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La vigilia interminable

El mundo aguarda por el debut de Zion Williamson en la NBA pero tendrá que esperar un poco más.

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La Navidad se celebra dos veces al año en la NBA: el 25 de diciembre y el día del inicio de la temporada. Este 22 de octubre es la fecha marcada en el calendario de los fanáticos que desde hace meses aguardan por el nacimiento del nuevo mesías, el debut más esperado desde que LeBron James hiciera su presentación en 2003.

Toronto Raptors y New Orleans Pelicans inaugurarán la campaña 2019-2020. Después de diez meses de intensas negociaciones entre la NBA, ESPN y TNT, la liga anunció su calendario el pasado 12 de agosto. Los desguarnecidos campeones, que recibirán su anillo frente a su público, frente a uno de los combinados más excitantes del escenario actual por la presencia de Zion Williamson.

Pero el número uno del último Draft no viajará a Canadá, convirtiéndose en la cuarta primera selección en los últimos 25 años en ausentarse del desafío inicial en una nómina que comparte con Ben Simmons, Blake Griffin y Greg Oden: Zion debió someterse a una cirugía artroscópica para corregir una lesión en la parte lateral del menisco de la rodilla derecha que lo marginará durante seis u ocho semanas. La vigila por verlo en la mejor liga del mundo se extenderá por, al menos, treinta partidos.

Es la tercera que sufre en los últimos nueve meses. La primera fue en febrero, aún durante su etapa universitaria en Duke, cuando su zapatilla Nike explotó provocándole un esguince leve en la rodilla izquierda que lo marginó durante tres semanas. Fue durante el clásico frente a North Carolina en una nueva edición de una de las rivalidades más encarnizadas del deporte estadounidense. “Zion Williamson parece un joven sobresaliente y un excelente jugador de baloncesto. Deseándole una pronta recuperación”, publicó Barack Obama en su cuenta de Twitter. Los ojos del mundo ya estaban enfocados en el mayor prospecto de la NCAA.

Ya con la camiseta de New Orleans Pelicans, duró apenas nueve minutos en la cancha frente a New York Knicks en la Summer League. Alvin Gentry, su entrenador, decidió sentarlo por una molestia en la rodilla después de un choque. David Griffin, flamante GM, anunció que no participaría del resto del torneo de verano. Mike Krzyzewski, su entrenador en Duke, fue crítico con su alineación: “No creo que estuviera en condiciones físicas ni mentales para jugar”. En consecuencia, Zion también fue descartado del campamento de la Selección de Estados Unidos.

Recuperado, regresó a la acción frente a Atlanta Hawks el último 7 de octubre. Después de cuatro encuentros, promedió 23.3 puntos, 6.5 rebotes, 2.3 asistencias y 1.5 robos en 27.2 minutos con una efectividad del 71.4% de cancha y 75.5% de dos puntos (37-49). El ala pivote de apenas 19 años montó rápidamente su show y comprobó que puede convertirse en una fuerza dominante, estéticamente impactante, al nivel élite de la NBA.

Zion está destinado a convertirse en un talento generacional, uno de los íconos del básquet estadounidense. Pocos jugadores en la historia han generado tanta expectativa a su alrededor. Su impactante físico (1.98 metros y 129 kilos) y su juego tan salvaje como explosivo enamoran porque desafían a la lógica y a las leyes de la física. Zion recibe en el perímetro, penetra a defensas rivales a toda velocidad, ridiculiza a rivales con su agilidad y vuela por el aire para volcarla ante un público extasiado.

Pero su sello distintivo es también su kryptonita. También su estilo, un prodigio incapaz de encestar desde media y larga distancia. “Escuché que pesa 280 libras (127 kilos). No puede jugar con 280 libras en la NBA. No puede jugar con ese peso, es mucho estrés para sus rodillas. Es muy grande y muy fuerte, pero todos en la NBA son grandes y fuertes”, analizó el legendario Charles Barkley.

Sir Charles alcanzó los 136 kilos durante su etapa en la Universidad de Auburn: “Estaba tan gordo que necesitaba perder peso”. MVP en 1993 e integrante del Salón de la Fama, disputó 16 temporadas en la NBA con las camisetas de Philadelphia 76ers, Phoenix Suns y Houston Rockets. “No se cuál será el peso perfecto de Zion para jugar. Yo pensaba que 300 libras (136 kilos) era mi peso ideal en la universidad. Tuve que bajar 50 libras para convertirme en un miembro del Salón de la Fama”, recordó.

Barkley no es el único con dudas en torno al peso de Zion. Nike, la marca de zapatillas estadounidense con la que rubricó un lucrativo contrato de 75 millones de dólares por cinco años, filtró inquietud a través de los medios estadounidenses. En febrero, después del incidente con su zapatilla, emprendieron una profunda investigación para determinar los motivos de su lesión.

Paul Pierce, campeón y MVP de las Finales en 2007-08 con la camiseta de Boston Celtics, rememora su experiencia: “Lo único que diré sobre las lesiones de rodilla es que está llevando tanto peso y es tan atlético, que deberá perder un poco más de peso. Eso es algo que me sucedió. Tuve una lesión en mi rodilla durante mi noveno año, y decidí recortar, perder alrededor de 10 libras más solo para quitarme esa presión extra de las rodillas. Y realmente ayudó“.

Zion deberá resolver los desafíos de su propio físico, el peor enemigo en la construcción de su leyenda. Según un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Utah, realizado en torno a 515 pacientes, reveló que aquellos con un índice de masa corporal (IMC) mayor al 25% tienen tres veces más probabilidades de sufrir una lesión de meniscos. El riesgo aumenta exponencialmente para aquellos cuyo IMC es del 40%. Según su peso y altura, el índice de Zion es del 32%. Si a la ecuación se le agrega el desgaste inherente a un atleta de primer nivel con una genética tan particular, el resultado es lógico.

Su caminar también atenta contra la salud de sus rodillas. Zion padece valgo de rodilla, popularmente conocido como “rodillas pegadas”. La deformación provoca una asimetría del aparato locomotor que inevitablemente genera un aumento de tensión en el ligamento lateral de los meniscos. El sobrepeso y el impacto que recibe la zona ante cada aterrizaje agravan su situación. Bajar de peso generaría que la carga sea sustancialmente menor.

Zion medía 1.90 y pesaba 80 kilos durante su primer año en la secundaria. En dos años, creció 10 centímetros y aumentó 44 kilos: “Era chico, 6’3” y 175 libras, era chico. Y en el curso de dos años aumenté 100 libras. No me siento como si pesara 250, no lo supe hasta que me subí a la balanza. No me siento lento. Con todo el peso solo aumente mi capacidad atlética y me encontré con que era capaz de hace cosas nuevas. La gente siempre dice que tenés que trabajar en tu cuerpo, pero para mí, ni siquiera estaba trabajándolo. Me ayudó a ser más rápido, fuerte. Me ayudó a ser un jugador más versátil”.

Su abrupto y desmedido crecimiento, según las propias declaraciones de Zion, no fue parte de una planificación. En tal caso, tendría un nuevo problema: que los ligamentos no se hayan acostumbrado al aumento considerable de su físico.

Ya en la NBA, el departamento médico de New Orleans tendrá la oportunidad de solucionar los problemas del pasado. Como primera medida han elegido la cautela, sentándolo rápidamente durante la Summer League y sometiéndolo a su primera cirugía antes de siquiera debutar en la liga aún cuando su determinación tendrá consecuencias en el desenlace de la campaña 2019-2020.

Zion podría perder terreno en la lucha por el premio al novato del año y los Pelicans podrían haber sepultado sus chances de clasificación a la postemporada al prescindir de su máxima estrella durante los primeros 30 partidos. Durante ese espectro, New Orleans enfrentará en 22 de sus 30 cotejos a equipos que clasificaron a la última edición de los playoffs.

Su ausencia también supone un dolor de cabeza para la liga. New Orleans será la novena franquicia con más partidos transmitidos en televisión nacional: serán 30 en total, récord histórico para los Pelicans. 13 de ellos, la misma cantidad que protagonizaron durante 2018-19, serán sin Zion.

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“El castigo”: la enésima volcada extraterrestre de LeBron James

Los Angeles Lakers vencieron 99-97 a Sacramento Kings y “The King”, de 34 años, dejó un doble inhumano

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Lebron James y una volcada bestial

El duelo tuvo todos los condimentos, con un final dramático y con una volcada bestial que revolucionó la noche del viernes en la NBA: Los Angeles Lakers (10-2 y Reyes del Oeste) vencieron a Sacramento Kings (4-7) por 99-97, en un encuentro donde la figura de LeBron James se llevó todos los flashes. Con 29 puntos y 11 asistencias, James lideró a los Lakers y dejó su firma en una volcada que la propia franquicia describió como “inhumana” en su cuenta de Twitter. Acompañado por Anthony Davis (17+2+5) y KCP (16 puntos de Kentavious Caldwell-Pope), “The King” se destacó en un partido en el que Sacramento vendió cara la derrota.

Eso sí, con el pasar de las horas, pocos valoran el final de película y muchos se quedaron con la enésima volcada extraterrestre del portento físico de Akron. A los 34 años (cumple 35 el 30 de diciembre), no perdona y sigue sacudiendo en la zona pintada. Pueden aparecer jóvenes promesas, pueden pelearle el trono, pero James sigue reinando.

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Básquet

Melo vuelve: la última oportunidad

Carmelo Anthony vestirá la camiseta de Portland Trail Blazers.

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Convertido en un paria, Carmelo Anthony se transformó en youtuber. Sin ofertas NBA y después de ser cortado por Chicago Bulls, en julio reinauguró su canal y publicó siete videos hasta el último 11 de noviembre. “Conociendo la verdadera Cuba con Melo” es el título de su última publicación: “Fue un viaje personal para mí, un viaje de cumpleaños”. La otrora tierra de Fidel Castro inauguró la sección Lunes de Melo, una serie semanal que ofrecerá un recorrido por su vida fuera de las canchas.

Pero el próximo lunes, en el segundo Lunes de Melo, el experimentado alero podría protagonizar una venganza inesperada cuando Portland Trail Blazers visite a Houston Rockets. Carmelo Anthony luchó y volvió del exilio: firmó un contrato no garantizado con Portland y retornará a la liga después de 371 días. Su último encuentro fue con la camiseta de los Rockets el pasado 8 de noviembre de 2018, el último de los diez partidos que disputó antes de ser condenado al ostracismo por Mike D’Antoni y Daryl Morey. Melo, quien se sumará en las próximas horas al plantel que fue finalista del Oeste en la última postemporada, podría concretar su debut en su antigua casa. El guión se escribe solo.

Melo vuelve

Anthony coqueteó con el olvido desde aquella pronta despedida de Houston. Tras su frustrada etapa de una temporada en Oklahoma City Thunder junto a Russell Westbrook y Paul George, fue transferido a Atlanta Hawks en un trade a tres bandas entre OKC, Atlanta y Philadelphia 76ers. Con los Hawks ni siquiera llegó a debutar: arregló un buyout para sumarse a James Harden y Chris Paul bajo las órdenes de D’Antoni en un Houston que buscaba una tercera estrella para desbancar a Golden State Warriors.

La simbiosis entre Melo y la estructura de los Rockets representaba un desafío mayúsculo. Anthony firmó un contrato por el mínimo, aceptó ser suplente por primera vez en su carrera después de 1054 partidos consecutivos como titular, promedió más lanzamientos de tres puntos que en toda su carrera e intentó domar su ego para aceptar un rol secundario como líder de la segunda unidad. Pero Houston no tuvo paciencia, Melo no encajó en su afianzada identidad construida en los datos analíticos y las seis derrotas en los diez encuentros iniciales impulsaron decisiones drásticas de una franquicia que no podía perder terreno.

Sin la posibilidad de recuperar a Trevor Ariza y Luc Mbah a Moute, e incapaces de asumir sus propios errores, la gerencia decidió sacar de la rotación a Melo hasta su traspaso rumbo a Chicago Bulls en enero. “El ajuste que imaginábamos cuando Carmelo decidió firmar con los Rockets no se ha materializado. Por lo tanto, pensamos que era mejor seguir adelante, ya que cualquier otro resultado habría sido injusto para él”, se excusó Morey.

Anthony finalmente fue enviado a Chicago en una transferencia meramente simbólica: diez días después, sin siquiera haber sumado un minuto, fue cortado. Melo estaba afuera de la NBA.

Los rumores fueron constantes durante los meses siguientes pero nadie concretaba su contratación. New York Knicks, Miami Heat, Brooklyn Nets y hasta San Antonio Spurs se erigieron como posibles destinos. Ni siquiera su amigo LeBron James, necesitado de piezas experimentadas con contratos baratos para completar el plantel de Los Angeles Lakers alrededor de su flamante sociedad con Anthony Davis.

Incluso la Selección de Estados Unidos lo descartó. Tres veces campeón olímpico, fue uno de los pocos que jamás rechazó al Dream Team. Estuvo presente en horas bajas e impulsó la resurrección de un equipo que hegemonizó nuevamente el básquet internacional hasta el último Mundial de China.

Sin acción NBA pero entrenándose por su cuenta, le había solicitado oficialmente a USA Basketball ser convocado. Jerry Colangelo, Director de Básquet de la Federación, descartó su oferta: “Amo a Carmelo. Contribuyó mucho en el pasado. Fue un gran jugador a nivel internacional. Pero en donde estamos y por lo que estamos haciendo, podría ser una distracción. Entiendo por qué hizo su pedido. Está tratando de reestablecerse. Pero creo que debería hacer eso en la NBA”. Con un sinnúmero de bajas, Estados Unidos completó el peor Mundial de su historia al finalizar en séptima posición.

Chauncey Billups, leyenda de la liga y compañero de Melo en Denver entre mediados de 2008-09 y 2010-11, explicó los argumentos de las franquicias para escaparle al 10 veces All-Star: “Me siento mal por Carmelo, pero su mentalidad es un problema. Para él anotar 30 (puntos) significaba demasiado. Podía tener partidos de 20 o 22 en los que ganábamos y él acababa enfadado. Luego podía anotar 36, perder y estar animando a todo el equipo en el vestuario. Anotar siempre ha significado demasiado para él. Todavía no ha retrocedido mentalmente a ese punto de decir: entra y juega para ayudar al equipo igual que otros veteranos”.

Melo respondió: “Creo que no se trata de algo de básquet, sino de mí como una persona capaz de aceptar un determinado rol en un equipo de baloncesto. ¿Estoy dispuesto a hacerlo? Sí. Extraño el deporte, estuve fuera por casi una temporada completa. Tuve la chance de dar un paso al costado y crecer como persona, y merezco otra chance”.

Su ego, coinciden en la NBA, es su mayor enemigo. También su incapacidad para defender, con un net rating negativo de -9.9 durante su última etapa en Houston. Goleador de la temporada 2012-13, Melo después de 16 temporadas promedia 24 puntos, 6.5 rebotes y 3 asistencias con una eficacia del 44.9% de cancha y 34.7% de tres en 3.7 intentos por partido. Portland finalmente le dará la chance de demostrar que, con 35 años y después de un año afuera, puede volver a ser útil en la liga. Es su última oportunidad.

La urgencia de Portland

El retorno de Melo se da en un contexto similar al que desembocó en su partida de Houston. Después de haber caído en ocho de sus 12 partidos de temporada regular, Portland atraviesa días desesperados con una temporada rumbo al naufragio. Finalista del Oeste durante la última postemporada, sus movimientos durante la última agencia libre, la ausencia de Jusuf Nurkic hasta febrero y la reciente lesión de Zach Collins obligaron a la gerencia a tomar medidas desesperadas.

Portland flaquea aún cuando Damian Lillard está redondeando la mejor producción de su carrera: después de doce partidos promedia 30.5 puntos, 6.9 asistencias, 4.8 rebotes y 1.3 robos con 48.2% de cancha y 38.6% de tres puntos en 9.5 intentos. Si bien la franquicia mantiene su mediocre producción defensiva (16º en 2018-19 con un rating defensivo de 109.5 y 19º en 2019-20 con 109.2), su debacle ofensiva es evidente: después de ser el tercer mejor ataque de la temporada anterior, durante 2019-20 cayó hasta el 15º puesto.

La contratación de Carmelo Anthony es una apuesta de bajo riesgo -su contrato no está garantizado y Portland puede cortarlo antes del 7 de enero- que le aportará una tercera opción a Terry Stotts en ataque. Aunque ya no es el formidable anotador que supo ser, Melo tendrá espacios gracias a que los rivales se concentrarán en la sociedad Lillard-CJ McCollum. Si consigue adaptar su juego a la NBA moderna, su presencia será útil.

En defensa los problemas son prácticamente insoslayables. Lillard ya es una defensa mediocre y Anthony no potenciará al equipo en un apartado en el que jamás fue especialista. Su última etapa entre Oklahoma City Thunder y Houston fue patética, incapaz de defender el pick&roll y en las cortinas. Atacado permanentemente por los rivales, será prácticamente imposible que Stotts pueda esconder a un pésimo defensor en una formación en la que apenas Kent Bazemore se destaca en ese apartado.

No es la primera vez que Portland intenta seducir a Melo. Cuando fue transferido desde New York Knicks a Oklahoma City Thunder, los Trail Blazers aparecieron como alternativa pero Anthony tenía poder de vetar cualquier transferencia y, según reportó Adrian Wojnarowski en 2017, planeaba hacerlo en caso de que Portland fuera su destino. La segunda oportunidad fue cuando Melo firmó con Houston en agosto de 2018.

Damian Lillard y CJ McCollum recibirán con los brazos abiertos a Melo. En 2017, CJ había publicado en su cuenta de Instagram una imagen editada en Photoshop de Anthony con la camiseta de Portland. Dame, quien aseguró una y otra vez que le hubiera gustado contar con él en el plantel, fue una de las voces más resonantes en hacer campaña por el regreso de Carmelo a la NBA. De la buena voluntad de las tres estrellas dependerá también el éxito del nuevo proyecto.

Anthony se sumará al plantel de Portland de cara a la inminente gira de seis partidos que comenzará en San Antonio este sábado frente a los Spurs. En ese mismo vestuario, mientras se preparaba para su undécimo encuentro con la franquicia texana, se enteró que no iba a volver a jugar con la camiseta de los Rockets. El lunes, los Trail Blazers visitarán a Houston. Ironías del destino, tendrá la posibilidad de sacarse los estigmas que lo aquejan desde hace más de un año. Será otro Lunes de Melo.

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La noche negra de Jayson Tatum: el “1/18” para la historia de la NBA

El joven alero de los Celtics firmó una de las peores actuaciones de la historia, pero se lo tomó con humor

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Tatum Boston Celtics stats

Están quienes rompen marcas todos los días, los que reescriben los libros de historia o aquellos con un talento precoz que superan a los jóvenes de ayer. El deporte estadounidense, afín a las estadísticas, suele entregar noches de récords. Ya sea en la NBA, la NFL o la MLB, por citar algunas de las competencias donde los números impactan tanto como el juego. Pero lo que sucedió con Jayson Tatum en el triunfo de Boston Celtics (8-1) sobre Dallas Mavericks (6-4) por 116-106 es más bien para la historia más oscura. El joven alero, #3 en el Draft 2017, anotó tan solo cinco puntos en 35 minutos en cancha y firmó un 1/18 en tiros de campo que lo ubica entre las peores actuaciones (tomando en cuenta la efectividad) de toda la historia de la NBA.

Una noche negra que tuvo su pico más sorprendente cuando un tiro de Tatum rebotó hasta cinco veces en el aro antes de salir. “Te tenés que reír”, apuntó el jugador tras la victoria frente a unos Mavericks que tuvieron otra vez a Luka Doncic en estado de gracia (34 puntos y 9 rebotes), pero que no les alcanzó para vencer al cómodo líder del Este. “Cuando el balón rebotó cinco veces, pensé ‘¡Qué mala suerte!’, pero tenía que seguir jugando. Al final lo único que importa es ganar el partido y ganamos”, sentenció Tatum.

Entrenamiento de madrugada

“Hay que reírse de uno mismo alguna vez”, publicó Tatum en su cuenta de Snapchat, junto con imágenes de un entrenamiento de medianoche para poder recuperar el ánimo y la puntería. Algo destacado después de ser el tercer jugador en la historia en tirar al menos 18 tiros y solo embocar uno. Tatum no baja lo brazos.

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