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NBA 2019-2020: en perfecto equilibrio

Empieza la mejor liga de básquet del mundo sin un gran candidato.

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Embarcado en su sistemático plan de exterminio, Thanos le pone un alto a su genocidio, se toma un puñado de segundos y se arrodilla ante la pequeña Gamora en el planeta Zen-Whoberi. Mientras su ejército de Chitauri se posiciona para asesinar a la mitad de los zehoberei, el villano más villano del universo Avengers protagoniza un momento paternal impropio de su figura: saca una navaja, la balancea en la punta de su dedo índice y alecciona por primera vez a la niña que adoptará como su propia hija.

“Perfectamente equilibrado, como todas las cosas deberían ser”, exclama. Acto seguido, los Chitauri masacran a la mitad del planeta. La escena pertenece a Infinity War, el antepenúltimo éxito de una saga de dos decenas de películas que llevan el sello de Marvel. 

El espíritu de aquella frase de Thanos sintetiza el mapa NBA rumbo a la temporada 2019-20: perfectamente equilibrado, como debería ser. 

El prólogo de la campaña que comenzará con el duelo entre New Orleans Pelicans y Toronto Raptors se escribe solo: por primera vez en la década no hay un candidato incuestionable. Golden State Warriors trazó una hegemonía incontestable durante el último lustro en el Oeste y LeBron James dominó el Este, primero con Cleveland Cavaliers y después con Miami Heat, hasta su mudanza a los Lakers. 

Los movimientos de la última agencia libre, una de las más convulsionadas y apasionantes de todos los tiempos, redefinieron la escena de la liga más importante del mundo. 

Por primera vez en la historia, el MVP de las últimas finales comenzará el año siguiente en otro equipo: Kawhi Leonard consideró que su ciclo en Toronto estaba cumplido y mudó sus talentos a Los Ángeles. Resignado a la voluntad de Kawhi, Masai Ujiri sostuvo la estructura y renovó a Pascal Siakam por el máximo, convirtiéndolo en el emblema de la ciudad. 

El camerunés fue correctamente elegido como el jugador de mayor progreso en 2018-2019 pero aún no es una estrella, si bien tiene todos los condimentos necesarios para sumarse a la constelación NBA. De su rendimiento dependerá gran parte del destino de una franquicia que no es candidata. 

Eliminados los vigentes campeones del mapa de candidatos, los últimos subcampeones también retrocedieron en la consideración previa. Será la temporada más desafiante de Steve Kerr al frente a de Golden State: la partida de Kevin Durant a Brooklyn Nets marcó un cisma en uno de los mejores equipos de la historia. 

La lesión de Klay Thompson, quien según Kerr podría regresar recién para 2020-21, no ayuda a la reconstrucción que los Warriors afrontaron durante el último mercado. Sin embargo, pueden sonreír en San Francisco: condenados a perder a Durant, consiguieron un sign&trade por D’Angelo Russell. 

D-Lo aterriza en el flamante Chase Center después de la mejor producción de su vida profesional y con la expectativa de que los Splash Brothers sean tres. En el peor de los casos, Russell es un jugador joven que podrá ser utilizado como una valiosa moneda de cambio. Kerr afrontará el desafío de amalgamar la identidad colectiva de su ADN con el juego individual de Russell.

Golden State seguirá compitiendo y seguramente estará en la postemporada, pero ya no es número puesto en el Oeste. Después de revolucionar el juego, Stephen Curry tendrá la misión de sostener a la máxima dinastía moderna. Con la promesa de protagonizar una campaña histórica por volumen de uso y eficacia, Steph puede hacerlo: no parece demasiado para uno de los veinte mejores jugadores de la historia de la NBA. 

La temporada regular, habitualmente un parque de diversiones para los Warriors, será desgastante. Steph necesitará una pronta adaptación de D’Angelo y que Draymond Green, el defensor más versátil de la liga, de un paso adelante en ataque.

La decisión de Kawhi Leonard reconfiguró el modelo actual de la NBA. Después de consagrarse como rey del norte y darle al pueblo de Toronto su primer título, The Klaw se tomó unas buenas vacaciones y mantuvo al mundo pendiente de una decisión con tres posibles destinos: Raptors, Clippers o Lakers.

Toronto le ofrecía comodidad y amor sempiterno al ídolo. Los Lakers lo seducían con la posibilidad de conformar un Big Three prácticamente indefendible, un trío que hubiera sepultado el concepto de equilibrio imperante. Los Clippers, siempre a la sombra de su vecino, representaba la oportunidad de seguir construyendo su legado en un equipo competitivo de afianzada cultura deportiva.

Kawhi eligió a los Clippers después de que la gerencia le garantizara la contratación de una segunda estrella: Paul George abandonó Oklahoma City un año después de estamparle la firma a su renovación. La dupla potenciará a un combinado que fue una de las sorpresas de 2018-19 con Lou Williams y Montrezl Harrell como emblemas. El equipo de Doc Rivers tiene dos estrellas duales, determinantes en ataque y defensa, y una rotación profunda que lo convierte en el máximo candidato. En la encuesta anual de los GM, el 46% eligió a los Clippers como campeones y el 82% analizó que sus movimientos fueron los mejores de la última pretemporada.

En la vereda de enfrente estarán los Lakers. El segundo año del proyecto LeBron, después de la decepción del primero, dio un inevitable salto de calidad: Anthony Davis es el hombre elegido para potenciar al conjunto que ahora dirige Frank Vogel. En comparación con los Clippers, la construcción de su quinteto titular y de su rotación siembra dudas, tantas como la condición física de un Davis que en cinco de sus siete temporadas disputó menos de 70 partidos. El Rey y la Uniceja pueden convertirse en una de las parejas más explosivas de la historia de la NBA. Los componentes que los rodean, con poco tiro perimetral, es una incertidumbre.

Denver compitió de igual a igual en el Oeste frente al engranaje ofensivo más prolífico de todos los tiempos. Nikola Jokic es uno de los unicornios de la liga y demostró que puede convertir a su equipo en protagonista. Con la experiencia de la última postemporada en sus espaldas, se convierten en una alternativa real con una simple receta: son uno de los pocos equipos que prácticamente no sufrió modificaciones sustanciales.

Houston vio sus chances sepultadas por Golden State. Justo en el año en que se desarmaron los Warriors, los Rockets tomaron la decisión de transferir a Chris Paul en una arriesgada apuesta que concluyó con Russell Westbrook en los Rockets. Mike D’Antoni tendrá que diseñar una nueva ofensiva con dos estrellas con alto porcentaje de uso. La ventaja para Houston es la intención de ambos, tanto de Harden como de Westbrook, de saldar la deuda pendiente que arrastran desde su etapa en Oklahoma City Thunder.

Utah Jazz potenció su sólida estructura, edificada sobre dos piedras basales: Donovan Mitchell en ataque y Rudy Gobert en defensa. Mike Conley, uno de los bases más subestimados de la NBA, y Bojan Bogdanovic, un arsenal ofensivo que consiguió matizar la baja de Victor Oladipo en Indianápolis, desembarcaron en Salt Lake City para darle un salto de calidad a un equipo que, por debajo del radar, podría meterse en la pelea durante la temporada regular e incluso pelear en postemporada.

Portland protagonizó una postemporada memorable con Damian Lillard como héroe y sostiene su plantel más allá de la partida de Enes Kanter. La recuperación de Jusuf Nurkic será fundamental para las aspiraciones de los Trail Blazers.

En el Este son cuatro los grandes candidatos. Milwaukee Bucks, con una filosofía consolidada por Mike Budenholzer para rodear de tiradores al MVP Giannis Antetokounmpo. Philadelphia 76ers se desprendió de Jimmy Butler, renovó a Tobias Harris y consiguió a Al Horford para fortalecer la pintura. El dominicano, en yunta con Joel Embiid, edificará a una inexpugnable defensa en la zona prohibida de los Sixers.

Después de la decepción de 2018-19 y con un vestuario dinamitado, Boston perdió a sus dos principales valores: Kyrie Irving se marchó a Brooklyn Nets y Al Horford se mudó un par de estaciones a Philadelphia. Kemba Walker llegó desde Charlotte Hornets y Enes Kanter, tras su gran postemporada, se ganó su lugar como cinco titular. El rendimiento deslucido de la campaña anterior obliga a Brad Stevens a encauzar a un equipo que, con menos talento, podría volver encarnar la identidad de su entrenador.

Otras dos incógnitas trazan la dinámica del Este. Brooklyn Nets, de fabulosa actuación en 2018-19, consiguió a Kyrie Irving y a Kevin Durant durante la agencia libre. La cultura que construyeron Sean Marks y Kenny Atkinson conquistó a dos de los principales agentes libres, aunque hay dudas a su alrededor: Kyrie fracasó como líder durante su etapa en Boston y Durant sufrió la lesión de su talón de aquiles que suele arruinar carreras. Indiana Pacers rindió por encima de sus expectativas durante las últimas dos campañas y, con el regreso de Victor Oladipo, podría dar más de un batacazo.

Perfectamente equilibrada, sin campeones prematuros y con el auge del juego en parejas, la NBA se pone en marcha.

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“El castigo”: la enésima volcada extraterrestre de LeBron James

Los Angeles Lakers vencieron 99-97 a Sacramento Kings y “The King”, de 34 años, dejó un doble inhumano

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Lebron James y una volcada bestial

El duelo tuvo todos los condimentos, con un final dramático y con una volcada bestial que revolucionó la noche del viernes en la NBA: Los Angeles Lakers (10-2 y Reyes del Oeste) vencieron a Sacramento Kings (4-7) por 99-97, en un encuentro donde la figura de LeBron James se llevó todos los flashes. Con 29 puntos y 11 asistencias, James lideró a los Lakers y dejó su firma en una volcada que la propia franquicia describió como “inhumana” en su cuenta de Twitter. Acompañado por Anthony Davis (17+2+5) y KCP (16 puntos de Kentavious Caldwell-Pope), “The King” se destacó en un partido en el que Sacramento vendió cara la derrota.

Eso sí, con el pasar de las horas, pocos valoran el final de película y muchos se quedaron con la enésima volcada extraterrestre del portento físico de Akron. A los 34 años (cumple 35 el 30 de diciembre), no perdona y sigue sacudiendo en la zona pintada. Pueden aparecer jóvenes promesas, pueden pelearle el trono, pero James sigue reinando.

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Melo vuelve: la última oportunidad

Carmelo Anthony vestirá la camiseta de Portland Trail Blazers.

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Convertido en un paria, Carmelo Anthony se transformó en youtuber. Sin ofertas NBA y después de ser cortado por Chicago Bulls, en julio reinauguró su canal y publicó siete videos hasta el último 11 de noviembre. “Conociendo la verdadera Cuba con Melo” es el título de su última publicación: “Fue un viaje personal para mí, un viaje de cumpleaños”. La otrora tierra de Fidel Castro inauguró la sección Lunes de Melo, una serie semanal que ofrecerá un recorrido por su vida fuera de las canchas.

Pero el próximo lunes, en el segundo Lunes de Melo, el experimentado alero podría protagonizar una venganza inesperada cuando Portland Trail Blazers visite a Houston Rockets. Carmelo Anthony luchó y volvió del exilio: firmó un contrato no garantizado con Portland y retornará a la liga después de 371 días. Su último encuentro fue con la camiseta de los Rockets el pasado 8 de noviembre de 2018, el último de los diez partidos que disputó antes de ser condenado al ostracismo por Mike D’Antoni y Daryl Morey. Melo, quien se sumará en las próximas horas al plantel que fue finalista del Oeste en la última postemporada, podría concretar su debut en su antigua casa. El guión se escribe solo.

Melo vuelve

Anthony coqueteó con el olvido desde aquella pronta despedida de Houston. Tras su frustrada etapa de una temporada en Oklahoma City Thunder junto a Russell Westbrook y Paul George, fue transferido a Atlanta Hawks en un trade a tres bandas entre OKC, Atlanta y Philadelphia 76ers. Con los Hawks ni siquiera llegó a debutar: arregló un buyout para sumarse a James Harden y Chris Paul bajo las órdenes de D’Antoni en un Houston que buscaba una tercera estrella para desbancar a Golden State Warriors.

La simbiosis entre Melo y la estructura de los Rockets representaba un desafío mayúsculo. Anthony firmó un contrato por el mínimo, aceptó ser suplente por primera vez en su carrera después de 1054 partidos consecutivos como titular, promedió más lanzamientos de tres puntos que en toda su carrera e intentó domar su ego para aceptar un rol secundario como líder de la segunda unidad. Pero Houston no tuvo paciencia, Melo no encajó en su afianzada identidad construida en los datos analíticos y las seis derrotas en los diez encuentros iniciales impulsaron decisiones drásticas de una franquicia que no podía perder terreno.

Sin la posibilidad de recuperar a Trevor Ariza y Luc Mbah a Moute, e incapaces de asumir sus propios errores, la gerencia decidió sacar de la rotación a Melo hasta su traspaso rumbo a Chicago Bulls en enero. “El ajuste que imaginábamos cuando Carmelo decidió firmar con los Rockets no se ha materializado. Por lo tanto, pensamos que era mejor seguir adelante, ya que cualquier otro resultado habría sido injusto para él”, se excusó Morey.

Anthony finalmente fue enviado a Chicago en una transferencia meramente simbólica: diez días después, sin siquiera haber sumado un minuto, fue cortado. Melo estaba afuera de la NBA.

Los rumores fueron constantes durante los meses siguientes pero nadie concretaba su contratación. New York Knicks, Miami Heat, Brooklyn Nets y hasta San Antonio Spurs se erigieron como posibles destinos. Ni siquiera su amigo LeBron James, necesitado de piezas experimentadas con contratos baratos para completar el plantel de Los Angeles Lakers alrededor de su flamante sociedad con Anthony Davis.

Incluso la Selección de Estados Unidos lo descartó. Tres veces campeón olímpico, fue uno de los pocos que jamás rechazó al Dream Team. Estuvo presente en horas bajas e impulsó la resurrección de un equipo que hegemonizó nuevamente el básquet internacional hasta el último Mundial de China.

Sin acción NBA pero entrenándose por su cuenta, le había solicitado oficialmente a USA Basketball ser convocado. Jerry Colangelo, Director de Básquet de la Federación, descartó su oferta: “Amo a Carmelo. Contribuyó mucho en el pasado. Fue un gran jugador a nivel internacional. Pero en donde estamos y por lo que estamos haciendo, podría ser una distracción. Entiendo por qué hizo su pedido. Está tratando de reestablecerse. Pero creo que debería hacer eso en la NBA”. Con un sinnúmero de bajas, Estados Unidos completó el peor Mundial de su historia al finalizar en séptima posición.

Chauncey Billups, leyenda de la liga y compañero de Melo en Denver entre mediados de 2008-09 y 2010-11, explicó los argumentos de las franquicias para escaparle al 10 veces All-Star: “Me siento mal por Carmelo, pero su mentalidad es un problema. Para él anotar 30 (puntos) significaba demasiado. Podía tener partidos de 20 o 22 en los que ganábamos y él acababa enfadado. Luego podía anotar 36, perder y estar animando a todo el equipo en el vestuario. Anotar siempre ha significado demasiado para él. Todavía no ha retrocedido mentalmente a ese punto de decir: entra y juega para ayudar al equipo igual que otros veteranos”.

Melo respondió: “Creo que no se trata de algo de básquet, sino de mí como una persona capaz de aceptar un determinado rol en un equipo de baloncesto. ¿Estoy dispuesto a hacerlo? Sí. Extraño el deporte, estuve fuera por casi una temporada completa. Tuve la chance de dar un paso al costado y crecer como persona, y merezco otra chance”.

Su ego, coinciden en la NBA, es su mayor enemigo. También su incapacidad para defender, con un net rating negativo de -9.9 durante su última etapa en Houston. Goleador de la temporada 2012-13, Melo después de 16 temporadas promedia 24 puntos, 6.5 rebotes y 3 asistencias con una eficacia del 44.9% de cancha y 34.7% de tres en 3.7 intentos por partido. Portland finalmente le dará la chance de demostrar que, con 35 años y después de un año afuera, puede volver a ser útil en la liga. Es su última oportunidad.

La urgencia de Portland

El retorno de Melo se da en un contexto similar al que desembocó en su partida de Houston. Después de haber caído en ocho de sus 12 partidos de temporada regular, Portland atraviesa días desesperados con una temporada rumbo al naufragio. Finalista del Oeste durante la última postemporada, sus movimientos durante la última agencia libre, la ausencia de Jusuf Nurkic hasta febrero y la reciente lesión de Zach Collins obligaron a la gerencia a tomar medidas desesperadas.

Portland flaquea aún cuando Damian Lillard está redondeando la mejor producción de su carrera: después de doce partidos promedia 30.5 puntos, 6.9 asistencias, 4.8 rebotes y 1.3 robos con 48.2% de cancha y 38.6% de tres puntos en 9.5 intentos. Si bien la franquicia mantiene su mediocre producción defensiva (16º en 2018-19 con un rating defensivo de 109.5 y 19º en 2019-20 con 109.2), su debacle ofensiva es evidente: después de ser el tercer mejor ataque de la temporada anterior, durante 2019-20 cayó hasta el 15º puesto.

La contratación de Carmelo Anthony es una apuesta de bajo riesgo -su contrato no está garantizado y Portland puede cortarlo antes del 7 de enero- que le aportará una tercera opción a Terry Stotts en ataque. Aunque ya no es el formidable anotador que supo ser, Melo tendrá espacios gracias a que los rivales se concentrarán en la sociedad Lillard-CJ McCollum. Si consigue adaptar su juego a la NBA moderna, su presencia será útil.

En defensa los problemas son prácticamente insoslayables. Lillard ya es una defensa mediocre y Anthony no potenciará al equipo en un apartado en el que jamás fue especialista. Su última etapa entre Oklahoma City Thunder y Houston fue patética, incapaz de defender el pick&roll y en las cortinas. Atacado permanentemente por los rivales, será prácticamente imposible que Stotts pueda esconder a un pésimo defensor en una formación en la que apenas Kent Bazemore se destaca en ese apartado.

No es la primera vez que Portland intenta seducir a Melo. Cuando fue transferido desde New York Knicks a Oklahoma City Thunder, los Trail Blazers aparecieron como alternativa pero Anthony tenía poder de vetar cualquier transferencia y, según reportó Adrian Wojnarowski en 2017, planeaba hacerlo en caso de que Portland fuera su destino. La segunda oportunidad fue cuando Melo firmó con Houston en agosto de 2018.

Damian Lillard y CJ McCollum recibirán con los brazos abiertos a Melo. En 2017, CJ había publicado en su cuenta de Instagram una imagen editada en Photoshop de Anthony con la camiseta de Portland. Dame, quien aseguró una y otra vez que le hubiera gustado contar con él en el plantel, fue una de las voces más resonantes en hacer campaña por el regreso de Carmelo a la NBA. De la buena voluntad de las tres estrellas dependerá también el éxito del nuevo proyecto.

Anthony se sumará al plantel de Portland de cara a la inminente gira de seis partidos que comenzará en San Antonio este sábado frente a los Spurs. En ese mismo vestuario, mientras se preparaba para su undécimo encuentro con la franquicia texana, se enteró que no iba a volver a jugar con la camiseta de los Rockets. El lunes, los Trail Blazers visitarán a Houston. Ironías del destino, tendrá la posibilidad de sacarse los estigmas que lo aquejan desde hace más de un año. Será otro Lunes de Melo.

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La noche negra de Jayson Tatum: el “1/18” para la historia de la NBA

El joven alero de los Celtics firmó una de las peores actuaciones de la historia, pero se lo tomó con humor

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Tatum Boston Celtics stats

Están quienes rompen marcas todos los días, los que reescriben los libros de historia o aquellos con un talento precoz que superan a los jóvenes de ayer. El deporte estadounidense, afín a las estadísticas, suele entregar noches de récords. Ya sea en la NBA, la NFL o la MLB, por citar algunas de las competencias donde los números impactan tanto como el juego. Pero lo que sucedió con Jayson Tatum en el triunfo de Boston Celtics (8-1) sobre Dallas Mavericks (6-4) por 116-106 es más bien para la historia más oscura. El joven alero, #3 en el Draft 2017, anotó tan solo cinco puntos en 35 minutos en cancha y firmó un 1/18 en tiros de campo que lo ubica entre las peores actuaciones (tomando en cuenta la efectividad) de toda la historia de la NBA.

Una noche negra que tuvo su pico más sorprendente cuando un tiro de Tatum rebotó hasta cinco veces en el aro antes de salir. “Te tenés que reír”, apuntó el jugador tras la victoria frente a unos Mavericks que tuvieron otra vez a Luka Doncic en estado de gracia (34 puntos y 9 rebotes), pero que no les alcanzó para vencer al cómodo líder del Este. “Cuando el balón rebotó cinco veces, pensé ‘¡Qué mala suerte!’, pero tenía que seguir jugando. Al final lo único que importa es ganar el partido y ganamos”, sentenció Tatum.

Entrenamiento de madrugada

“Hay que reírse de uno mismo alguna vez”, publicó Tatum en su cuenta de Snapchat, junto con imágenes de un entrenamiento de medianoche para poder recuperar el ánimo y la puntería. Algo destacado después de ser el tercer jugador en la historia en tirar al menos 18 tiros y solo embocar uno. Tatum no baja lo brazos.

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