcelado.

LeBron eligió no sacrificar un mercado chino de 300 millones de potenciales compradores y desperdició su momento Ali: respaldar a Morey, defender su libertad de expresión, reprochar la censura que sufrieron los Houston Rockets y atizar las causas de las protestas pro-democráticas en Hong Kong lo hubiera convertido definitivamente en uno de los mayores activistas de la historia del deporte.

Fue un homenaje al fantasma que persigue desde que desembarcó en la NBA: Michael Jordan. Harvey Gantt era un político afroamericano del partido demócrata que se postuló a senador por Carolina del Norte. Jesse Helms, fervoroso racista, era su adversario en busca de la banca en cuestión. Gantt contaba con el apoyo de Jordan pero Su Majestad jamás se pronunció públicamente. Apolítico, Jordan decidió no apoyarlo y pronunció entre sus íntimos una frase que aún resuena: “Los republicanos también compran zapatillas”.

Los chinos también compran zapatillas, habrá pensado LeBron. No es la primera vez que lo hace: en 2007 fue uno de los dos jugadores de Cleveland Cavaliers que se rehusó a firmar una carta abierta redactada por su compañero Ira Newble. El alero, que vistió las camisetas de San Antonio Spurs, Atlanta Hawks, Cleveland, Seattle SuperSonics y Los Angeles Lakers durante sus ocho temporadas en la NBA, redactó una misiva en la que criticó el rol chino en el genocidio de Darfur. En la antesala de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, un James que aún no era una figura política decidió no rubricar el documento.

Doce años después, LeBron decidió volver a callarse y seguir driblando mientras sus Air Force 1 More Than__ se venden en China. En Hong Kong, mientras tanto, incendian sus camisetas.

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El retorno de Melo: una radiografía de su primera noche NBA

Carmelo Anthony volvió a la NBA en la derrota frente a New Orleans Pelicans.

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La planilla de Melo: 10 puntos, 4 rebotes, una tapa y cinco pérdidas en 23 minutos. Lanzó 28.6% de cancha (4-14) y 66.7% de tres (2-3). Finalizó con un +/- de -20.

Luego de años siendo uno de los jugadores más influyentes y populares de la NBA, en 2009 Allen Iverson comenzó un corto periplo del que su carrera no se recuperaría. Primero firmó con unos Memphis Grizzlies que aún no eran los del Grit’N’Grind, pero en los que comenzaban a asentarse Zach Randolph, Marc Gasol y un joven Mike Conley. El experimento duró solamente tres partidos en los que The Answer no jugó mal, pero su ego no toleró el salir desde el banco de suplentes, situación que concluyó con él pidiendo ser liberado de su contrato. 

Un mes después fue llamado por los Philadelphia 76’ers, los mismos Sixers en los que se había transformado en una leyenda de la liga. El equipo no iba a ningún lado, no tenían aspiraciones de playoffs, y no había nada mejor para los fans que un último tour despedida del ídolo local. Fueron 25 partidos, 24 como titular, y en febrero tanto él como el equipo decidieron continuar por caminos separados. 

AI no volvió a pisar una cancha de la NBA, principalmente porque, a sus 34 años, nadie podía ofrecerle ser titular. Y en sus palabras fue contundente: “Prefiero morir que arrancar en el banco”. 

Es irónico que un jugador que ha moldeado buena parte de su estilo -incluyendo la manga para tirar y las hoy desaparecidas trencitas- y que incluso fue compañero de Iverson, venga transitando un camino similar en estos últimos años.

Como The Answer, Carmelo Anhtony fue acusado durante muchos años de acaparar demasiado juego, no defender y no ser un anotador lo suficientemente eficiente. Sus partidarios, mientras, se concentraban en el elevado nivel estético de su juego y en que, durante su prime, sus equipos eran candidatos con una ofensiva que giraba alrededor de la estrella.  

Tras irse de mala manera de los New York Knicks, peleado con la dirigencia y con problemas familiares, Melo llegó a OKC para jugar como tercera opción detrás de Russell Westbrook y Paul George. Luego de burlarse durante la pretemporada cada vez que le preguntaban si podía salir desde el banco (“¿Quién? ¿Yo?!”), Anthony tuvo su peor temporada en 14 años de carrera, promediando 16.2 puntos por partido 40.4% de campo y 35.7% en triples en 32.1 minutos por partido. Para peor, estaba completamente fosilizado en defensa, y su promedio de tiros libres intentados había caído a 2.5 por juego, cuando en sus años en los Nuggets tomaba más de 8. 

Tras la decepción en Oklahoma, Chris Paul y James Harden convencieron a Daryl Morey y Mike D’Antoni de darle una chance en Houston. Fueron solamente 10 partidos, en los que, ahora si, Melo aceptó ser suplente. Pero nunca terminó de asentarse, y sus porcentajes de tiro bajaron todavía más. Sin demasiadas ansias de regalar oportunidades, los Rockets lo cortaron, negándole la chance de pasar un periodo extendido de tiempo en un sistema nuevo. A su favor, el había cambiado. Ya había resignado tiros en OKC. Ahora había sabido comprometerse al punto de no ser titular y que eso no afectase su situación.

Desde el 8 de noviembre de 2018, Anthony no pisaba una cancha de la NBA. Uno de los mejores anotadores de su generación obligado, a sus 34 años, a ver pasar la liga ante sus ojos, mientras amigos suyos como LeBron James y Chris Paul competían por títulos, y Dwyane Wade recibía homenajes noche tras noche previo a su retirada. 

La lucha contra los nuevos roles otra vez parecía una retirada prematura. Era el caso Iverson 2.0.

Hasta que apareció Portland Trail Blazers.

Finalistas en el Oeste la pasada campaña, Portland comenzó de forma desastrosa esta temporada, un poco por fallas de diseño y mucho por lesiones. Las palabras del GM Neil Olshey al reunirse con Melo fueron claras: “Vos nos necesitás. Y nosotros te necesitamos”. Así, luego de solo un par de días con el plantel, el alero debutó anoche con los de Oregon en el enfrentamiento ante los New Orleans Pelicans. 

La gran incógnita es: ¿cómo aprovechará Terry Stotts a Anthony en ataque al mismo tiempo que lo esconde en defensa?

Veamos:

Melo jugó la mayor parte de sus minutos anoche como ala pivot. A poco más de un minuto de comenzado el juego, vimos uno de los mejores ejemplos de cómo puede ser utilizado en favor del equipo. 

Aquí muestra que cuando quiere puede ser muy efectivo jugando sin la pelota, algo que no ha aprovechado demasiado en su carrera. Melo realiza dos cortinas consecutivas para CJ McCollum. En la segunda el defensor queda enganchado, por lo que el alero rival sale a cortarle el tiro a CJ, quedando Anthony libre para el triple. 

Este es el tan mentado “Olympic Melo”, ese jugador mítico que aparecía para romperla en la selección estadounidense cada 4 años dentro de un sistema en el que no necesitaba ser el Alfa y el Omega, sino un engranaje más. Un engranaje brillante, letal, pero un engranaje al fin. Su éxito en Portland depende casi íntegramente de ser este jugador y no solamente el de “jab step, jab step, tiro de media distancia” al que revierte cuando muchas veces no le salen las cosas. 

Una de los mejores indicios que tuvimos anoche fue la voluntad de Melo para poner cortinas. Siendo un tipo que nunca quiso jugar de ala pivot excepto cuando las lesiones de compañeros se lo demandaban, y que siempre prefirió tener la pelota en sus manos, verlo colocar picks en cada ofensiva es una brisa de aire fresco. Lo vimos en la jugada anterior, y ahora aquí nuevamente intentando un pick and roll con CJ:

Hablando de pick and roll, aquí Whiteside intenta un dribble handoff para Melo, jugada que en este caso termina siendo un pick and roll de facto:

La resolución de Anthony es decididamente mala, pero es lo suficientemente bueno llevando y pasando el balón como para pensar que esto tiene que ver con haber pasado un año entero sin pisar una cancha. Jugando de 4 como ayer, es interesante pensar lo que pueda diseñar Portland con él como ball handler en situaciones aisladas.

Claro que, conforme fue avanzando el partido, empezamos a ver más y más la Full Melo Experience:

Aquí su idea es tirar el fadeaway desde un principio. El posteo es solamente una distracción. No pensaba ir al aro, y el rival lo sabía. En otra época ese tiro entraba. Pero es 2019 y él no juega hace mucho tiempo.  

Al menos no se quedó solamente en eso, e intentó aprovechar que aún es ágil para su tamaño.  En esta jugada amaga a postearse (como antes) pero en cambio retoma el camino directo al aro de forma explosiva, sacando la falta. 

Si, dije “de forma explosiva”, la misma forma que lo abandonó en esta jugada:

Ahora, si nos aislamos del hecho de que no llega a volcarla (y de que probablemente le hayan hecho falta), ese pick and roll es perfecto, y es una muestra más de la cantidad de opciones que le brinda a una ofensiva el contar con un Carmelo Anthony jugando de ala pivot. Conforme avance la temporada, este tipo de jugadas solamente debería ir mejorando. Y ni hablar cuando su compañero de PnR sea Dame Lillard -quien se perdió el partido de ayer-, uno de los mejores bases de la NBA.

Por eso anoche, cuando fue usado dentro de un sistema, Melo funcionó. Pero entre las ansias de sus compañeros por incorporarlo al juego, y la poca ayuda de los árbitros, buena parte de sus intentos fueron tiros de media distancia sin éxito, o posteos como este que termina en falta ofensiva (oigan, no culpo a Carmelo por esta jugada. Yo estoy a favor de que no se cobre ninguna falta, ni en defensa ni en ataque, a la hora de tener que ganar la posición en el poste).

En defensa, los resultados fueron mixtos. Por un lado lo vimos trotar de regreso a su aro cada vez que el rival contragolpeaba, algo de lo que culparíamos al tiempo lejos de las canchas si no fuera porque ya lo hacía cuando tenía 25 años. Por otro lado, en jugadas de media cancha, se esforzó bastante más que en otras épocas. Aquí Holiday mete el triple, pero Melo no muere en la cortina y llega a lograr que el tiro al menos sea con marca. 

Un poco de pizarra para Terry Stotts: toda la jugada, el base penetrando, las cortinas y el wing cortando al aro, son un decoy para dejar al ala pivot totalmente abierto en la esquina. Y ese ala pivot es Carmelo Anthony. Ka-Ching: 

Lo primero que tendrá que corregir es el postearse solamente cuando el equipo rival le regala un mismatch y el resolver mejor, ya sea pasándola apenas recibe la doble marca, o definiendo mejor las bandejas… o empezando a ganarse nuevamente el favor de los árbitros, algo que, de nuevo, no tuvo anoche, y por qué lo tendría, no? 

(Si, la jugada no está del todo mal. El mismatch es obvio. Melo es mucho más fuerte que Ingram y lo lleva arando hasta debajo del aro. Pero ahí es donde tiene que ver a sus dos compañeros totalmente solos para el triple.)

En fin, siendo que probablemente esté oxidado y que a Portland le faltó su mejor jugador, lo de Anthony fue lo que esperábamos. Cuando el equipo lo utilizó en un sistema, funcionó. Cuando fueron a él directamente en búsqueda de soluciones, la cosa empezó a desmoronarse. 

A esta altura de su carrera Carmelo Anthony es un recurso, no un método, y es así como los Trail Blazers deberían verlo. Tiene el talento para seguir aportando mucho, especialmente en un básquet moderno que puede aprovechar a un tipo grandote con su muñeca. Resta saber si conseguirán encontrar el equilibrio perfecto entre el “Portland usa a Melo o Melo usa a Portland”.

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LeBron James apuntala la nueva “era Lakers” bajo la mirada de Kobe Bryant

Los Angeles dominan el oeste y cuentan con un espectador de lujo en el Staples Center

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LeBron James y Kobe Bryant

Hay un líder en el oeste tras 13 partidos y es un viejo conocido: Los Angeles Lakers (11-2) dominan la conferencia gracias a un LeBron James en gran estado de forma y vuelven a ser líderes nueve años después. Con el triunfo 122-101 ante los irregulares Atlanta Hawks (4-9), los Lakers treparon a la cima con un LeBron que aportó 33 puntos y 12 asistencias, y con un Kobe Bryant que vio todo el partido desde la primera fila del Staples Center. Casi como en un traspaso de mando, en Los Angeles no solo celebraron el triunfo y el liderazgo sino que también se conmovieron con el saludo entre las dos grandes estrellas. Dos emblemas de la historia moderna de la franquicia californiana.

Bryant estuvo acompañado de su hija Gigi y disfrutó de un gran partido de los dueños de casa. A mitad del primer cuarto, LeBron se acercó y lo saludó, dejando la gran postal del domingo en la NBA. “Es fantástico jugar delante suyo. Solo por estar en el estadio… Por lo que significó para esta franquicia y lo que es ahora para mí y mis compañeros. Es algo bonito. Crecí viéndolo, admirándolo. Incluso en este punto de mi carrera es especial”, destacó LeBron tras el triunfo.

El renacimiento de los Lakers llega tras seis años seguidos fuera de los playoffs y con un reloj que empieza a poner contra las cuerdas la carrera de LeBron. Pero con un buen mix de juveniles, todo está cambiando en la nueva temporada y tras los primeros partidos aparece una nueva era. El regreso al primer puesto global (tienen los mejores números de toda la NBA) se da por primera vez desde 2010, en la última temporada de Phil Jackson. Aunque ya tomaron nota que eso no asegura un final feliz: en esa temporada, los Lakers cayeron en segunda rueda ante los Mavericks por un duro 4-0.

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“El castigo”: la enésima volcada extraterrestre de LeBron James

Los Angeles Lakers vencieron 99-97 a Sacramento Kings y “The King”, de 34 años, dejó un doble inhumano

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Lebron James y una volcada bestial

El duelo tuvo todos los condimentos, con un final dramático y con una volcada bestial que revolucionó la noche del viernes en la NBA: Los Angeles Lakers (10-2 y Reyes del Oeste) vencieron a Sacramento Kings (4-7) por 99-97, en un encuentro donde la figura de LeBron James se llevó todos los flashes. Con 29 puntos y 11 asistencias, James lideró a los Lakers y dejó su firma en una volcada que la propia franquicia describió como “inhumana” en su cuenta de Twitter. Acompañado por Anthony Davis (17+2+5) y KCP (16 puntos de Kentavious Caldwell-Pope), “The King” se destacó en un partido en el que Sacramento vendió cara la derrota.

Eso sí, con el pasar de las horas, pocos valoran el final de película y muchos se quedaron con la enésima volcada extraterrestre del portento físico de Akron. A los 34 años (cumple 35 el 30 de diciembre), no perdona y sigue sacudiendo en la zona pintada. Pueden aparecer jóvenes promesas, pueden pelearle el trono, pero James sigue reinando.

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