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Fútbol

MLS Cup: con Zlatan como símbolo, empiezan los playoffs

Empieza la postemporada de la liga que atrapa a cada vez más hinchas en Estados Unidos.

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El fútbol estadounidense sigue creciendo a nivel global y los playoffs que comenzarán este sábado prometen ser apasionantes. La Federación de Fútbol de los Estados Unidos decidió implementar un cambio en el formato de la postemporada: las series se jugarán a partido único en el estadio del equipo mejor clasificado.

New York City y Los Ángeles FC, líderes de cada conferencia, comenzarán directamente en la segunda ronda. Este fin de semana, la liga que cada vez gana más adeptos ofrece un sabroso menú con el condimento de que no hay mañana para ninguna de las doce franquicias que pondrán en juego su pasado, presente y futuro en noventa minutos.

Conferencia Este (Bye New York City FC)

Toronto FC (4º) – D.C. United (5º)

La incógnita en torno a la presencia de Jozy Altidore definirá las chances de Toronto. Tras ser desafectado del plantel de Estados Unidos para la Concacaf Nations League, se mantiene en duda para el debut del combinado canadiense en la postemporada después de que sufriera una lesión en el cuádriceps el último 6 de octubre en la última fecha de la liga frente a Columbus Crew.

Autor de 11 tantos durante la temporada regular, Altidore es su máximo argumento ofensivo. Más allá de su cuota anotadora, el experimentado delantero con pasado en Europa es fundamental para crear situaciones para sus compañeros con sus diagonales permanentes. Su ausencia representaría un golpe duro de asumir para un combinado que sufre el karma permanente de las lesiones. Con Michael Bradley también lejos de su mejor versión, son múltiples las dudas en torno a la formación canadiense.

El español Alejandro Pozuelo es una garantía, aunque el técnico Greg Vanney debió rediseñar su sistema táctico para matizar su déficit defensivo. Pozuelo, quien comenzó jugando como interior, ocupa actualmente la posición de extremo. Mentiroso, en definitiva, porque Pozuelo se mueve con total libertad para recibir y construir entre líneas enemigas. Sus cifras son impactantes: marcó 12 goles y repartió 12 asistencias.

Omar González aterrizó en Canadá en el ecuador de la campaña y representó un salto de calidad defensivo para un equipo desequilibrado que involucra constantemente a sus laterales en su entramado ofensivo. Su impacto fue absoluto para desactivar los contragolpes que dinamitan los espacios libres de los laterales.

La defensa de D.C. United fue la segunda mejor de la temporada regular: recibió 38 goles en 34 fechas, uno más que Los Ángeles FC, e hilvanó cinco vallas invictas al hilo en el cierre del certamen. Bill Hamid, uno de los tres finalistas para conquistar el premio al mejor arquero del año, es su principal figura, apuntalado por la zaga conformada por Steve Birnbaum y Frédéric Brillant. Sin embargo, la receta de su inexpugnable formación es el sacrificio colectivo de una formación con mayoría de jugadores especialistas en defensa.

Como contraste, su anemia ofensiva: con 42 tantos, es el equipo de playoffs que menos marcó durante el año. D.C. United había desembarcado hace un año como uno de los combinados más excitantes de la MLS, con la disímil dupla conformada por Wayne Rooney y Luciano Acosta como uno de los principales atractivos de la definición.

Rooney, cuyo futuro parece lejos de Washington, necesita compañía en un equipo de utilitarios. Acosta ha bajado notablemente en su rendimiento, y Lucas Rodríguez aún no ha podido afianzarse como una alternativa constante. El duelo entre Paul Arriola y Bradley podría inclinar la balanza en favor de D.C, paciente para defenderse con un bloque bajo y veloz para capitalizar ls huecos a las espaldas de los laterales.

Atlanta United FC (2º) – New England Revolution (7º)

El último campeón inaugurará la postemporada. Fue un año convulsionado para un equipo que revolucionó a la liga con la pasión de sus hinchas, la construcción de un estadio colosal que es una joya arquitectónica y la irrupción del combinado que levantó el título bajo las órdenes de Gerardo Martino. Sin Tata y con la partida de Miguel Almirón, Atlanta debió acostumbrarse a su nuevo escenario.

Los primeros meses fueron caóticos. Frank de Boer estuvo a punto de ser despedido y Gonzalo Martínez no hacía pie dentro de al cancha. El mejor jugador de América, bastión del River campeón de la Copa Libertadores en una conquista histórica frente a su clásico rival, no rendía en concordancia con el suculento cheque de 18 millones de dólares que habían desembolsado. La relación entre Pity y el entrenador no era buena: a punto estuvo de irse cedido.

Josef Martínez , con 27 goles en la temporada, salió al rescate cuando Atlanta se encaminaba al naufragio. El MVP salió al rescate y a partir de sus goles comenzó la reconstrucción de las Cinco Bandas. De Boer consiguió afianzar su renovada cultura e identidad con Pity Martínez en rol protagónico, aunque todavía no ha alcanzado su álter ego riverplatense. Tampoco ha deslumbrado Ezequiel Barco, otro proyecto ilusionante con deudas que saldar. Ninguno de los dos tiene asegurado su puesto en la formación titular.

En agosto, Atlanta se reencontró con su mejor versión, recuperó terreno en la MLS y celebró dos nuevos títulos: la Campeones Cup frente al América de México y la U.S. Open Cup frente a Minnesota United.

Después de múltiples pruebas, de Boer instaló finalmente un sistema con tres centrales, cuatro mediocampistas, dos mediapuntas y Josef Martínez como único nueve. La línea de tres tiene como objetivo disimular la constante proyección de los dos volantes por afuera, prácticamente extremos. Con dificultades para recuperar en campo contrario, el juego directo es un recurso que los rivales suelen capitalizar.

Miles Robinson, joven central estadounidense de 22 años, es una garantía: es el factor determinante que desbarata la avanzada rival a campo abierto. Pero Robinson sufrió una lesión en los isquiotibiales durante la goleada de Estados Unidos a Cuba por la Liga de Naciones y no podrá participar del cruce frente a New England.

La lesión del zaguero es una oportunidad de oro para los Revs, que encauzaron su curso tras despedir a Brad Friedel y contratar a Bruce Arena. Con apenas tres derrotas desde mayo, se consolidaron como uno de los equipos más fiables de la liga. El escenario de cara a su presentación en la actual postemporada es ideal: Atlanta entregará espacios para su letal transición.

La conexión entre el español Carles Gil, galardonado como la mejor contratación de la MLS, y el argentino Gustavo Bou le dio un salto de calidad al ataque de New England. La precisión, la visión y el talento de Gil le permiten encontrar pasillos imperceptibles para encontrar a un Bou implacable. La Pantera recupero el nivel de sus mejores dias en Racing y se convirtió en uno de los nombres propios de la MLS.

Con algunos problemas en el apartado defensivo, el arquero Matt Turner está siempre dispuesto a obrar un milagro más de un equipo que intentará consumar su segunda hazaña de la temporada frente a los vigentes campeones. Carácter, demostraron durante los últimos cinco meses, le sobra a New England.

Philadelphia Union (3º) – New York Red Bull (6º)

En Philadelphia, la estrella es el equipo. Sin el talento individual de otros planteles, su entramado colectivo le permitió rubricar una memorable campaña en la que apenas terminaron por detrás de New York City y Atlanta United.

Una de sus mayores virtudes, en una liga todavía acartonada desde lo táctico, es su flexibilidad: Jim Curtin puede disponer de un 4-4-2 más defensivo a un 4-3-1-2 que priorice la posesión. El colombiano Alejandro Bedoya, el bosnio Haris Medunjanin y el caboverdiano Jamiro Monteiro -uno de los mejores refuerzos de la temporada- marcarán el sentido, el ritmo y la intención de Philadelphia.

Con la pelota en sus pies, y si consiguen mantenerla mientras construyen los ataques de su equipo, generarán situaciones favorables para el mexicano Marco Fabian o el brasileño Ilsinho, que en el uno contra uno por los laterales pueden dejar en ridículo a su marcador para lanzarse de lleno al área o lanzar un centro en busca del polaco Kacper Przybylko.

Alejandro Romero Gamarra en Estados Unidos es Kaku. El ex Huracán construyó una marca en la MLS. Si bien bajó su producción con respecto al año pasado (6 goles y 14 asistencias en 2018, 5 goles y 6 asistencias en 2019), sigue siendo uno de los referentes de un combinado que aún no pudo suplir la merma goleadora de Bradley Wright-Phillips (aportó 20 en 2018 y 2 en 2019).

Red Bull recuperó a Brian White en el momento justo: regresó en el último partido de temporada regular después de la lesión que sufrió a mediados de agosto. Antes del parate obligado, White había marcado nueve goles y dos asistencias en 19 partidos. Su retorno es clave para el juego directo que suele utilizar New York.

En el apartado defensivo, los neoyorquinos necesitarán que Aaron Long -defensor del año en 2018- se reencuentre con el infranqueable defensor que supo ser para impedir la volatilidad que ha sufrido durante el desarrollo de varios juegos a lo largo del año. Tras haber dejado múltiples puntos en su camino, ya no hay lugar para seguir regalando oportunidades si quieren sorprender a Philadelphia.

Conferencia Oeste (Bye Los Ángeles FC)

Minnesota United (4º) – Los Angeles Galaxy (5º)

Cuando a Adrian Heath, el entrenador británico de Minnesota United, le preguntaron por qué su equipo había mejorado, respondió con asombrosa sencillez: “Ahora tenemos un equipo competitivo”. En su último mercado sumó al eslovaco Jan Gregus, al cubano Osvalo Alonso, a Romain Métanire y a Ike Opara, entre otros.

Minnesota cuenta con varios de los mejores jugadores de la liga: Opara acaba de ser condecorado como el defensor más valioso de la temporada, premio que recibe por segunda oportunidad en su carrera. Vito Mannone, arquero italiano ex Arsenal inglés, se ganó un lugar entre los tres arqueros nominados.

Con varias incorporaciones de calidad durante el último mercado de pases, Minnesota es un equipo que evolucionó en sus nombres propios, situación que supone una mejoría lógica en su funcionamiento. En su tercera temporada en la MLS, The Loons se metió en la postemporada y podría convertirse en una de las sorpresas si supera su primer desafío.

Con Metanire como pieza determinante en ataque gracais a sus proyecciones, la anemia goleadora fue consistente durante los últimos diez partidos: apenas convirtieron diez goles. El colombiano Darwin Quintero, autor de nueve goles en 2019, es la gran esperanza para un equipo que ganó mayor estabilidad en todas sus líneas.

Los Angeles Galaxy es un equipo con la identidad de Guillermo Barros Schelotto: caótico, sin un semblante definido, con un arsenal ofensivo que resuelve trámites desparejos y una defensa que sufre el desequilibrio general de su formación. Los números son contundentes: Los Angeles marcó 58 goles y recibió 59, el peor récord en ese rubro de los 14 clasificados a la postemporada.

De mitad de cancha para adelante, el Galaxy es uno de los equipos con más talento de la MLS. Zlatan Ibrahimovic y Cristian Pavón conforman una dupla de jugadores que, por pasado y por futuro, son de corte europeo. Zlatan es una estrella internacional que, aún pese a su edad, sigue siendo inevitable. Pavón, sin la presión de sus últimos días en Boca, está recuperando el nivel desequilibrante que lo llevó al Mundial de Rusia 2018 y a ingresar en la consideración de los principales gigantes europeos.

Tras su experiencia como técnico de Boca, el ídolo Guillermo volvió a la MLS que lo disfrutó durante su etapa como jugador en el Columbus Crew. Si bien consiguió la clasificación a Playoffs y protagonizó algunos partidos memorables -especialmente el clásico del Tráfico frente a Los Angeles FC- no ha conseguido darle un salto de calidad desde lo táctico a su formación. Los problemas defensivos suelen encontrar su solución en David Bingham, líder en atajadas de la MLS con 141 en la temporada y récord desde 2007.

Los Angeles cuenta además con el central costarricense Giancarlo González y con el mediocampista mexicano Jonathan Dos Santos entre sus filas. Jonathan, hermano de Gio, es una de las figuras de la MLS y uno de los mediocampistas más influyentes en el juego gracias a su habilidad como pasador. Si bien no son un equipo consistente, el Galaxy dispone del talento suficiente para ser campeón de la MLS.

Seattle Sounders (2º) – FC Dallas (7º)

Seattle es sinónimo de Playoffs: acumula 11 temporadas consecutivas clasificándose a la postemporada. La cultura deportiva de la franquicia es incuestionable y la fórmula sigue dándole réditos a uno de los planteles con más talento de la liga.

Nicolás Lodeiro se mantiene como su emblema. El uruguayo llegó a la ciudad después de su etapa en Boca y se adueñó automáticamente del club, convirtiéndose en su cara visible fuera de la cancha y en su alma futbolística adentro del campo de juego. Lodeiro es la usina futbolística, la principal y prácticamente la única, de los Sounders. Si el rival decide hacerle marca personal, Seattle estará en problemas.

El peruano Raúl Ruidiaz, el sueco Gustav Svensson, el español Víctor Rodríguez -llega tocado a la postemporada-, el arquero Stefan Frei, el estadounidense Cristian Roldán y el panameño Román Torres completan un plantel plagado de nombres propios. El más destacado, sin embargo, fue el delantero estadounidense Jordan Morris: anotó 10 goles en 26 partidos. Inmerso en el mejor momento de su carrera, fue el segundo máximo artillero de los Sounders con apenas una diana menos que Ruidiaz.

Dallas hizo de Frisco una fortaleza. La localidad al norte de Texas fue un terreno prácticamente imposible para sus visitantes: apenas sumaron seis triunfos en 17 partidos. Sin embargo, la localía no será un factor porque Dallas tendrá que visitar Seattle. Su récord fuera de casa es el contraste que desnuda los motivos de su posición final en la tabla: ganaron únicamente tres de sus 17 juegos.

Su identidad es singular en la MLS: apuestan por un juego de posesión y pases en defensa para elaborar cada uno de sus ataques desde el propio campo. De hecho son líderes de pases en su propio campo, según OPTA.

Zdenek Ondrasek viene de ser noticia alrededor del mundo: marcó el gol del triunfo en el último duelo de su República Checa frente a Inglaterra, a los 85 minutos, en un partido correspondiente a las eliminatorias rumbo a la Eurocopa 2020. El centrodelantero de Dallas intentará replicar su hazaña para dejar afuera a un Seattle que siempre es protagonista en playoffs.

Seguramente no clasificarán a la próxima ronda pero para Dallas será una buena oportunidad de seguir puliendo a dos de sus jóvenes gemas: Paxton Pomykal y Brandon Servania, menos de 20 años cada uno, son el futuro de la franquicia y del fútbol estadounidense.

Real Salt Lake (3º) – Portland Timbers (6º)

El plan de Real Salt Lake es sencillo. En defensa consiste en replegarse, sostener una presión baja cerca de su arco con prácticamente todos sus jugadores por detrás de la línea de la pelota y esperar agazapado con paciencia al error rival. Everton Luiz es el epicentro del sistema colectivo, el hombre que enarbola la resistencia.

Cuando roban, liberados a su suerte, salen de contra con una combinación de talento y velocidad individual que marca la diferencia. Con esos mandamientos, nada difíciles en su explicación pero complejos en la ejecución, Real Salt Lake finalizó en la tercera posición. El plan puede ser suficiente en la temporada regular, donde vencieron a rivales menores que le permitieron sumar puntos útiles para la clasificación. Sin embargo, su récord frente a los otros 13 clasificados a Playoffs es negativo: consiguieron apenas cinco triunfos, uno solo frente a sus rivales en la Conferencia Oeste.

La pegada de Nick Rimando, uno de los arqueros históricos de la liga, es fundamental en la propuesta de un equipo puramente pragmático. La velocidad para atacar espacios del venezolano Jefferson Savarino es su complemento ideal. El checo Albert Rusnak es el cerebro de una operación que involucra a pocos jugadores en el ataque, una situación que le permitirá desarmar las contras rivales.

Portland se recuperó después de un arranque de temporada para el olvido. Si bien la temporada regular adquirió mayor importancia porque define la localía en duelos a un único partido, los Timbers son una franquicia capaz de quedarse con el título gracias al talento que tienen entre sus filas.

Diego Valeri es una de las estrellas de la MLS, dominante con su pegada, su inteligencia, su panorama y su carácter. Cuando Portland puede correr en transición, con espacios a su disposición, es letal. Valeri detecta exactamente que tecla debe tocar para activar a cada uno de sus compañeros. Sebastián Blanco y Brian Fernández pueden causar estragos en cualquier momento, aunque Portland tendrá que suplir la baja del ex Racing.

En ataques estacionados, con la defensa rival replegada, Portland tiene problemas para encontrar los pasillos para dinamitar la propuesta de su adversario y recae en una catarata de centros, uno tras otro, en busca de una cabeza o un pie que desvíe la pelota dentro del área.

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Fútbol

Lado Baldo S01E01: Los días de Román

Juan Román Riquelme hizo gozar durante tres años al Villarreal de España.

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Juan Román Riquelme es el mejor jugador de la historia del Villarreal. Mientras combate en otras trincheras, viajamos al pasado para recorrer aquellos años inolvidables. 

Invitados

Rodolfo Arruabarrena, referente histórico del Villarreal que compartió equipo con Riquelme. 

Javier Pérez (@javperez11), periodista de El País. 

Abrahán Guirao (@TurboLover1984), integrante del podcast Riquelmes y Morlanes (@RiquelMorlanes). 

Unai Macias (@UnaiMacias), periodista e integrante del podcast Riquelme y Morlanes (@RiquelMorlanes). 

Los momentos inolvidables de Román en Villarreal:

La venganza de Román: Villarreal 3-0 Barcelona, un taco increíble para asistir a Diego Forlán

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Riquelme se escapa del Inter

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Fútbol

El desembarco del súper-agente Bragarnik en el fútbol español

El representante argentino compró Elche, un club endeudado pero con un buen activo futbolístico

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Bragarnik

El escueto comunicado de prensa no dice mucho más que las formalidades del caso, pero resulta suficiente para darle el puntapié inicial a un nuevo proyecto en el fútbol español. “El Elche CF SAD comunica a todos los accionistas y a los aficionados en general que TENAMA INVERSIONES SL y SCORE CLUB 2019 SL, grupo inversor liderado por el empresario argentino Christian Bragarnik, han cerrado el acuerdo sobre la compraventa del paquete accionarial mayoritario del club. Con la mencionada operación, ambas partes esperan dotar al Elche CF SAD de los recursos necesarios para la estabilidad y crecimiento del Club”, cuentan. Así, se confirmó el desembarco: el súper-agente del fútbol argentino abrió sus oficinas en el sudeste ibérico.

El acuerdo se selló en las primeras horas de diciembre, pero la negociación se inició en el verano europeo y tuvo un punto llamativo en septiembre, en la previa de un partido de la selección argentina en Elche: Bragarnik apareció en un palco privado del estadio Martínez Valero junto a Daniel Angelici, presidente de Boca.

Por entonces, se sabía que el poderoso agente llevaba varias semanas en España negociando su entrada al club de Alicante. El hombre que llevó a Diego Maradona a Dorados de Sinaloa y que influyó en la posterior contratación por parte de Gimnasia y Esgrima se juntó con José Sepulcre, el máximo accionista del club ilicitano, y fue tejiendo una alianza hasta llegar al acuerdo definitivo. Eso sí, en el mercado de pases ya había dado un primer paso futbolístico: llevó al paraguayo Danilo Ortíz (exRacing, Godoy Cruz, Banfield y Dorados) con un acuerdo de “mínimo costo salarial” y “sin comisiones de por medio, y colaboró con dos millones de euros para poder inscribir el plantel en las oficinas de la Liga. Un claro mensaje de quién se hacía cargo de las contrataciones y el artilugio perfecto para saltar el control económico impuesto sobre el club de Segunda división.

Los principales reportes de la prensa española destacan una operación de 22 millones de euros por el 70% de las acciones de Sepulcre y el supuesto acuerdo ante dos causas que ponían en jaque la economía del club: la posible decisión de recuperación de dinero público de la Comisión Europea (4.1 millones de euros) y la causa judicial con la mercantil Eventos Petxina, que hasta noviembre tenía el derecho del 50% de los traspasos de Elche.

La gran incóngita es si Bragarnik llega solo junto al abogado Ricardo Pini (estuvo cerca de comprar Girona en 2015) o si también se suma Angelici como socio del grupo Score Club 2019. Este último termina su mandato como presidente de Boca este año y quedaría libre de poder sumarse al proyecto. Algo está claro: ya no causaría sorpresa.

Hoy con traje de “súper-agente” y ya con un pie en España, la carrera de Bragarnik tuvo su clic desde un videoclub, más allá de haber tenido un contacto efímero con el fútbol de ascenso, donde integró planteles e hizo inferiores como un volante de marca que sufría de las continuas lesiones. Trabajó en un supermercado chino, fue telefonista en una red de farmacias y después tuvo un videoclub, donde grababa partidos enteros y contaba con una envidiable videoteca. Un día armó un video de un jugador para un representante y después no paró más.

¿Qué objetivos tiene Bragarnik a corto plazo? El club necesita oxígeno en sus arcas y algo más de puntos en la tabla de Segunda. Al momento de la compra, Elche marcha séptimo, 27 puntos y a 12 del líder Cádiz. En la división de plata hay cierta paridad en el primer pelotón, con Almería, Huesca, Fuenlabrada y los siempre complicados Girona y Zaragoza dando pelea. Atrás de ese grupo está Elche, que tendría apuntar a tres o cuatro contrataciones clave durante el mercado invernal para apuntarle al ascenso o, al menos, a los playoffs (suben directo los dos primeros y del 3° al 6° buscan una tercera plaza).

Con el arribo de Bragarnik se produce la segunda inversión argentina en 2019 en el fútbol de España. El primero fue Antonio Caselli, quien tomó las riendas del Burgos CF, de Segunda B. Caselli desembarcó a mitad de 2019 y el consejo ya está presidido por Franco, su hijo. En la última asamblea no solo aprobaron el ejercicio anterior sino que también dieron luz verde al presupuesto más ambicioso de la historia reciente del club. Caselli invertirá 4.3 millones de euros y construirá una ciudad deportiva, con cinco canchas de fútbol, un gimnasio, un centro médico, un hotel y un restaurante. El Burgos, desde la tercera división, también quiere hacer ruido con una abultada billetera albiceleste.

Imperio Bragarnik: el informe especial de TyC Sports

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Fútbol

Flamengo campeón: el mundo en dos jugadas

El Mengao consiguió su segunda Copa Libertadores en una definición dramática.

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Si Flamengo iba a conquistar la segunda Copa Libertadores de su historia, exactamente 38 años después de ganar la primera, tenía que ser así. Si River, la dinastía sudamericana del último lustro, iba a perder una final tenía que ser así. El Millonario de Marcelo Gallardo maniató al indomable Mengao de Jorge Jesús, lo redujo a su mínima expresión, Rafael Santos Borré capitalizó un error defensivo y durante 89 minutos construyó méritos para quedarse con su quinto trofeo continental.

Pero Flamengo obró el milagro: su peor jugador de la tarde convirtió dos goles en tres minutos. Las dos dianas de Gabriel Barbosa, Gabigol para la ocasión, dinamitaron las ilusiones riverplatenses. El fútbol es así, lo sabe Filipe Luis y lo explicó a la perfección, sobre el campo de juego, ni bien consumada su consagración: “Jugamos muy mal, esa es la verdad. Si me preguntas si merecíamos la copa, tengo que ser honesto, diría que no. River hizo todo para ganarla, fue un gran equipo que nos cortaba todo, pero tal vez el destino tenía la gloria preparada para nosotros. Así es el fútbol”.

River borra a Flamengo

Marcelo Gallardo volvió a descifrar el antídoto para frustrar la ingeniería de un rival aplastante. La clásica presión alta de River interrumpió los circuitos de juego de un Flamengo que no tenía un plan alternativo. En cuatro meses, Jorge Jesús consiguió la utopía de afianzar una identidad que generalmente necesita más tiempo pero le faltaron semanas para diseñar un segundo sistema.

Las virtudes del Millonario desnudaron un sistema defensivo endeble que, sin la pelota ni la posibilidad de dominar a partir de la posesión, nunca resolvió la asfixiante presión alta riverplatense. Con las líneas adelantadas, River propuso duelos individuales en campo contrario para domar a los laterales e impedir su proyección. En una mitad de cancha atiborrada, Rafinha, Rodrigo Caio, Pablo Marí y Filipe Luis no encontraban desahogo. Los movimientos de salida habituales, con Willian Arāo metido entre los centrales abiertos para empezar a construir su avanzada, eran imposibles de ejecutar. El pelotazo en largo, fuera del libreto habitual, era la única solución.

Flamengo estaba incómodo pero no claudicaba: arriesgaba, sin éxito desde el fondo, jugada tras jugada. Sin embargo, le faltaba tensión, superado por el contexto, el escenario y principalmente por el rival. Todas las divididas eran de River. El carácter probado en múltiples finales, la mística construida durante el último lustro, marcaba la diferencia.

Mientras Rafinha duplicaba y triplicaba sus esfuerzos para superar líneas en conducción, la espalda de Filipe Luis era una invitación para un River que lastimaba por su flanco derecho. En el tercer ataque consecutivo por su sector llegó el gol en una jugada clásica del conjunto riverplatense: Enzo Pérez recuperó en tres cuartos, encaró y filtró un pase para Nacho Fernández que lanzó el centro atrás. Borré aprovechó la confusión de un área colmada de camisetas rubro-negras para recibir, girar y marcar el 1-0.

Con la ventaja en el marcador, River se adueñó definitivamente del trámite. Flamengo estaba desconcertado y no encontraba una solución. Jorge Jesús se enfurecía en el banco de suplentes porque Gabriel Barbosa no participaba pero era una víctima más de la superioridad Millonaria durante un primer tiempo en el que el Mengao no conseguía desplegar su arsenal ofensivo.

No fue un primer tiempo perfecto porque le faltó ser más incisivo. El despliegue descomunal de Exequiel Palacios, Nicolás De la Cruz y Borré condicionaba al Flamengo pero el equipo de Gallardo reprodujo las falencias ofensivas que evidenció durante todo el semestre: la ausencia de un creativo le impidió exprimir al máximo cada pérdida del elenco brasileño. Enzo Pérez, en una de las mejores producciones de su carrera, fue el metrónomo rojiblanco. Todo, como siempre durante el último año, pasaba por él.

River limitó y desdibujó a Flamengo pero le faltó pericia para liquidar a un rival al borde del nocaut. En un primer tiempo de guión similar a aquel clásico frente a Racing por la Superliga, al Millonario le faltó desplegar su versión más sanguinaria. Rodrigo Caio, Pablo Marí y Willian Arao sostuvieron una resistencia in extremis.

Diego como respuesta

El segundo tiempo ofreció un semblante similar aunque el desgaste de la incesante presión desplegada durante la primera etapa empezó a pasarle factura a un River que, aunque no producía en cantidad, tenía el partido bajo control. Parecía la tarde indicada para el gigante argentino cuando Franco Armani apareció en todo su esplendor para obrar su enésimo milagro ante Éverton Ribeiro en la primera jugada colectiva de Flamengo en todo el partido.

Para colmo, justo cuando Gerson empezaba a influir en el partido, el crack sufrió una lesión y tuvo que salir de la cancha. Era la peor noticia para Jorge Jesús: con su impresionante facilidad para proteger la pelota, había asumido el liderazgo de su equipo. Todas las señales eran negativas para Flamengo. Pero desde el banco emergió Diego, con sus 34 años a cuestas, y reescribió la historia.

El ex Juventus y Atlético Madrid hizo gala de su experiencia y jerarquía para asumir la conducción en el momento más caliente del partido, justo cuando la hinchada más numerosa del mundo empezaba a dudar. Bajo su dirección, apuntalado por Willian Arao, creció su equipo. Por primera vez, después de setenta minutos, Flamengo se instaló con consistencia en el campo contrario: Bruno Henrique recibía con ventaja de frente al arco y Éverton Ribeiro había encontrado a un socio que lo auxiliara en la gestación.

Mientras tanto, River empezaba a fundirse. Los últimos quince minutos, aunque con dificultades en el último tramo, el Mengao sometió a la formación de un Gallardo que no encontró respuestas en los cambios. Primero sacó a Nacho Fernández por Julián Álvarez, después confió en Lucas Pratto para ocupar el lugar de Borré y finalmente se vio forzado a reemplazar a Milton Casco con Paulo Díaz. Tal vez por primera vez en su ciclo, su mano fue contraproducente para un equipo que perdía cada vez más terreno.

“Nos faltó defendernos con la pelota de mejor manera y nada más. Estas son las derrotas que duelen, porque estuviste a nada de quedarte con el trofeo, y se te escapa. Y eso genera angustia. Nos ha tocado ganar muchas veces, y cuando te toca perder hay que saber hacerlo”, reflexionó después del partido.

Diego marcaba el pulso. Un pase en profundidad suyo y una arremetida de Bruno Henrique condicionaron a Enzo Pérez, amonestado a los 70′ después de otra infracción, un recurso sistemático para interrumpir la avanzada rival. Cinco minutos más tarde, Diego robó en campo propio y escaló hasta el área en una jugada que terminó con una chilena de Giorgian de Arrascaeta. Inmediatamente, siempre Diego, filtró un pase por la izquierda para encontrar a Gabriel Barbosa en soledad. Sin convicción, en una tarde para el olvido, lanzó un centro débil que terminó en frustración.

Gabriel Barbosa había sido el peor de los 87 minutos iniciales. Desconectado, fuera de tiempo, encarcelado por Javier Pinola y Lucas Martínez Quarta, casi no participó. Cada una de sus intervenciones terminaba en decepción. Su producción en la final parecía una frustración más en su carrera. Pero cuando ya nadie creía, Gabigol mantuvo intacta su fe, apareció por el segundo palo para empatar y aprovechó el primer error de la dupla central para el segundo.

Giorgian de Arrascaeta construyó el primer gol: le robó la pelota a Lucas Pratto en su propio campo y le sirvió el 1-1 a Gabigol después de una fantástica arremetida de Bruno Henrique. El delantero brasileño, reconvertido después de vivir toda una vida en el extremo izquierdo, fue merecidamente premiado como el mejor jugador de la Copa Libertadores.

El empate agónico hundió a un River sin reacción. Pinola falló en el cálculo ante un pelotazo de Diego y Gabigol, optimista como pocos, impuso su fortaleza física y castigó con un poderoso zurdazo que reescribió su historia, la historia de su club, en tres minutos. En su zurda vivía el milagro del Flamengo campeón.

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