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Super Bowl 2020: cinco claves de Chiefs-49ers

No podríamos haber pedido una mejor menú para el Super Bowl. Desmenuzamos las claves de la final.

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En la antesala del Super Bowl LIV, en vedobleve invitamos a un grupo de expertos a analizar la final que protagonizarán Kansas City Chiefs y San Francisco 49ers.

Sin importar como termine la centésima temporada de la NFL, estamos seguros que será una final histórica. Quien obtenga la victoria se estará llevando a casa algo más que el trofeo Vince Lombardi.

Los Chiefs tienen dos apariciones previas en el súper domingo, la última en 1970. Una victoria no sólo cortaría una racha de 50 años de sequía sino también le daría a Andy Reid algo que le ha sido esquivo a lo largo de su carrera: un anillo de campeón.

En San Francisco, por el contrario, no son para nada ajenos a la cita final. Los 49ers ganaron 5 trofeos entre 1981 y 1994 y su última aparición fue en 2012 de la mano de Colin Kaepernick y compañía. Un triunfo para los de la bahía los pondría en la línea de Patriots y Steelers como los equipos con mayor cantidad de títulos.

Para Kyle Shanahan será también una chance de dejar atrás, de una vez por todas, la debacle de los Falcons en el Super Bowl LI cuando él era el coordinador ofensivo. 

No podríamos haber pedido una mejor final. Nunca es fácil tratar de hacer un pronóstico cuando se trata de un Super Bowl pero este partido se presenta como un duelo especialmente difícil. 

Principalmente porque las fortalezas de cada franquicia son completamente distintas. Ambos equipos rankearon dentro del top 10 en puntos anotados y permitidos esta temporada. En playoffs, Kansas City anotó 86 puntos en sus dos victorias. Mientras que la incansable defensiva de San Francisco consiguió 9 capturas de mariscal. 

Sin embargo, este encuentro es mucho más intrincado que el típico duelo de ofensiva imparable contra defensiva impasable. En principio porque la ofensiva de los 49ers terminó segunda, sólo detrás de los Ravens, en puntos anotados. Si bien la defensiva de los Chiefs no es igual de sólida que la de su rival, ha dado el presente en la parte final de la temporada y durante estos playoffs. Su oportunismo será un factor a tener en cuenta.

¿Cómo saber qué tipo de partido tendremos? He aquí las 5 claves que pueden llegar a definir el ganador del Super Bowl LIV.

Patrick Mahomes contra la mejor defensiva de la NFC

Patrick Mahomes ha jugado de manera brillante durante estos playoffs – 615 yardas y 8 pases de anotación – pero lo cierto es que el resto del equipo no lo ha acompañado demasiado. Kansas City permitió que tanto Titans como Texans le anotaran un total de 34 puntos al inicio de ambos cotejos. La inferioridad de sus rivales, y la superioridad de Mahomes, les permitió a los Chiefs conjugar asombrosas remontadas y asegurarse el pase a la siguiente ronda. El equipo de Andy Reid tendrá por delante un escollo mucho más grande y no puede permitirse estar tan abajo en el marcador desde temprano.

Su head coach tiene un historial de pobres decisiones en postemporada, sobretodo en cuanto al manejo del reloj, pero indudablemente pocas veces ha contado con tanto talento en el roster. Si Tyrann Mathieu o Chris Jones logran forzar algún intercambio de balón será un plus pero, ulteriormente, el resultado dependerá de lo que pueda hacer Mahomes y, pocos jugadores nos han maravillado tanto como él.

La defensa de los 49ers es un animal diferente y San Francisco es indudablemente el equipo más completo que Kansas City tendrá que enfrentar en estos playoffs. No sólo posee una defensa que puede mantenerse palo a palo con la ofensiva de alto octanaje de los Chiefs sino que también tiene la capacidad para mantener a Mahomes fuera del campo con su multifacético y desgastante juego terrestre.

¿Podrá la línea ofensiva de los Chiefs darle tiempo a Mahomes?

Con el talento y la agresividad del pass rush de los Niners, es prácticamente imposible que San Francisco no logre, cuanto menos, incomodar a Patrick Mahomes. 

La línea ofensiva de Kansas City tuvo un desempeño regular a la hora de proteger a su mariscal de campo. Típicamente eso no ha importado demasiado gracias a la capacidad de Mahomes de improvisar y ganar tiempo, tanto dentro como fuera del bolsillo, para que sus receptores logren separarse de su marca. 

La movilidad del MVP 2018 lo ha convertido en el líder terrestre del equipo en esta postemporada pero este domingo será perseguido por un pass rush de mucho mayor nivel. Basta con decir que 4 jugadores distintos – Arik Armstead, Nick Bosa, Dee Ford y DeForest Buckner – tuvieron al menos 6,5 capturas durante la temporada regular. San Francisco tiene la capacidad para truncar esos raptos de improvisación y evitar que los Chiefs avancen en el terreno a pasos agigantados.

Si Mahomes es el jugador más importante del equipo, el Tackle Izquierdo, Eric Fisher, y el Tackle Derecho, Mitchell Schwartz, ocupan probablemente el segundo y el tercer lugar de esa valoración. Los 49ers intentarán poner a sus dos mejores pass rushers, Nick Bosa y Dee Ford, en duelos mano a mano contra ellos.  

¿Cómo reaccionará la defensiva de los 49ers a la velocidad de los Chiefs?

La defensa de San Francisco dominó a los Packers en la Final de Conferencia de la NFC pero Kansas City se presenta como un reto completamente diferente.

Green Bay no cuenta con ningún receptor con velocidad por encima de la media. En Tyreek Hill y Mecole Hardman, los Chiefs, tienen a dos de los más rápidos de la NFL. Eso sin contar a Sammy Watkins, Demarcus Robinson, Damien Williams (RB) y Travis Kelce (TE).

Ese nivel de velocidad es difícil de defender para cualquier equipo y será el principal desafío para la defensiva secundaria coordinada por Robert Saleh. 

Seguramente pasen más tiempo jugando en cobertura de zona que marcando hombre a hombre, permitiendo las recepciones de pocas yardas y buscando prevenir esas grandes ganancias que puede llegar a generar Mahomes cuando improvisa.

En ese sentido, será importante la forma en que Richard Sherman, Emmanuel Moseley y K’Waun Williams marquen a los receptores de Kansas City pero fundamentalmente deberán ser muy efectivos a la hora de tacklear para limitar el daño que Hill, Watkins y compañía pueden hacer después de la recepción. 

Casi con seguridad, la ofensiva de Andy Reid intentará poner a sus velocistas a correr en campo abierto mediante pases pantalla como una manera de neutralizar la agresividad del pass rush de los Niners.

¿Logrará Mostert lo que Derrick Henry no pudo?

Gran parte del éxito de San Francisco en esta postemporada se debe a la decisión de volcar su ofensiva por completo al juego terrestre. En la Ronda Divisional ante Minnesota, Kyle Shanahan llegó a mandar 12 corridas seguidas para derrumbar a los Vikings. Ante los Packers, en la Final de Conferencia, fue un paso más allá y las estadísticas finales indican que hubo 40 corridas contra 8 jugadas de pase.

La estrella del partido ante Green Bay fue Raheem Mostert, quien con su actuación se convirtió en el primer jugador en la historia de la NFL en correr para más de 200 yardas y 4 anotaciones en un juego de postemporada.

El estado de la lesión de Tevin Coleman es aún incierto por lo que el propio Mostert y Matt Breida podrían ser los encargados de enfrentarse a una defensiva de Kansas City que viene de limitar a Derrick Henry, líder corredor de la NFL, a su peor actuación (3,7 yardas por acarreo) desde la semana 7. 

La versatilidad es el factor más determinante a la hora de pensar cómo contrarrestar el ataque terrestre de San Francisco. La facilidad con la que corren todo tipo de jugadas desde cualquier tipo de formación y con cualquier tipo de personal en cancha resulta verdaderamente atemorizante.

Ante Tennessee el coordinador defensivo de Kansas City, Steve Spagnuolo, apostó por poner mayor cantidad de hombres cerca de la línea de scrimmage y confió en su secundaria para llenar los huecos en cobertura hombre a hombre. Esto fue desgastando a la línea ofensiva de los Titans y limitó el espacio que tenían para operar.

La estrategia empleada hizo del juego terrestre un espacio no apto para claustrofóbicos pero, a su vez, generó huecos que Jimmy Garoppolo puede llegar a explotar. 

¿Cuál será el aporte de Jimmy Garoppolo?

Garoppolo está teniendo una postemporada bastante tranquila. Sus números – 208 yardas 1 TD 1 INT – son propios de un QB de la década del 70 y no de uno titular en 2020. 

¿Acaso eso significa que lo único que deben hacer los Chiefs es descifrar cómo frenar el ataque terrestre?

La respuesta es no. Garoppolo no ha sido exactamente un espectador de lujo. Tras lanzar sólo 27 pases en dos partidos, se podría decir que básicamente se ha encargado de entregarle el balón a sus corredores y dejar que ellos hagan todo el trabajo pero la realidad es que San Francisco no ha necesitado de él para ganar los partidos.

Los Chiefs anularon casi por completo a Derrick Henry pero un equipo con mayores variantes podría haber respondido de mejor manera. Al ex Patriots no le faltarán armas, especialmente si Mostert logra ser un factor.  El ataque de San Francisco depende de varios jugadores; desde el juego terrestre de de su trío de corredores a los bloqueos y recepciones de Kittle. Sin lugar a dudas esta ofensiva le pertenece a Shanahan pero es válido preguntarse qué versión de Garoppolo veremos si se le requiere una mayor participación.

Garoppolo ha tenido varios buenos partidos a lo largo de la temporada regular – 69,1% de pases completos, 3.978 yardas, 27 TD y 13 INT – y, aunque ha sido proclive a forzar algunos envíos cuando los linebackers retroceden en cobertura. Ciertamente, Jimmy G, no presenta las limitaciones del QB de los Titans, Ryan Tannehill, y ha demostrado que puede hacerse cargo cuando su equipo lo necesita.

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Patrick Mahomes: las ventajas de la especialización tardía

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Patrick Mahomes brilló en el Super Bowl 2020 y llamó la atención de todo el mundo. Gran jugador de básquetbol, recién a los 20 años se definió por el fútbol americano, en el que llegó a la cima con Kansas City Chiefs. Convertido en estrella, en un ícono global cuyas jugadas se viralizan partido tras partido en las redes sociales, Mahomes no es únicamente la pieza determinante del flamante campeón: también es un jugador vanguardista que redefine la posición del mariscal del campo. Sobre su juego y las ventajas de la especialización tardía, escribí en Infobae.

Pueden leer “Quién es Patrick Mahomes, el fenómeno surgido en el Súper Bowl al que llaman el Messi del fútbol americano” en mi estreno en Infobae.com.

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El Super Bowl de los 5.6 millones de dólares por 30 segundos

La NFL combina dos factores clave: sube la audiencia y la economía estadounidense goza de buena salud

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NFL Super Bowl 2020 ads

El Super Bowl LIV da por tierra con todas las teorías comunicacionales de los últimos tiempos: si la TV está en punto muerto, cuesta explicar el por qué del récord que consiguió Fox Corp. al vender los 77 anuncios de 30 segundos de la edición 2020 de la gran final del fútbol americano con un nueva marca: 5.6 millones de dólares por el medio minuto.

Los anuncios del Super Bowl (uno de los temas más frecuentes en la previa de la final, más allá de lo deportivo) suelen agotarse cerca de Navidad o Año Nuevo, pero esta vez el inventario voló por los aires el 22 de noviembre. “La NFL es la plataforma mediática más poderosa de todos los deportes y en toda la televisión”, sacaron pecho desde Fox Sports. Con índices de audiencia que repuntaron en los últimos tiempos y un entorno con cada vez más fanáticos a nivel global, la NFL y su bendito Super Bowl no detienen su marcha ni en tiempos de crisis para la TV.

Aunque los comerciales de 30 segundos para el partido del 2 de febrero en Miami cuestan 5.6 millones de dólares, se ofrecieron descuentos a quienes compraron más de un anuncio. Cada publicidad se vendió por más de 5 millones de dólares, a excepción de una compañía, cuyo pedido masivo de larga data mantuvo su precio por debajo de ese umbral.

El Super Bowl es el evento televisivo más visto del año en Estados Unidos y las ventas de anuncios suelen ser variables en función de la salud de la economía nacional y el interés en la NFL. Ahí es donde Fox logró sacar una gran tajada: ambas variables ofrecen condiciones favorables. Más allá de números de la gestión de Donald Trump a nivel macroeconómico, la NFL cuenta con una audiciencia en alza durante la temporada regular 2019/20.

Esta será la novena transmisión del Super Bowl de Fox, cuya primera transmisión se remonta a 1997. Fox, CBS y NBC rotan los derechos del juego como parte de sus acuerdos de transmisión nacional.

La política jugará su partido en el Super Bowl 2020

La campaña de reelección del presidente Trump compró un espacio publicitario para el Super Bowl, según información de BizJournals.com (Sports Business Journal). Por lo que revelaron fuentes oficiales, se desconoce si Fox le mantuvo el precio al candidato republicano o si negociaron una rebaja.

Así, la campaña de Trump repetirá en el Super Bowl lo que ya hizo en el juego 7 de la Serie Mundial (ganada por Washington) y en dos partidos de la temporada regular de la NFL. Durante este otoño estadounidense, también sumó segundos durante un evento de UFC en Nueva York.

No será la primera vez que una campaña presidencial tenga lugar en el Super Bowl, pero sí destacan en Estados Unidos que es común que pauten a nivel local o regional, pero no que compren un espacio para la venta nacional de publicidad.

El Super Bowl 2020 se jugará el 2 de febrero, en Miami. Al día siguiente se celebrará el Caucus de Iowa, el primer paso de las primarias demócratas. La política jugará su partido entre el domingo y el lunes.

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Super Bowl 2020: ¿Kansas City Chiefs o San Francisco 49ers?

En la víspera del Super Bowl LIV, un grupo de especialistas decide al ganador.

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En la antesala del Super Bowl LIV, en vedobleve invitamos a un grupo de expertos a analizar la final que protagonizarán Kansas City Chiefs y San Francisco 49ers.

Santiago Figueredo (@sefigue)

San Francisco corre con ventajas

Cuando llegan las instancias previas a cada Super Bowl y me consultan sobre cuál equipo considero favorito para la gran final de la NFL, advierto que es una pregunta sencilla, aunque difícil de responder. Hay una lucha constante entre presentimientos, deseos y reflexiones que son abrumados por las estadísticas. Muchas veces los números nos terminan enroscando y olvidamos que las acciones individuales –sean aciertos o errores- pueden determinar el curso de un partido. Por lo tanto, hay que encontrar cierto equilibrio con la lectura estadística y estar predispuesto a lo que puedan forjar los talentosos en el terreno; sin olvidarnos del momento que atraviesa cada equipo. 

Por eso suelo aferrarme exclusivamente a dos aspectos prioritarios: los quarterbacks y las defensivas. Partiendo que el football intercala unidades defensivas y ofensivas -además de los equipos especiales para las patadas- y en relación a aquellos dos factores para el análisis, me voy a detener en lo que imagino será la clave del encuentro: la defensa de San Francisco 49ers. contra el quarterback de Kansas City Chiefs, los dos puntos más altos de cada equipo. En principio, la balanza luce estabilizada, pero en esa lucha solo uno prevalecerá.

Ahora, si invierto los roles, la pelea entre el mariscal de campo de 49ers. y la defensiva de Chiefs es una disputa menor porque el ataque de San Francisco no depende de Jimmy Garoppolo, sino de sus implacables corredores. El ex quarterback reserva de Tom Brady creció muchísimo desde su llegada al norte de California, aunque todavía no demostró si está en condiciones de cargarse un partido al hombro o de arriesgar más de la cuenta porque –generalmente- Garoppolo tira pases a objetivos seguros. Indudablemente, este perfil de lanzador es suficiente para su entrenador Kyle Shanahan porque confía más en las condiciones de sus potentes runningbacks –Tevin Coleman (lesionado), Raheem Mostert y Matt Breida- que en su pasador.

San Francisco es un equipo que responde más por solidaridad, que prioriza los objetivos colectivos y deja en segundo plano los logros particulares. Es tan fuerte el espíritu de conjunto que muchas veces disimula el talento individual. Cuando Shanahan arribó en 2017 -tras coordinar la ofensiva del Atlanta Falcons que perdió el Super Bowl de ese año ante Patriots- notó que el plantel estaba decaído y desorientado. El head coach comenzó por lo práctico y recurrió a una vieja receta que no falla ante una crisis: correr y defender.

Regresemos al punto clave. San Francisco y Kansas City son tan poderosos como distintos. Ambos son capaces de dar vuelta resultados y se reponen rápidamente de las desventajas. El trayecto de 49ers. fue escalonado -hasta diría que perfectamente planeado- y arribará a Miami en su mejor condición. En tanto, Chiefs comenzó alternando buenas y malas, modificando sobre la marcha algunas consistencias e inclinando su estilo acorde al camino que iba transitando. Recién el playoffs se consagró como candidato gracias al brazo y a la osadía de su desequilibrante mariscal de campo, Patrick Mahomes.

Con Mahomes (24) Chiefs explotó el ataque aéreo desde el año pasado, brillando con pases increíbles a sus excelentes receptores –Travis Kelce, Tyreek Hill y Sammy Watkins-, y asumiendo decisiones arriesgadas. Es un líder nato, con mentalidad ganadora. Un hombre récord que no le teme a la adversidad y que tampoco mide los peligros porque él los transforma en objetivos realizables. Es un verdadero show de lanzamientos rápidos y enérgicos -muchos de ellos incorporados del béisbol que él practicaba- y más aún cuando cambia las órdenes del libreto. Indudablemente, Mahomes es la punta de lanza del ataque y un futuro jugador de elite. En definitiva, el factor quarterback es para Chiefs.

Sin embargo, Kansas City depende demasiado del joven mariscal de campo que tendrá en frente a la defensiva más despiadada de la NFL, reforzada con algunos veteranos como Richard Sherman y Dee Ford –ex Chiefs- y mejorada con jóvenes talentos como los novatos Nick Bosa –prácticamente un MVP-, Fred Warner y Dre Greenlaw. No obstante, la efectividad de los pass rusher aumenta cuando Arik Armstead está en el campo, pero también ha sido capaz de detener a los corredores rivales. Así, San Francisco paralizó en postemporada tanto a Aaron Rodgers –mariscal de Packers- como a Dalvin Cook –corredor de Vikings- demostrando que puede imponerse a los ataques aéreos y a los terrestres. Indudablemente, es el dispositivo más determinante del equipo.

¿Quién prevalecerá? ¿Mahomes o la defensa de 49ers? Ante las dudas iniciales, me aferro a una frase archiconocida en el fútbol americano: “la ofensiva gana partidos, pero la defensiva logra campeonatos”. Y los números no solo respaldan la tesis, sino que también demuestran cómo los equipos con protecciones poderosas se imponen sobre los mejores ataques de la liga. Así ocurrió en los Super Bowls 2014, 2016, 2017 y 2018, donde las defensivas dominantes facilitaron la obtención de los títulos de Seahawks (XLVIII), Broncos (L), Patriots (LI) y Eagles (LII). Del mismo modo, podría viajar en el tiempo para rememorar los campeonatos de Steelers (2006 y 2009), de Ravens (2001), Rams (2000) o Buccaneers (2003), basados en dicha autoridad.

En consecuencia, entiendo que la defensiva de 49ers. presionará a Mahomes con sus pass-rushers para obligarlo a lanzar apresuradamente y forzarlo a cometer algún error. Aquí el talento será tan importante como lo estratégico, la concentración deberá prevalecer sobre el entusiasmo y un mínimo detalle podría definir el juego.

Ganador: San Francisco 49ers

Santiago Ludueña (@SantiLuduenia)

“Garantizo que mi equipo va a ganar el Super Bowl”. Joe Montana, el QB más determinante de la historia hasta la aparición de Tom Brady, sabe que pase lo que pase va a sentirse ganador, ya que se enfrentarán los San Francisco 49ers, la franquicia con la que ganó 4 anillos, y los Kansas City Chiefs, la escuadra en donde se retiró.

Se trata de un partido en donde el trending topic será la palabra “recurso”. Porque eso es lo que destaca a Patrick Mahomes, el estelar QB que tienen los de Missouri quien promedia prácticamente una jugada digna de highlight por partido: ya sea un pase improbable, para alegría de Travis Kelce o Tyreek Hill, sus receptores predilectos, o una jugada terrestre como la que protagonizó en la final de conferencia frente a Tennessee Titans.

También porque la ofensiva de los Niners posee muchas posibilidades para poder atacar. Porque está Jimmy Garoppolo, aquel QB indicado para suceder a Brady en los Patriots, pero que por la vigencia de “Terrific Tom” tuvo que marcharse a California, con armas como George Kittle (gran duelo de alas cerradas habrá con Kelce), Emmanuel Sanders y el novato Deebo Samuel. Como si eso fuera poco, sus corredores conforman un monstruo de tres cabezas con Matt Breida, Tevin Coleman y Raheem Mostert, éste último de gran final de conferencia ante los Green Bay Packers con 4 touchdowns terrestres.

La lupa, entonces, estará puesta en las defensas. La de los dirigidos por Kyle Shanahan es una de la que menos yardas permiten en lo global, y en muchas de las estadísticas figura en el top 10. Allí se destacan un la experiencia y la juventud: por un lado, Richard Sherman, el líder de intercepciones que tiene el equipo, y por el otro, Nick Bosa, quien a pesar de ser novato, posee una importante ascendencia hacia sus compañeros. El desafío que representará Mahomes y compañía será grande. 

Pero aún lo será más para los de Andy Reid, quienes fueron de menor a mayor, no solamente en cada uno de los partidos de postemporada, sino también a lo largo de toda la campaña. Frank Clark y Tyrann Mathieu son los nombres destacados para esta unidad que deberá evitar las lagunas iniciales si quieren llevarse el triunfo.

El Hard Rock Stadium será el escenario de un partido parejo. Sin embargo, quien redacta estas líneas cree que el equilibrio que poseen los californianos en ambos lados es el que inclinará la balanza a su favor, haciendo que sumen su sexto anillo y se sienten en la misma mesa que los también hexacampeones Pittsburgh Steelers y New England Patriots.

Ganador: San Francisco 49ers

Andrés Schimelman (@andischimelman)

Mucho se hablará -y ya lo haremos en este espacio- de Patrick Iavon Mahomes III y, en menor medida, de Jimmy Garoppolo. Es así: los quarterbacks siempre se llevan las primeras planas. 

Sin embargo, él duelo del partido lo protagonizarán apellidos que probablemente pocos conozcan. La línea defensiva de San Francisco vs la línea ofensiva de Kansas City es donde empieza y termina el Superbowl LIV. 

Tras una temporada 2018/19 nefasta en defensa (apenas produjeron siete pérdidas, la peor marca en la historia de la NFL), John Lynch realizó cuatro maniobras fundamentales para convertir a la defensa de San Francisco en la segunda mejor de la liga. Primero, adquirió a Kwon Alexander y Dee Ford vía trade (a Ford lo trajo, justamente, de Kansas City). Luego, drafteó a Dre Greenlaw (un sólido linebacker) en la quinta ronda y, principalmente, tomó a Nick Bosa en la segunda selección del Draft entero. 

En su temporada de novato, Bosa se estableció como uno de los mejores edge rushers (linieros defensivos que atacan por el costado de la línea ofensiva, es decir a los tacles y no a los guardias/centro) de la liga. 

La historia no termina ahí. Evidentemente, fortalecer la línea defensiva fue una prioridad para el management de los 49ers. Además de Bosa y Ford (Alexander y Greenlaw son linebackers), San Francisco drafteó: a Arik Armstead en la decimoséptima posición en 2015, a DeForest Buckner en el séptimo lugar en 2016 y a Solomon Thomas tercero en 2017. Es decir que la línea defensiva de los 49ers ostenta a cinco 1st round picks, una verdadera locura. 

Para los que quizá no están tan interiorizados en el deporte, generalmente una línea defensiva se conforma con cuatro jugadores (existen casos de líneas con tres, pero ninguno de estos equipos los utiliza). Entonces, San Francisco tiene el lujo de poder cambiar jugadores durante el partido sin perder efectividad. Por ejemplo, Ford jugará principalmente en situaciones de pase, mientras que Thomas lo hará en jugadas de acarreo. 

Un dato esencial que habla del poderío de este conjunto es que, durante la temporada regular, los 49ers fueron el segundo mejor equipo en presionar al quarterback rival, a pesar de que Robert Saleh (el coordinador defensivo) envió la cuarta menor cantidad de blitzes en la liga (el blitz, además de aquél mítico personaje de How I Met Your Mother, ocurre cuando más de cuatro jugadores defensivos van a presionar al QB).

Detrás de la mencionada línea defensiva, Alexander, Greenlaw y el capitán Fred Warner (también drafteado por los 49ers) conforman un excelente grupo de linebackers. El famoso Richard Sherman domina el costado izquierdo de la defensa, pero el resto de los cornerbacks y safeties no son de extrema confianza.

La línea ofensiva de Kansas City viene de una performance implacable ante los Titans. Eric Fisher fue la primera pick del Draft en 2013 y se ha mantenido como un buen tacle izquierdo, aunque ha sufrido algunas lesiones durante esta temporada. Mitchell Schwartz es el mejor liniero ofensivo del equipo y se ubica como tacle derecho. Este dato de Schwartz asusta: es el único tacle que no ha entregado un sack (es decir, ningún liniero defensivo le ganó un duelo individual para después derribar al mariscal) en toda la temporada, incluyendo playoffs.

La defensa de los Chiefs, de la cual se habla poco en comparación con su ofensiva, podría ser el sector más importante del equipo en el Superbowl. En su último partido, la defensa comandada por Steve Spagnuolo frenó al histórico ataque terrestre de los Titans, protagonizado por Derrick Henry. Luego de totalizar más de 180 yardas en sendas victorias ante New England y Baltimore, Henry llegaba al AFC Championship Game con un aura de invencibilidad pocas veces vista en un corredor. Sin embargo, los Chiefs lo dejaron en apenas 69 yardas en 19 acarreos.

Linieros defensivos como Mike Pennel (genial frente al juego terrestre, debería jugar mucho este domingo) y Chris Jones fueron vitales. Jones, aparentemente recuperado de una lesión en su pantorrilla, es el jugador más importante de todo el equipo después de Mahomes. 

A diferencia de Bosa, Jones es un interior rusher, es decir que ataca el centro de la línea ofensiva (zona donde los 49ers no tienen tanto talento). Y no se trata de un jugador bueno del montón: en los últimos tres años, Jones tiene el segundo mejor promedio de presión en toda la liga, únicamente detrás de Aaron Donald, un monstruo que ya es uno de los mejores jugadores en la historia de dicha posición.

Otro jugador a tener en cuenta para la defensa de Kansas City es Tyrann Mathieu. De qué juega? De lo que él quiera. Mathieu es un talento único, con un IQ de juego altísimo. Puede ser una buena opción para cubrir a Kittle, o puede ir alternando entre safety, cornerback y linebacker. Siempre hay que saber dónde está el número 32 de los Chiefs.

Tenemos que hablar un poco de los quarterbacks. Garoppolo, el presunto heredero de Brady en New England, fue canjeado a los 49ers por una pick de segunda ronda. Un éxito rotundo para los Niners. Esta temporada, tuvo momentos donde se lució, como en el triunfo ante New Orleans Saints en Louisiana, donde le ganó un duelo mano a mano a Drew Brees. Sin embargo, sobraron partidos en los cuales fue un actor de reparto.

He aquí sus números en estos playoffs: 17-27, 208 yardas, 1 TD y 1 INT. Está claro que San Francisco no lo necesitó para llegar hasta esta instancia. Eso no es necesariamente malo, y Garoppolo ha demostrado una capacidad para aparecer en momentos de tensión. Claro que nada iguala la presión de un Superbowl.

Del otro lado, tenemos a Patrick Iavon Mahomes III (lo vuelvo a llamar por su nombre completo a pesar de que ya lo hice, contradiciendo una regla periodística, porque lo amerita). Sus números en playoffs ya nos hablan de una diferencia de responsabilidad respecto de la que enfrenta Garoppolo: 46/70, 615 yardas, 8 TD, 0 INT y 106 yardas terrestres. Seguramente ya lo sepan, pero vale la pena recordar: Kansas City perdía 24-0 ante Houston en los primeros minutos del segundo cuarto de la Ronda Divisional; se fueron al entretiempo ganando 28-24. Esa frase no debería ser posible, pero Mahomes la hizo realidad. La semana siguiente, los Chiefs remontaron una desventaja de 10 puntos dos veces y sacaron de la cancha a Tennessee. 

Mahomes es el quarterback perfecto de la nueva era. Tiene un absoluto cañón en su brazo derecho, es capaz de realizar cualquier pase (ha completado pases con su mano izquierda y en cualquier contorsión posible) y tiene la capacidad atlética para extender las jugadas e inclusive correr con el balón cuando es necesario.

En su primera temporada como titular, tiró 50 touchdowns, ganó el MVP y estuvo a un penal (cometido por la defensa) de llegar al Superbowl. En su segunda temporada, lisa y llanamente, Mahomes es el mejor jugador del mundo, jugando en su mejor nivel en el momento preciso.

Si Superbowl LIV fuese una marca, su eslogan taquillero sería “el mejor equipo vs el mejor jugador”. Realmente es así. El análisis frío y estadístico favorece a los 49ers, principalmente porque el ataque terrestre de San Francisco ha sido indescifrable y Kansas City no tiene el talento defensivo que sí ostenta su rival. 

Si la defensa de los Chiefs se pone firme y gana algunas batallas de bloqueo, Shanahan tendrá que modificar su plan por primera vez en la postemporada. En esa transición, Reid deberá apretar el acelerador y utilizar todas las armas de su excelente ataque. 

A la hora de elegir un ganador, es muy difícil inclinarse por alguno, porque la alternativa te asusta hasta en tus sueños. ¿En serio vas a apostar en contra de Bosa, Sherman, Kittle y el poderío de los 49ers? En serio vas a apostar en contra de Mahomes? No, lo segundo es imposible para mí.

Ganador: Chiefs 31, 49ers 27

Juan Pablo Motta (@jpmotta13)

Nunca es fácil esbozar un pronóstico cuando se trata de un Super Bowl pero la edición número 54 resulta especialmente complicada por la paridad que existe entre ambos equipos y la cantidad de detalles que pueden entrar en juego. 

En un intento reduccionista, podemos decir que el ganador del trofeo Lombardi saldrá de lo que suceda entre Patrick Mahomes y la línea defensiva de los 49ers. La ferocidad del pass rush de San Francisco es realmente admirable y con seguridad será demasiado para una línea ofensiva de Kansas City que, si bien ha hecho un buen trabajo en la postemporada, parece vulnerable.

La capacidad y el talento de Mahomes seguramente nos den un duelo memorable pero en definitiva serán los Niners quienes consigan su sexto anillo de campeón.

Ganador: San Francisco 49ers

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