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Melo vuelve: la última oportunidad

Carmelo Anthony vestirá la camiseta de Portland Trail Blazers.

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Convertido en un paria, Carmelo Anthony se transformó en youtuber. Sin ofertas NBA y después de ser cortado por Chicago Bulls, en julio reinauguró su canal y publicó siete videos hasta el último 11 de noviembre. “Conociendo la verdadera Cuba con Melo” es el título de su última publicación: “Fue un viaje personal para mí, un viaje de cumpleaños”. La otrora tierra de Fidel Castro inauguró la sección Lunes de Melo, una serie semanal que ofrecerá un recorrido por su vida fuera de las canchas.

Pero el próximo lunes, en el segundo Lunes de Melo, el experimentado alero podría protagonizar una venganza inesperada cuando Portland Trail Blazers visite a Houston Rockets. Carmelo Anthony luchó y volvió del exilio: firmó un contrato no garantizado con Portland y retornará a la liga después de 371 días. Su último encuentro fue con la camiseta de los Rockets el pasado 8 de noviembre de 2018, el último de los diez partidos que disputó antes de ser condenado al ostracismo por Mike D’Antoni y Daryl Morey. Melo, quien se sumará en las próximas horas al plantel que fue finalista del Oeste en la última postemporada, podría concretar su debut en su antigua casa. El guión se escribe solo.

Melo vuelve

Anthony coqueteó con el olvido desde aquella pronta despedida de Houston. Tras su frustrada etapa de una temporada en Oklahoma City Thunder junto a Russell Westbrook y Paul George, fue transferido a Atlanta Hawks en un trade a tres bandas entre OKC, Atlanta y Philadelphia 76ers. Con los Hawks ni siquiera llegó a debutar: arregló un buyout para sumarse a James Harden y Chris Paul bajo las órdenes de D’Antoni en un Houston que buscaba una tercera estrella para desbancar a Golden State Warriors.

La simbiosis entre Melo y la estructura de los Rockets representaba un desafío mayúsculo. Anthony firmó un contrato por el mínimo, aceptó ser suplente por primera vez en su carrera después de 1054 partidos consecutivos como titular, promedió más lanzamientos de tres puntos que en toda su carrera e intentó domar su ego para aceptar un rol secundario como líder de la segunda unidad. Pero Houston no tuvo paciencia, Melo no encajó en su afianzada identidad construida en los datos analíticos y las seis derrotas en los diez encuentros iniciales impulsaron decisiones drásticas de una franquicia que no podía perder terreno.

Sin la posibilidad de recuperar a Trevor Ariza y Luc Mbah a Moute, e incapaces de asumir sus propios errores, la gerencia decidió sacar de la rotación a Melo hasta su traspaso rumbo a Chicago Bulls en enero. “El ajuste que imaginábamos cuando Carmelo decidió firmar con los Rockets no se ha materializado. Por lo tanto, pensamos que era mejor seguir adelante, ya que cualquier otro resultado habría sido injusto para él”, se excusó Morey.

Anthony finalmente fue enviado a Chicago en una transferencia meramente simbólica: diez días después, sin siquiera haber sumado un minuto, fue cortado. Melo estaba afuera de la NBA.

Los rumores fueron constantes durante los meses siguientes pero nadie concretaba su contratación. New York Knicks, Miami Heat, Brooklyn Nets y hasta San Antonio Spurs se erigieron como posibles destinos. Ni siquiera su amigo LeBron James, necesitado de piezas experimentadas con contratos baratos para completar el plantel de Los Angeles Lakers alrededor de su flamante sociedad con Anthony Davis.

Incluso la Selección de Estados Unidos lo descartó. Tres veces campeón olímpico, fue uno de los pocos que jamás rechazó al Dream Team. Estuvo presente en horas bajas e impulsó la resurrección de un equipo que hegemonizó nuevamente el básquet internacional hasta el último Mundial de China.

Sin acción NBA pero entrenándose por su cuenta, le había solicitado oficialmente a USA Basketball ser convocado. Jerry Colangelo, Director de Básquet de la Federación, descartó su oferta: “Amo a Carmelo. Contribuyó mucho en el pasado. Fue un gran jugador a nivel internacional. Pero en donde estamos y por lo que estamos haciendo, podría ser una distracción. Entiendo por qué hizo su pedido. Está tratando de reestablecerse. Pero creo que debería hacer eso en la NBA”. Con un sinnúmero de bajas, Estados Unidos completó el peor Mundial de su historia al finalizar en séptima posición.

Chauncey Billups, leyenda de la liga y compañero de Melo en Denver entre mediados de 2008-09 y 2010-11, explicó los argumentos de las franquicias para escaparle al 10 veces All-Star: “Me siento mal por Carmelo, pero su mentalidad es un problema. Para él anotar 30 (puntos) significaba demasiado. Podía tener partidos de 20 o 22 en los que ganábamos y él acababa enfadado. Luego podía anotar 36, perder y estar animando a todo el equipo en el vestuario. Anotar siempre ha significado demasiado para él. Todavía no ha retrocedido mentalmente a ese punto de decir: entra y juega para ayudar al equipo igual que otros veteranos”.

Melo respondió: “Creo que no se trata de algo de básquet, sino de mí como una persona capaz de aceptar un determinado rol en un equipo de baloncesto. ¿Estoy dispuesto a hacerlo? Sí. Extraño el deporte, estuve fuera por casi una temporada completa. Tuve la chance de dar un paso al costado y crecer como persona, y merezco otra chance”.

Su ego, coinciden en la NBA, es su mayor enemigo. También su incapacidad para defender, con un net rating negativo de -9.9 durante su última etapa en Houston. Goleador de la temporada 2012-13, Melo después de 16 temporadas promedia 24 puntos, 6.5 rebotes y 3 asistencias con una eficacia del 44.9% de cancha y 34.7% de tres en 3.7 intentos por partido. Portland finalmente le dará la chance de demostrar que, con 35 años y después de un año afuera, puede volver a ser útil en la liga. Es su última oportunidad.

La urgencia de Portland

El retorno de Melo se da en un contexto similar al que desembocó en su partida de Houston. Después de haber caído en ocho de sus 12 partidos de temporada regular, Portland atraviesa días desesperados con una temporada rumbo al naufragio. Finalista del Oeste durante la última postemporada, sus movimientos durante la última agencia libre, la ausencia de Jusuf Nurkic hasta febrero y la reciente lesión de Zach Collins obligaron a la gerencia a tomar medidas desesperadas.

Portland flaquea aún cuando Damian Lillard está redondeando la mejor producción de su carrera: después de doce partidos promedia 30.5 puntos, 6.9 asistencias, 4.8 rebotes y 1.3 robos con 48.2% de cancha y 38.6% de tres puntos en 9.5 intentos. Si bien la franquicia mantiene su mediocre producción defensiva (16º en 2018-19 con un rating defensivo de 109.5 y 19º en 2019-20 con 109.2), su debacle ofensiva es evidente: después de ser el tercer mejor ataque de la temporada anterior, durante 2019-20 cayó hasta el 15º puesto.

La contratación de Carmelo Anthony es una apuesta de bajo riesgo -su contrato no está garantizado y Portland puede cortarlo antes del 7 de enero- que le aportará una tercera opción a Terry Stotts en ataque. Aunque ya no es el formidable anotador que supo ser, Melo tendrá espacios gracias a que los rivales se concentrarán en la sociedad Lillard-CJ McCollum. Si consigue adaptar su juego a la NBA moderna, su presencia será útil.

En defensa los problemas son prácticamente insoslayables. Lillard ya es una defensa mediocre y Anthony no potenciará al equipo en un apartado en el que jamás fue especialista. Su última etapa entre Oklahoma City Thunder y Houston fue patética, incapaz de defender el pick&roll y en las cortinas. Atacado permanentemente por los rivales, será prácticamente imposible que Stotts pueda esconder a un pésimo defensor en una formación en la que apenas Kent Bazemore se destaca en ese apartado.

No es la primera vez que Portland intenta seducir a Melo. Cuando fue transferido desde New York Knicks a Oklahoma City Thunder, los Trail Blazers aparecieron como alternativa pero Anthony tenía poder de vetar cualquier transferencia y, según reportó Adrian Wojnarowski en 2017, planeaba hacerlo en caso de que Portland fuera su destino. La segunda oportunidad fue cuando Melo firmó con Houston en agosto de 2018.

Damian Lillard y CJ McCollum recibirán con los brazos abiertos a Melo. En 2017, CJ había publicado en su cuenta de Instagram una imagen editada en Photoshop de Anthony con la camiseta de Portland. Dame, quien aseguró una y otra vez que le hubiera gustado contar con él en el plantel, fue una de las voces más resonantes en hacer campaña por el regreso de Carmelo a la NBA. De la buena voluntad de las tres estrellas dependerá también el éxito del nuevo proyecto.

Anthony se sumará al plantel de Portland de cara a la inminente gira de seis partidos que comenzará en San Antonio este sábado frente a los Spurs. En ese mismo vestuario, mientras se preparaba para su undécimo encuentro con la franquicia texana, se enteró que no iba a volver a jugar con la camiseta de los Rockets. El lunes, los Trail Blazers visitarán a Houston. Ironías del destino, tendrá la posibilidad de sacarse los estigmas que lo aquejan desde hace más de un año. Será otro Lunes de Melo.

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Bronny James-Zaire Wade: la fiebre escolar por dos apellidos ilustres

Los hijos de LeBron y Dwyane comparten equipo en Sierra Canyon, una escuela que causa furor a nivel nacional

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Bronny James y Zaire Wade

A LeBron Raymone James Jr. lo llaman “Bronny”. Categoría 2004, impresiona con sus 188 centímetros de altura y su capacidad para soportar la presión dentro y fuera de una cancha de básquetbol. Nacido en Cleveland, mientras su padre daba los primeros pasos en la franquicia NBA de la ciudad, sus mudanzas a lo largo de su infancia mucho tuvieron que ver con el trabajo del hombre que le da el apellido. Se inició en Ohio, pasó por los Miami City Ballers infantiles, y ya en plena adolescencia arribó a California. En el oeste, primero pasó por una escuela privada de Santa Mónica y desde mayo de 2019 se sumó a la Sierra Canyon School, un instituto privado ubicado en el Valle de San Fernando, en pleno distrito de Chatsworth. Mientras, sigue sumando seguidores en las redes sociales, donde es es una estrella de pies a cabeza: solo en Instagram va camino a tener más de 4 millones de seguidores (3.6 al momento de su debut con el equipo escolar). Con jugadas que llaman la atención y con la mochila de ser considerado “el joven Rey”, el pequeño LeBron logra lidiar con la etiqueta de “hijo de”. Y ahora no está solo: en la escuela comparte vestuario con su amigo Zaire, el hijo de Dwyane Wade. Eso sí, solo convivirán una temporada: Bronny está en 9° grado, mientras que su viejo vecino en las costas de la Florida ya está en 12° grado, el último.

Los Trailblazers de Sierra Canyon: el equipo escolar que todos quieren ver

Con 10 puntos en el contundente 91-44 de Sierra Canyon a Montgomery, una escuela de San Diego, el debut de Bronny no solo llamó la atención en California sino que tuvo impacto nacional. “¡Tienen más partidos que nosotros!”, tuiteó Isaiah Thomas, base de Washington. “Es una locura”, le respondió Wade padre. ¿El motivo? ESPN confirmó la retransmisión de 15 partidos de las dos jóvenes estrellas, por lo que la secundaria californiana tendrá más pantalla a nivel nacional que 16 equipos de la NBA (Washington, por ejemplo, solo cuenta con cuatro retransmisiones para la temporada regular). La expectativa es sorprendente, aunque pocos esperaban una mediatización tan rápida de la dupla.

“ESPN tiene la esperanza que Sierra Canyon pueda alcanzar un alto rating, por lo que programó 15 partidos de los Trailblazers en un acuerdo sin precedentes”, anunció el periodista Eric Sondheimer, en las páginas de Los Angeles Times. El vínculo incluye un pago por los derechos a la escuela, con una tarifa que por ahora está guardada bajo siete llaves. Eso sí, desde la señal deportiva no solo apuestan por James-Wade, sino que también confían en los shows que pueden brindar prospectos como BJ Boston (el #13 de la clase 2020 -según el ranking de 247Sports- y con un vínculo con Kentucky Wildcats), Terren Frank (otro 2020 que se irá a TCU) y Amari Bailey (el #10 a nivel nacional de la clase 2022 según el ranking).

Impulsados por el peso de sus apellidos, James (clase 2023) y Wade (2020) solo quieren divertirse. Son parte de una fiebre del básquetbol colegial que mucho tiene que ver con el impacto que generan sus familias. Con fuerte repercusión en redes, televisión y medios digitales, con compactos día a día de sus partidos, con rumores y apuntes de un mercado que todavía parece lejano (por James ya hay una oferta de beca de Kentucky e interés de Duke, Kansas, Carolina del Norte y UCLA), y con la eterna convivencia con los efectos que producen las menciones que sus padres hagan durante toda la temporada. “Heredero al trono”, escribió LeBron tras el debut de Bronny. Por si faltaba algo de presión.

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Básquet

El retorno de Melo: una radiografía de su primera noche NBA

Carmelo Anthony volvió a la NBA en la derrota frente a New Orleans Pelicans.

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La planilla de Melo: 10 puntos, 4 rebotes, una tapa y cinco pérdidas en 23 minutos. Lanzó 28.6% de cancha (4-14) y 66.7% de tres (2-3). Finalizó con un +/- de -20.

Luego de años siendo uno de los jugadores más influyentes y populares de la NBA, en 2009 Allen Iverson comenzó un corto periplo del que su carrera no se recuperaría. Primero firmó con unos Memphis Grizzlies que aún no eran los del Grit’N’Grind, pero en los que comenzaban a asentarse Zach Randolph, Marc Gasol y un joven Mike Conley. El experimento duró solamente tres partidos en los que The Answer no jugó mal, pero su ego no toleró el salir desde el banco de suplentes, situación que concluyó con él pidiendo ser liberado de su contrato. 

Un mes después fue llamado por los Philadelphia 76’ers, los mismos Sixers en los que se había transformado en una leyenda de la liga. El equipo no iba a ningún lado, no tenían aspiraciones de playoffs, y no había nada mejor para los fans que un último tour despedida del ídolo local. Fueron 25 partidos, 24 como titular, y en febrero tanto él como el equipo decidieron continuar por caminos separados. 

AI no volvió a pisar una cancha de la NBA, principalmente porque, a sus 34 años, nadie podía ofrecerle ser titular. Y en sus palabras fue contundente: “Prefiero morir que arrancar en el banco”. 

Es irónico que un jugador que ha moldeado buena parte de su estilo -incluyendo la manga para tirar y las hoy desaparecidas trencitas- y que incluso fue compañero de Iverson, venga transitando un camino similar en estos últimos años.

Como The Answer, Carmelo Anhtony fue acusado durante muchos años de acaparar demasiado juego, no defender y no ser un anotador lo suficientemente eficiente. Sus partidarios, mientras, se concentraban en el elevado nivel estético de su juego y en que, durante su prime, sus equipos eran candidatos con una ofensiva que giraba alrededor de la estrella.  

Tras irse de mala manera de los New York Knicks, peleado con la dirigencia y con problemas familiares, Melo llegó a OKC para jugar como tercera opción detrás de Russell Westbrook y Paul George. Luego de burlarse durante la pretemporada cada vez que le preguntaban si podía salir desde el banco (“¿Quién? ¿Yo?!”), Anthony tuvo su peor temporada en 14 años de carrera, promediando 16.2 puntos por partido 40.4% de campo y 35.7% en triples en 32.1 minutos por partido. Para peor, estaba completamente fosilizado en defensa, y su promedio de tiros libres intentados había caído a 2.5 por juego, cuando en sus años en los Nuggets tomaba más de 8. 

Tras la decepción en Oklahoma, Chris Paul y James Harden convencieron a Daryl Morey y Mike D’Antoni de darle una chance en Houston. Fueron solamente 10 partidos, en los que, ahora si, Melo aceptó ser suplente. Pero nunca terminó de asentarse, y sus porcentajes de tiro bajaron todavía más. Sin demasiadas ansias de regalar oportunidades, los Rockets lo cortaron, negándole la chance de pasar un periodo extendido de tiempo en un sistema nuevo. A su favor, el había cambiado. Ya había resignado tiros en OKC. Ahora había sabido comprometerse al punto de no ser titular y que eso no afectase su situación.

Desde el 8 de noviembre de 2018, Anthony no pisaba una cancha de la NBA. Uno de los mejores anotadores de su generación obligado, a sus 34 años, a ver pasar la liga ante sus ojos, mientras amigos suyos como LeBron James y Chris Paul competían por títulos, y Dwyane Wade recibía homenajes noche tras noche previo a su retirada. 

La lucha contra los nuevos roles otra vez parecía una retirada prematura. Era el caso Iverson 2.0.

Hasta que apareció Portland Trail Blazers.

Finalistas en el Oeste la pasada campaña, Portland comenzó de forma desastrosa esta temporada, un poco por fallas de diseño y mucho por lesiones. Las palabras del GM Neil Olshey al reunirse con Melo fueron claras: “Vos nos necesitás. Y nosotros te necesitamos”. Así, luego de solo un par de días con el plantel, el alero debutó anoche con los de Oregon en el enfrentamiento ante los New Orleans Pelicans. 

La gran incógnita es: ¿cómo aprovechará Terry Stotts a Anthony en ataque al mismo tiempo que lo esconde en defensa?

Veamos:

Melo jugó la mayor parte de sus minutos anoche como ala pivot. A poco más de un minuto de comenzado el juego, vimos uno de los mejores ejemplos de cómo puede ser utilizado en favor del equipo. 

Aquí muestra que cuando quiere puede ser muy efectivo jugando sin la pelota, algo que no ha aprovechado demasiado en su carrera. Melo realiza dos cortinas consecutivas para CJ McCollum. En la segunda el defensor queda enganchado, por lo que el alero rival sale a cortarle el tiro a CJ, quedando Anthony libre para el triple. 

Este es el tan mentado “Olympic Melo”, ese jugador mítico que aparecía para romperla en la selección estadounidense cada 4 años dentro de un sistema en el que no necesitaba ser el Alfa y el Omega, sino un engranaje más. Un engranaje brillante, letal, pero un engranaje al fin. Su éxito en Portland depende casi íntegramente de ser este jugador y no solamente el de “jab step, jab step, tiro de media distancia” al que revierte cuando muchas veces no le salen las cosas. 

Una de los mejores indicios que tuvimos anoche fue la voluntad de Melo para poner cortinas. Siendo un tipo que nunca quiso jugar de ala pivot excepto cuando las lesiones de compañeros se lo demandaban, y que siempre prefirió tener la pelota en sus manos, verlo colocar picks en cada ofensiva es una brisa de aire fresco. Lo vimos en la jugada anterior, y ahora aquí nuevamente intentando un pick and roll con CJ:

Hablando de pick and roll, aquí Whiteside intenta un dribble handoff para Melo, jugada que en este caso termina siendo un pick and roll de facto:

La resolución de Anthony es decididamente mala, pero es lo suficientemente bueno llevando y pasando el balón como para pensar que esto tiene que ver con haber pasado un año entero sin pisar una cancha. Jugando de 4 como ayer, es interesante pensar lo que pueda diseñar Portland con él como ball handler en situaciones aisladas.

Claro que, conforme fue avanzando el partido, empezamos a ver más y más la Full Melo Experience:

Aquí su idea es tirar el fadeaway desde un principio. El posteo es solamente una distracción. No pensaba ir al aro, y el rival lo sabía. En otra época ese tiro entraba. Pero es 2019 y él no juega hace mucho tiempo.  

Al menos no se quedó solamente en eso, e intentó aprovechar que aún es ágil para su tamaño.  En esta jugada amaga a postearse (como antes) pero en cambio retoma el camino directo al aro de forma explosiva, sacando la falta. 

Si, dije “de forma explosiva”, la misma forma que lo abandonó en esta jugada:

Ahora, si nos aislamos del hecho de que no llega a volcarla (y de que probablemente le hayan hecho falta), ese pick and roll es perfecto, y es una muestra más de la cantidad de opciones que le brinda a una ofensiva el contar con un Carmelo Anthony jugando de ala pivot. Conforme avance la temporada, este tipo de jugadas solamente debería ir mejorando. Y ni hablar cuando su compañero de PnR sea Dame Lillard -quien se perdió el partido de ayer-, uno de los mejores bases de la NBA.

Por eso anoche, cuando fue usado dentro de un sistema, Melo funcionó. Pero entre las ansias de sus compañeros por incorporarlo al juego, y la poca ayuda de los árbitros, buena parte de sus intentos fueron tiros de media distancia sin éxito, o posteos como este que termina en falta ofensiva (oigan, no culpo a Carmelo por esta jugada. Yo estoy a favor de que no se cobre ninguna falta, ni en defensa ni en ataque, a la hora de tener que ganar la posición en el poste).

En defensa, los resultados fueron mixtos. Por un lado lo vimos trotar de regreso a su aro cada vez que el rival contragolpeaba, algo de lo que culparíamos al tiempo lejos de las canchas si no fuera porque ya lo hacía cuando tenía 25 años. Por otro lado, en jugadas de media cancha, se esforzó bastante más que en otras épocas. Aquí Holiday mete el triple, pero Melo no muere en la cortina y llega a lograr que el tiro al menos sea con marca. 

Un poco de pizarra para Terry Stotts: toda la jugada, el base penetrando, las cortinas y el wing cortando al aro, son un decoy para dejar al ala pivot totalmente abierto en la esquina. Y ese ala pivot es Carmelo Anthony. Ka-Ching: 

Lo primero que tendrá que corregir es el postearse solamente cuando el equipo rival le regala un mismatch y el resolver mejor, ya sea pasándola apenas recibe la doble marca, o definiendo mejor las bandejas… o empezando a ganarse nuevamente el favor de los árbitros, algo que, de nuevo, no tuvo anoche, y por qué lo tendría, no? 

(Si, la jugada no está del todo mal. El mismatch es obvio. Melo es mucho más fuerte que Ingram y lo lleva arando hasta debajo del aro. Pero ahí es donde tiene que ver a sus dos compañeros totalmente solos para el triple.)

En fin, siendo que probablemente esté oxidado y que a Portland le faltó su mejor jugador, lo de Anthony fue lo que esperábamos. Cuando el equipo lo utilizó en un sistema, funcionó. Cuando fueron a él directamente en búsqueda de soluciones, la cosa empezó a desmoronarse. 

A esta altura de su carrera Carmelo Anthony es un recurso, no un método, y es así como los Trail Blazers deberían verlo. Tiene el talento para seguir aportando mucho, especialmente en un básquet moderno que puede aprovechar a un tipo grandote con su muñeca. Resta saber si conseguirán encontrar el equilibrio perfecto entre el “Portland usa a Melo o Melo usa a Portland”.

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LeBron James apuntala la nueva “era Lakers” bajo la mirada de Kobe Bryant

Los Angeles dominan el oeste y cuentan con un espectador de lujo en el Staples Center

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LeBron James y Kobe Bryant

Hay un líder en el oeste tras 13 partidos y es un viejo conocido: Los Angeles Lakers (11-2) dominan la conferencia gracias a un LeBron James en gran estado de forma y vuelven a ser líderes nueve años después. Con el triunfo 122-101 ante los irregulares Atlanta Hawks (4-9), los Lakers treparon a la cima con un LeBron que aportó 33 puntos y 12 asistencias, y con un Kobe Bryant que vio todo el partido desde la primera fila del Staples Center. Casi como en un traspaso de mando, en Los Angeles no solo celebraron el triunfo y el liderazgo sino que también se conmovieron con el saludo entre las dos grandes estrellas. Dos emblemas de la historia moderna de la franquicia californiana.

Bryant estuvo acompañado de su hija Gigi y disfrutó de un gran partido de los dueños de casa. A mitad del primer cuarto, LeBron se acercó y lo saludó, dejando la gran postal del domingo en la NBA. “Es fantástico jugar delante suyo. Solo por estar en el estadio… Por lo que significó para esta franquicia y lo que es ahora para mí y mis compañeros. Es algo bonito. Crecí viéndolo, admirándolo. Incluso en este punto de mi carrera es especial”, destacó LeBron tras el triunfo.

El renacimiento de los Lakers llega tras seis años seguidos fuera de los playoffs y con un reloj que empieza a poner contra las cuerdas la carrera de LeBron. Pero con un buen mix de juveniles, todo está cambiando en la nueva temporada y tras los primeros partidos aparece una nueva era. El regreso al primer puesto global (tienen los mejores números de toda la NBA) se da por primera vez desde 2010, en la última temporada de Phil Jackson. Aunque ya tomaron nota que eso no asegura un final feliz: en esa temporada, los Lakers cayeron en segunda rueda ante los Mavericks por un duro 4-0.

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