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Fútbol

Vichai tenía un sueño

Los últimos nueve años fueron un viaje inesperado para un club que hizo historia y se afianza como una amenaza.

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Vichai Srivaddhanaprabha aterrizó por primera vez con su helicóptero en el centro del campo del King Power Stadium en agosto de 2010. El magnate tailandés, el quinto hombre más rico de su país, se había enamorado del Leicester durante el primer partido que disfrutó en vivo y en directo en territorio inglés: el 6 de abril de 1997 fue testigo del empate entre Leicester y Middlesbrough en la final de la League Cup. El gol agónico de Emile Heskey a falta de dos minutos para el final del tiempo suplementario obligó a la disputa de un segundo encuentro. En Sheffield, y otra vez en tiempo extra, la nueva obsesión futbolística de Vichai alzó el trofeo.

50 millones de euros desembolsó el tailandés para comprar el club en agosto de 2010. Ocho años después, también desde el corazón del estadio, emprendió su último vuelo: el 27 de octubre de 2018 se subió al helicóptero que lo llevaría al aeropuerto de Luton. Sin embargo, segundos después de elevarse más allá del techo que cubre las tribunas de la cancha, el enlace de control del rotor de cola se rompió, la aeronave empezó a girar descontrolada, se desplomó “como una piedra” según los testigos y se estrelló en el estacionamiento.

Vichai falleció junto a la modelo Nusara Suknamai, el piloto Eric Swaffer, la copiloto Izabela Roza Lechowicz y Kaveporn Punpare, asesor de Vichai. Swaffer es recordado como un héroe: ante la inminente tragedia, viró hacia un área aislada para evitar que aumentara la cantidad de víctimas. El club, sus hinchas y sus jugadores, lloraron a Vichai.

“Vichai tenía un sueño, construir nuestro equipo de fútbol. Vino desde Tailandia y ahora es uno de nosotros, jugamos desde el fondo, contraatacamos, campeones de Inglaterra, vos nos hiciste cantar”, entonaron los seguidores en honor al magnate.

Un año después, lo recordaron en medio de un triunfo histórico: Leicester humilló al Southampton por 9-0 en St. Mary’s Stadium, consumó el mayor triunfo de un visitante en la historia de la Premier League y escaló hasta el segundo puesto en la máxima categoría del fútbol inglés.

No fue sencillo el camino de Vichai como propietario. Pese a su inversión, el ascenso a la Premier League demoró cuatro años. En el camino, desperdiciaron una oportunidad inmejorable en una de las definiciones más recordadas de la historia del ascenso inglés.

Leicester habia ganado por 1-0 como local en las semifinales de los playoffs y, aunque caía como visitante por 2-1 en la vuelta, el gol marcado fuera de casa le aseguraba su presencia en la final en Wembley. El escenario era aún más optimista cuando el árbitro sancionó un penal a su favor a los 95 minutos. Sin embargo, aquella alegría fue el prólogo de una decepción inédita: Anthony Knockaert se hizo cargo del disparo que Manuel Almunia rechazó con los pies para lanzar una contra que segundos más tarde concluyó con el agónico milagro de Troy Deeney: marcó el tercero, eliminó al Leicester y clasifico al Watford a la final.

Pero Vichai no claudicó y un año después fue campeón del Championship. En 2014-2015, ya en primera, su experiencia en la máxima división prometía ser breve: era abril y el Leicester estaba a siete puntos de la salvación. Pero Nigel Pearson obró el milagro y con siete triunfos en nueve partidos consiguió una de las mayores hazañas del fútbol moderno para consumar su permanencia.

Pearson fue despedido tiempo después, cuando su hijo James apareció en un video sexual junto a otros tres jugadores de reserva. Obligado a elegir a su sucesor, Vichai escogió a Claudio Ranieri. El italiano, perdido en la Selección de Grecia después de sumar múltiples fracasos en equipos de primer nivel, asumió el reto.

Fue una resurrección para Ranieri, quien recuperó el reconocimiento del fútbol internacional gracias a una campaña memorable. Leicester era un equipo destinado a pelear en la zona baja, permanente candidato al descenso. Sin embargo, fue construyendo su ilusión fecha a fecha y, siete años después de su ascenso, se consagró campeón de la Premier League con una formación que salía de memoria: Schmeichel, Simpson, Morgan, Huth, Fuchs, Mahrez, Drinkwater, Kante, Albrighton, Okazaki y Vardy.

En la primera Champions League de su historia, ya sin N’Golo Kante, sorprendió por su rendimiento y alcanzó los cuartos de final, instancia en la que cayó frente al Atlético Madrid del Cholo Simeone. En la derrota frente al combinado madridista ya no estaba Ranieri al frente del club: su rendimiento en el ámbito local había provocado su salida y había sido reemplazado por el interino Craig Shakespeare.

Tras aquella inolvidable experiencia europea, Leicester se desarmó definitivamente desprendiéndose de los jugadores que habían edificado su mítica producción. Leicester estaba destinado nuevamente al ostracismo de mitad de tabla hasta que Brendan Rodgers fue elegido como entrenador del club ahora presidido por Aiyawatt Srivaddhanaprabha, el hijo de Vichai.

Rodgers nunca pudo llegar a primera división como futbolística: una condición genética en sus rodillas truncó sus ilusiones. Incapaz de jugar, eligió incursionar como entrenador y viajó por el mundo para aprender los métodos de entrenamiento de otros técnicos. En 2004, José Mourinho lo invitó a abandonar su rol como director de la academia del Reading y se sumó al Chelsea.

Después de dos experiencias frustradas en Watford y Reading, rechazó la oferta de Roberto Mancini para sumarse a su cuerpo técnico en el Machester City y se lució al frente del Swansea City, el primer equipo galés en ascender a la Premier League. En la máxima división ganó el premio al entrenador del mes y su rendimiento al frente del Swansea lo llevó al Liverpool.

En Anfield estuvo a punto de interrumpir la sequía actual de 29 años sin títulos pero quedó a dos puntos del Manchester City en 2013-2014. La suspensión de Luis Suárez y el resbalón de Luis Suárez frente al Chelsea atentaron contra sus chances de campeón.

Fue despedido en 2015-16, después de un arranque frustrante que sería el prólogo del ciclo Jürgen Klopp que aún hace soñar con volver a ganar la Premier League después de conquistar la Champions League frente al Tottenham en la última final. Tras marcharse del Liverpool, en Escocia revivió al frente del poderoso Celtic donde ganó dos ligas, dos copas y dos Copas de la Liga.

En febrero, después de la tragedia de Vichai, abandonó al gigante escocés para retornar a la Premier League y sucedió al francés Claude Puel al frente del Leicester. Finalizó 2018-19 en el noveno puesto y con señales positivas de una identidad que empezaba a afianzarse: el Leicester se había transformado en un elenco para diseñado para jugar con la pelota en sus pies a un ritmo fulgurante. Admirador de Pep Guardiola, representaba la evolución del sistema a una propuesta de escandalosa ejecución.

Desde que Rodgers asumió su cargo, Leicester es el tercer equipo que más puntos sumó (37) en la Premier League apenas por detrás del Liverpool (53) y del Manchester City (46) pero por delante de otros gigantes ingleses como Chelsea (36) y Arsenal (28). El impacto del entrenador norirlandés fue absoluto.

Únicamente con dos de los integrantes del equipo campeón como titulares, los Foxes sueñan otra temporada histórica. Kasper Schmeichel y Jamie Vardy lideran a un equipo plagado de talento joven como Youri Tielemans, James Maddison, Harney Barnes, Filip Benkovic y Çağlar Söyüncü. Marc Albrighton, campeón con el Leicester y actual suplente, fue contundente: “Es el plantel más fuerte que tuvimos”.

Rodgers tiene a su disposición mayor recambio y versatilidad para probar diferentes sistemas aunque su identidad es clara. Es la regla de las tres P: posesión, pressing y penetración. Leicester es un equipo agresivo que ejerce una presión asfixiante sobre el rival para defender en campo contrario. Si recupera en zonas bajas, es letal con un cúmulo de creativos que desatan el caos en transición.

Söyüncü, central turco de 23 años, es la pieza fundamental de la rejuvenecida formación: fue el encargado de disimular la partida de Harry Maguire, quien se marchó al Manchester United sobre el deadline a cambio de 80 millones de euros en el pase más caro de la historia de un defensor. Pese al dinero a disposición, Rodgers apostó por Söyüncü, quien había llegado desde el Friburgo alemán a cambio de 18 millones de euros. El zaguero es una de las sorpresas del fútbol europeo, prácticamente inexpugnable tanto en el juego aéreo como en el mano a mano.

Otro factor que sostiene el sistema de Rodgers es el nigeriano Wilfred Ndidi: aunque con otro perfil, es el reemplazo perfecto de Kante. Lidera a su equipo en intercepciones y entradas, además de brillar en las coberturas a los dos laterales que forman parte permanente del entramado ofensivo. Ricardo Pereira, elegido como el mejor jugador de los Foxes en 2018-19, y Ben Chilwell son dos de los mejores laterales de la Premier League.

Rodgers consiguió que Vardy recuperara su mejor versión, convenciéndolo de que su zona de mayor influencia es el área. Autor de 15 goles desde su llegada y máximo anotador del actual certamen con 9 tantos en 10 fechas celebró por triplicado frente al Southampton en donde también se lució el español Ayoze Pérez. Con Tielemans y Maddison como génesis, Vardy se encarga de ultimar a los rivales en una temporada que amenaza a Inglaterra con repetir el sueño de Vichai.

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Fútbol

Lado Baldo S01E01: Los días de Román

Juan Román Riquelme hizo gozar durante tres años al Villarreal de España.

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Juan Román Riquelme es el mejor jugador de la historia del Villarreal. Mientras combate en otras trincheras, viajamos al pasado para recorrer aquellos años inolvidables. 

Invitados

Rodolfo Arruabarrena, referente histórico del Villarreal que compartió equipo con Riquelme. 

Javier Pérez (@javperez11), periodista de El País. 

Abrahán Guirao (@TurboLover1984), integrante del podcast Riquelmes y Morlanes (@RiquelMorlanes). 

Unai Macias (@UnaiMacias), periodista e integrante del podcast Riquelme y Morlanes (@RiquelMorlanes). 

Los momentos inolvidables de Román en Villarreal:

La venganza de Román: Villarreal 3-0 Barcelona, un taco increíble para asistir a Diego Forlán

La mejor sociedad de la historia del Villarreal: Riquelme y Forlán destrozan a la Real Sociedad

Riquelme se escapa del Inter

El penal atajado por Jens Lehmann, el momento más triste de la carrera de Román

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Fútbol

El desembarco del súper-agente Bragarnik en el fútbol español

El representante argentino compró Elche, un club endeudado pero con un buen activo futbolístico

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Bragarnik

El escueto comunicado de prensa no dice mucho más que las formalidades del caso, pero resulta suficiente para darle el puntapié inicial a un nuevo proyecto en el fútbol español. “El Elche CF SAD comunica a todos los accionistas y a los aficionados en general que TENAMA INVERSIONES SL y SCORE CLUB 2019 SL, grupo inversor liderado por el empresario argentino Christian Bragarnik, han cerrado el acuerdo sobre la compraventa del paquete accionarial mayoritario del club. Con la mencionada operación, ambas partes esperan dotar al Elche CF SAD de los recursos necesarios para la estabilidad y crecimiento del Club”, cuentan. Así, se confirmó el desembarco: el súper-agente del fútbol argentino abrió sus oficinas en el sudeste ibérico.

El acuerdo se selló en las primeras horas de diciembre, pero la negociación se inició en el verano europeo y tuvo un punto llamativo en septiembre, en la previa de un partido de la selección argentina en Elche: Bragarnik apareció en un palco privado del estadio Martínez Valero junto a Daniel Angelici, presidente de Boca.

Por entonces, se sabía que el poderoso agente llevaba varias semanas en España negociando su entrada al club de Alicante. El hombre que llevó a Diego Maradona a Dorados de Sinaloa y que influyó en la posterior contratación por parte de Gimnasia y Esgrima se juntó con José Sepulcre, el máximo accionista del club ilicitano, y fue tejiendo una alianza hasta llegar al acuerdo definitivo. Eso sí, en el mercado de pases ya había dado un primer paso futbolístico: llevó al paraguayo Danilo Ortíz (exRacing, Godoy Cruz, Banfield y Dorados) con un acuerdo de “mínimo costo salarial” y “sin comisiones de por medio, y colaboró con dos millones de euros para poder inscribir el plantel en las oficinas de la Liga. Un claro mensaje de quién se hacía cargo de las contrataciones y el artilugio perfecto para saltar el control económico impuesto sobre el club de Segunda división.

Los principales reportes de la prensa española destacan una operación de 22 millones de euros por el 70% de las acciones de Sepulcre y el supuesto acuerdo ante dos causas que ponían en jaque la economía del club: la posible decisión de recuperación de dinero público de la Comisión Europea (4.1 millones de euros) y la causa judicial con la mercantil Eventos Petxina, que hasta noviembre tenía el derecho del 50% de los traspasos de Elche.

La gran incóngita es si Bragarnik llega solo junto al abogado Ricardo Pini (estuvo cerca de comprar Girona en 2015) o si también se suma Angelici como socio del grupo Score Club 2019. Este último termina su mandato como presidente de Boca este año y quedaría libre de poder sumarse al proyecto. Algo está claro: ya no causaría sorpresa.

Hoy con traje de “súper-agente” y ya con un pie en España, la carrera de Bragarnik tuvo su clic desde un videoclub, más allá de haber tenido un contacto efímero con el fútbol de ascenso, donde integró planteles e hizo inferiores como un volante de marca que sufría de las continuas lesiones. Trabajó en un supermercado chino, fue telefonista en una red de farmacias y después tuvo un videoclub, donde grababa partidos enteros y contaba con una envidiable videoteca. Un día armó un video de un jugador para un representante y después no paró más.

¿Qué objetivos tiene Bragarnik a corto plazo? El club necesita oxígeno en sus arcas y algo más de puntos en la tabla de Segunda. Al momento de la compra, Elche marcha séptimo, 27 puntos y a 12 del líder Cádiz. En la división de plata hay cierta paridad en el primer pelotón, con Almería, Huesca, Fuenlabrada y los siempre complicados Girona y Zaragoza dando pelea. Atrás de ese grupo está Elche, que tendría apuntar a tres o cuatro contrataciones clave durante el mercado invernal para apuntarle al ascenso o, al menos, a los playoffs (suben directo los dos primeros y del 3° al 6° buscan una tercera plaza).

Con el arribo de Bragarnik se produce la segunda inversión argentina en 2019 en el fútbol de España. El primero fue Antonio Caselli, quien tomó las riendas del Burgos CF, de Segunda B. Caselli desembarcó a mitad de 2019 y el consejo ya está presidido por Franco, su hijo. En la última asamblea no solo aprobaron el ejercicio anterior sino que también dieron luz verde al presupuesto más ambicioso de la historia reciente del club. Caselli invertirá 4.3 millones de euros y construirá una ciudad deportiva, con cinco canchas de fútbol, un gimnasio, un centro médico, un hotel y un restaurante. El Burgos, desde la tercera división, también quiere hacer ruido con una abultada billetera albiceleste.

Imperio Bragarnik: el informe especial de TyC Sports

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Fútbol

Flamengo campeón: el mundo en dos jugadas

El Mengao consiguió su segunda Copa Libertadores en una definición dramática.

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Si Flamengo iba a conquistar la segunda Copa Libertadores de su historia, exactamente 38 años después de ganar la primera, tenía que ser así. Si River, la dinastía sudamericana del último lustro, iba a perder una final tenía que ser así. El Millonario de Marcelo Gallardo maniató al indomable Mengao de Jorge Jesús, lo redujo a su mínima expresión, Rafael Santos Borré capitalizó un error defensivo y durante 89 minutos construyó méritos para quedarse con su quinto trofeo continental.

Pero Flamengo obró el milagro: su peor jugador de la tarde convirtió dos goles en tres minutos. Las dos dianas de Gabriel Barbosa, Gabigol para la ocasión, dinamitaron las ilusiones riverplatenses. El fútbol es así, lo sabe Filipe Luis y lo explicó a la perfección, sobre el campo de juego, ni bien consumada su consagración: “Jugamos muy mal, esa es la verdad. Si me preguntas si merecíamos la copa, tengo que ser honesto, diría que no. River hizo todo para ganarla, fue un gran equipo que nos cortaba todo, pero tal vez el destino tenía la gloria preparada para nosotros. Así es el fútbol”.

River borra a Flamengo

Marcelo Gallardo volvió a descifrar el antídoto para frustrar la ingeniería de un rival aplastante. La clásica presión alta de River interrumpió los circuitos de juego de un Flamengo que no tenía un plan alternativo. En cuatro meses, Jorge Jesús consiguió la utopía de afianzar una identidad que generalmente necesita más tiempo pero le faltaron semanas para diseñar un segundo sistema.

Las virtudes del Millonario desnudaron un sistema defensivo endeble que, sin la pelota ni la posibilidad de dominar a partir de la posesión, nunca resolvió la asfixiante presión alta riverplatense. Con las líneas adelantadas, River propuso duelos individuales en campo contrario para domar a los laterales e impedir su proyección. En una mitad de cancha atiborrada, Rafinha, Rodrigo Caio, Pablo Marí y Filipe Luis no encontraban desahogo. Los movimientos de salida habituales, con Willian Arāo metido entre los centrales abiertos para empezar a construir su avanzada, eran imposibles de ejecutar. El pelotazo en largo, fuera del libreto habitual, era la única solución.

Flamengo estaba incómodo pero no claudicaba: arriesgaba, sin éxito desde el fondo, jugada tras jugada. Sin embargo, le faltaba tensión, superado por el contexto, el escenario y principalmente por el rival. Todas las divididas eran de River. El carácter probado en múltiples finales, la mística construida durante el último lustro, marcaba la diferencia.

Mientras Rafinha duplicaba y triplicaba sus esfuerzos para superar líneas en conducción, la espalda de Filipe Luis era una invitación para un River que lastimaba por su flanco derecho. En el tercer ataque consecutivo por su sector llegó el gol en una jugada clásica del conjunto riverplatense: Enzo Pérez recuperó en tres cuartos, encaró y filtró un pase para Nacho Fernández que lanzó el centro atrás. Borré aprovechó la confusión de un área colmada de camisetas rubro-negras para recibir, girar y marcar el 1-0.

Con la ventaja en el marcador, River se adueñó definitivamente del trámite. Flamengo estaba desconcertado y no encontraba una solución. Jorge Jesús se enfurecía en el banco de suplentes porque Gabriel Barbosa no participaba pero era una víctima más de la superioridad Millonaria durante un primer tiempo en el que el Mengao no conseguía desplegar su arsenal ofensivo.

No fue un primer tiempo perfecto porque le faltó ser más incisivo. El despliegue descomunal de Exequiel Palacios, Nicolás De la Cruz y Borré condicionaba al Flamengo pero el equipo de Gallardo reprodujo las falencias ofensivas que evidenció durante todo el semestre: la ausencia de un creativo le impidió exprimir al máximo cada pérdida del elenco brasileño. Enzo Pérez, en una de las mejores producciones de su carrera, fue el metrónomo rojiblanco. Todo, como siempre durante el último año, pasaba por él.

River limitó y desdibujó a Flamengo pero le faltó pericia para liquidar a un rival al borde del nocaut. En un primer tiempo de guión similar a aquel clásico frente a Racing por la Superliga, al Millonario le faltó desplegar su versión más sanguinaria. Rodrigo Caio, Pablo Marí y Willian Arao sostuvieron una resistencia in extremis.

Diego como respuesta

El segundo tiempo ofreció un semblante similar aunque el desgaste de la incesante presión desplegada durante la primera etapa empezó a pasarle factura a un River que, aunque no producía en cantidad, tenía el partido bajo control. Parecía la tarde indicada para el gigante argentino cuando Franco Armani apareció en todo su esplendor para obrar su enésimo milagro ante Éverton Ribeiro en la primera jugada colectiva de Flamengo en todo el partido.

Para colmo, justo cuando Gerson empezaba a influir en el partido, el crack sufrió una lesión y tuvo que salir de la cancha. Era la peor noticia para Jorge Jesús: con su impresionante facilidad para proteger la pelota, había asumido el liderazgo de su equipo. Todas las señales eran negativas para Flamengo. Pero desde el banco emergió Diego, con sus 34 años a cuestas, y reescribió la historia.

El ex Juventus y Atlético Madrid hizo gala de su experiencia y jerarquía para asumir la conducción en el momento más caliente del partido, justo cuando la hinchada más numerosa del mundo empezaba a dudar. Bajo su dirección, apuntalado por Willian Arao, creció su equipo. Por primera vez, después de setenta minutos, Flamengo se instaló con consistencia en el campo contrario: Bruno Henrique recibía con ventaja de frente al arco y Éverton Ribeiro había encontrado a un socio que lo auxiliara en la gestación.

Mientras tanto, River empezaba a fundirse. Los últimos quince minutos, aunque con dificultades en el último tramo, el Mengao sometió a la formación de un Gallardo que no encontró respuestas en los cambios. Primero sacó a Nacho Fernández por Julián Álvarez, después confió en Lucas Pratto para ocupar el lugar de Borré y finalmente se vio forzado a reemplazar a Milton Casco con Paulo Díaz. Tal vez por primera vez en su ciclo, su mano fue contraproducente para un equipo que perdía cada vez más terreno.

“Nos faltó defendernos con la pelota de mejor manera y nada más. Estas son las derrotas que duelen, porque estuviste a nada de quedarte con el trofeo, y se te escapa. Y eso genera angustia. Nos ha tocado ganar muchas veces, y cuando te toca perder hay que saber hacerlo”, reflexionó después del partido.

Diego marcaba el pulso. Un pase en profundidad suyo y una arremetida de Bruno Henrique condicionaron a Enzo Pérez, amonestado a los 70′ después de otra infracción, un recurso sistemático para interrumpir la avanzada rival. Cinco minutos más tarde, Diego robó en campo propio y escaló hasta el área en una jugada que terminó con una chilena de Giorgian de Arrascaeta. Inmediatamente, siempre Diego, filtró un pase por la izquierda para encontrar a Gabriel Barbosa en soledad. Sin convicción, en una tarde para el olvido, lanzó un centro débil que terminó en frustración.

Gabriel Barbosa había sido el peor de los 87 minutos iniciales. Desconectado, fuera de tiempo, encarcelado por Javier Pinola y Lucas Martínez Quarta, casi no participó. Cada una de sus intervenciones terminaba en decepción. Su producción en la final parecía una frustración más en su carrera. Pero cuando ya nadie creía, Gabigol mantuvo intacta su fe, apareció por el segundo palo para empatar y aprovechó el primer error de la dupla central para el segundo.

Giorgian de Arrascaeta construyó el primer gol: le robó la pelota a Lucas Pratto en su propio campo y le sirvió el 1-1 a Gabigol después de una fantástica arremetida de Bruno Henrique. El delantero brasileño, reconvertido después de vivir toda una vida en el extremo izquierdo, fue merecidamente premiado como el mejor jugador de la Copa Libertadores.

El empate agónico hundió a un River sin reacción. Pinola falló en el cálculo ante un pelotazo de Diego y Gabigol, optimista como pocos, impuso su fortaleza física y castigó con un poderoso zurdazo que reescribió su historia, la historia de su club, en tres minutos. En su zurda vivía el milagro del Flamengo campeón.

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